REIKI Y LA SANACION DE LA ENFERMEDAD
 
 

Lic. Alfredo María Aguirre Bauche




Hoy en día se acostumbra a pensar en la salud como sentirse bien físicamente y que no existan enfermedades o padecimientos. La medicina tradicional habla de una persona sana como aquella que no sufre alguna enfermedad conocida, evaluable, cuantificable. Estar sano significa no requerir de tratamiento alguno en el presente.

Sin embargo, los términos salud y enfermedad los necesitamos entender bajo una perspectiva distinta, como lo hace la medicina integral u holística, a través de la óptica de relación, que nos dice que la enfermedad es el resultado de la forma cómo cada uno de nosotros hace frente a la vida, de cómo se comporta en ella y ante ella; ya que los padecimientos físicos, psicológicos, mentales y aun espirituales, los vamos generando nosotros mismos, de alguna forma mas o menos oculta en nuestro ser, de tal manera que tarde o temprano los hacemos realidad.

Ante esta perspectiva existe una enorme diferencia entre corregir un padecimiento y verdaderamente sanar. Corregir una enfermedad significa modificar algo a nivel corporal, la auténtica sanación requiere de la participación y acción de todo nuestro ser. Así, para hablar de un proceso de sanación, tenemos que partir de tres elementos interelacionados entre sí: La persona, sus actitudes, su sistema de creencias, sus expectativas, etc.; del Terapeuta, sea cual sea su técnica curativa; y de la Vía Terapéutica en sí misma.

Hoy podemos ver que a la medicina tradicional y a sus practicantes se les pasa por alto que dentro de un enfermo, existe un ser humano con una problemática sumamente compleja; la cual actúa decisivamente en la vida. Los tratamientos tradicionales son altamente efectivos para curar efectos, más no las causas profundas de los males que padecemos. Se orientan directamente a restablecer el equilibrio físico, dejando de lado las verdaderas causas de aquello que nos aqueja.

Por ello entramos en una espiral interminable de toxinas - padecimientos – tratamientos, con lo que esto conlleva: deterioro en la calidad de vida, creencias arraigadas de enfermedad, altos costos de tratamientos y desestabilización de nuestros sistemas automáticos de sanación, entre otros.

La realidad es el término salud es algo sumamente complejo. Para tener una verdadera salud integral, requerimos de un cuerpo amado, cuidado, al que le demos lo que necesita: alimento, agua, respiración y masticación adecuadas, descanso, ejercicio acorde, limpieza, sueño reparador y suficiente, etc… además de pensamientos positivos, de potencia y abundancia, propiciados y almacenados en nuestro inconsciente, vivir en la ausencia de vibraciones estresantes, con la capacidad de fluir en la vida sin represión, lejos de la tristeza y la depresión, del control excesivo, del miedo, del odio y de la culpa, con un nivel de vibración acorde tanto en la cuerpo físico como en los cuerpos sutiles y algunos otros factores que podríamos mencionar.

Si observamos cuales son los elementos que desencadenan la enfermedad, tanto en el cuerpo como en la mente, veremos que frecuentemente se origina en sentimientos bloqueados, en la negación de los mismos, en algo que se denomina " cataclismos personales ". Es decir, el desorden interior no nos permite fluir por la vida en libertad, con amor, paz y alegría; en la realización, trascendencia, armonía y encontrando un profundo sentido de la vida.

Reiki como técnica de sanación integral nos ofrece la posibilidad de propiciar la unicidad de la persona, a través del equilibrio que se produce al ofrecer a todo nuestro ser, la energía vibracional llamada por los hindúes Prana, por los orientales Ki ó Qi, Shakti en la yoga, Energía Vital en el mundo occidental, y por otros la Energía del amor.

Una de las más profundas propuestas del Reiki que viene de la India, es la gran ventaja que ofrece al canalizar la energía a través de los puntos denominados Marma, es decir puntos de contacto máximo entre el cuerpo físico y los cuerpos sutiles, canales abiertos que unen la energía cósmica al cuerpo. (Dichos puntos se trabajan generalmente en una sesión de Reiki)

Esto lo que produce es la limpieza de nuestro cuerpo, el equilibrio y fuerza; la apertura y energetización de los Chakras (Centros de Energía) y los Nadis (Red de interconexión) nos revitaliza, desapareciendo paulatinamente y de raíz las verdaderas causas de la enfermedad, generando en nosotros un estado integral de salud y calidad de vida.
 


Tenemos Reiki a nuestro alcance… ¡ Aprovechémoslo.!
 

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