Cuando nos miramos y nuestras manos se entrelazan no existe nada más que nosotros Sólo estamos en nuestro encuentro, solos No existe la muerte Ni siquiera existe la vida No pensamos en el mañana ni en el ayer. Con nosotros vive sólo el ahora. Todo entre tú y yo es al azar Cada encuentro entre mi cuerpo y el tuyo o de nuestros ojos, tiene lo inesperado Esta mudando cada vez, nada es igual ni siquiera lo que nos acerca A veces el azar quiere jugar con nosotros y nos entregamos al juego incierto de no hallarnos Pero nada es más fuerte que mis pasos cuando voy a nuestro encuentro No existe imán mayor que el de tus ojos Si estamos en nuestra entrega construimos siglos lentamente segundo a segundo. Vamos creando los segundos para tomar el tiempo y atraparlo para que él se quede acá, con nosotros Jugamos con el tiempo pues él a veces nos separa Mis manos pierden la suavidad y se tornan torpes si no estás. Ellas sólo están hechas para amarte En tu cuerpo se transforman Ellas conocen cada punto del paisaje de él Ellas nacieron como amantes tuyas Mis ojos se cierran si no te encuentran ellos sólo se bañan en tus aguas Antes de ti, se bañaban en los mares de olas Hoy sólo se bañan en el olear de tus pestañas Todo se vuelve pequeño si no asomas Lo único que se agiganta cuando no te encuentro es mi tristeza Cuando el tiempo Nos separa he aprendido a hallarte Ni siquiera necesito recordarte Estas acá, te observo, te miro, te veo Estas incluso en el viento Aprendí amarte a pesar del tiempo y supe como tenerte incluso cuando estamos más lejos Me he robado tus ojos He sustraído tu andar y caminas conmigo. Me traje tu voz y el olor de ella Está conmigo acá ,el aroma de mujer mía Tengo incluso el sudor tuyo incorporado a mí Lo absorbí cuando me bañabas con la lluvia que manaba de cada poro tuyo Te tengo conmigo : En mi pecho apretado y adolorido de tanto recordarte En mis manos que sienten la suavidad de donde se posaron En mi encuentro de aromas en cada flor y en el que despiden los que se enamoran En cada gota de lluvia viniendo del cielo o del mar o desde mi cuerpo Aprendí a tenerte aun en la distancia y aun en el tiempo que nos separa QUANDO NOS OLHAMOS Quando nos olhamos e nossas mãos se entrelaçam, não existe nada mais que nós. Só estamos em nosso encontro, sós. Não existe a morte. Nem sequer existe a vida. Não pensamos no amanhã, nem no ontem, Conosco vive só o agora. Tudo entre você e eu é ao azar. Cada encontro entre meu corpo e o seu, ou de nossos olhos tem o inesperado. Está mudando cada vez, nada é igual nem sequer o que nos aproxima. Às vezes o azar quer jogar conosco e nos entregamos ao jogo incerto de não achar-nos. Mas nada é mais forte que meus passos, quando eu vou ao nosso encontro. Não existe imã maior que o dos seus olhos. Se estamos na nossa entrega, construímos séculos lentamente, segundo a segundo. Vamos criando os segundos para tomar o tempo e aprisioná-lo para que ele fique aqui, conosco. Jogamos com o tempo pois às vezes ele nos separa. Minhas mãos perdem a suavidade e se fazem torpes se não estás. Elas estão feitas só para amar-te. No teu corpo se transformam. Elas conhecem cada ponto da paisagem dele. Elas nasceram como amantes suas. Meus olhos se fecham se não te encontram. Eles só se banham nas tuas águas. Antes de ti, se banhavam nos mares de ondas. Hoje somente se banham na ondulação das tuas pálpebras. Tudo se faz pequeno se não assomas. A única coisa que se agiganta quando não te encontro é minha tristeza Quando o tempo nos separa, aprendi a encontrar-te. Nem preciso lembrar de ti. Estás aqui, te observo, te olho, te vejo, estás inclusive no vento. Aprendi a te amar apesar do tempo e soube como ter-te inclusive quando estamos mais distantes. Eu te roubei os olhos, Subtraí teu andar, e caminhas comigo. Trouxe a tua voz e o cheiro dela. Está comigo, aqui, o aroma de mulher minha. Tenho inclusive teu suor incorporado em mim. O absorvi quando me banhavas com a chuva que emana de cada poro teu. Te tenho comigo, No meu peito apertado e dolorido de tanto lembrar-te, Nas minhas mãos que sentem a suavidade de onde se pousaram. No meu encontro de aromas, em cada flor e no cheiro que emanam os que se enamoram. Em cada gota de chuva que vem do céu do mar, ou do meu corpo. Aprendi a ter-te ainda que na distância e ainda que no tempo que nos separa
[Página inicial] [Página Anterior] [Página Siguiente]
![]()