Te miro cada día, tus colinas me seducen, tus cavernas llenas de misterios me llaman. Mis ojos te descubren, mi cuerpo te siente en el palpitar ardiente de tus entrañas. Quiero acariciar tus secretos escondidos. Tu fuego me quema, tu movimiento frenético me mueve, me conmueve y me asusta, y a pesar de ello te amo. Tus luces nocturnas en tu cielo me abruman, me aquietan, me silencian, rio, lloro y callo asombrado. Te veo cada noche y siempre, eres como descubierto recién, me enamoro más, cada día más de tus amaneceres de ojos cerrados que se abren y su luz dibuja tu silueta sideral de tiempos callados. Me ciegas y te amo, descubro tus noches, tus atardeceres, y tus amaneceres, y cada día soy más tuyo, DESIERTO.
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