Para poder comprender el sentido de las instrucciones que se ofrecen a continuación al terapeuta o practicante Reiki, tenemos que partir de la idea de que éstas, son simples sugerencias y no leyes de estricto apego so pena de que el tratamiento no funcione o nos acarreemos perjuicios energéticos por hacer incorrectas las cosas. El principal objetivo es el de hacer más eficaz el tratamiento, así como formar hábitos que nos ayuden a ser verdaderamente profesionales.
Recuerda… La energía es sabia y no podemos hacer mal uso de ella. Siempre trabaja Reiki en libertad; y con la confianza y seguridad de que el tratamiento que ofreces y/o recibes, actúa libremente en donde se necesita en beneficio de todos.
- Dar Reiki o autoreiki en lugares lo más tranquilo posible, buscando un estado de relajación y armonía que nos permita contactar con nosotros mismos y con las sensaciones que se producen.
- Lavarnos las manos cuando iniciamos y terminamos una sesión. Esto tiene varias razones… higiene, toma de conciencia de la limpieza de nuestra actividad, de desapego, para detener el flujo de energía en nuestras manos. También lo podemos hacer pasando las manos cerca de la flama de una vela.
- Quitarnos todos aquellos adornos u objetos que nos distraigan o impidan el flujo de la energía.
- Usar ropa cómoda, preferentemente de colores claros, sin prendas que aprieten o incomoden.
- El uso de música, incienso, decoración relajante, mesa para Reiki, habitación especial para tratamiento, etc… son recomendables más no indispensables.
- Es conveniente explicar al paciente que Reiki es un proceso de sanación que requerirá de varias sesiones, en las cuales se verán paulatinos avances. Generalmente hablamos de cuatro sesiones seguidas de desintoxicación, una cada día, y posteriormente ocho sesiones de sanación o equilibrio, una por semana.
- En ninguna situación el terapeuta Reiki dará contraindicaciones respecto a tratamientos médicos de sus pacientes, a no ser de que sea médico especialista.
- De igual manera el terapeuta Reiki no diagnosticará y mucho menos recetará fármacos o medicamentos. En caso de intuir algún padecimiento deberá sugerir a su paciente visitar al médico que requiera.
- Iniciar la sesión contactando con la energía, peinar o alisar el aura tres veces, siempre de cabeza a pies. El regreso de las manos siempre es por afuera del aura del paciente. ( En el autoreiki no se requiere alisar nuestra aura, ya que trabajamos dentro de nuestro propio campo de energía.)
- Colocar las manos en forma ligeramente cóncava, con los dedos juntos y de acuerdo a la curvatura del cuerpo.
- Ponerlas suavemente en los puntos que desees, ya sea tocando o por encima del lugar seleccionado, a una altura no mayor de 20 centímetros.
- Cada terapeuta descubrirá su propio estilo de trabajo. ( Sentados o de pié, tocando o por encima, moviendo las manos o quietas, con los ojos abiertos o cerrados, en diálogo con el paciente o en silencio, etc…)
- Seguir preferentemente el orden de los puntos, conforme al material escrito que se entrega en el curso de iniciación. Sin embargo hay que recordar que cada persona es distinta y por lo cual no hay dos tratamientos iguales en Reiki.
- Conozcamos al inicio de la sesión algo sobre las afecciones, molestias o padecimientos del paciente. Partamos de dar Reiki en los puntos tradicionales y luego prosigamos con los especiales en tiempos definidos. También se pueden intercalar éstos en medio de la sesión.
- Es parte de la técnica el permitirnos soltar nuestras manos y la intuición libremente. Dejemos que trabajen sin normatividad aparente, ya que juntas e interrelacionadas sabrán recurrir a puntos que requieren energía, aunque nos puedan parecer ilógicos.
- Lo más conveniente es mantener las manos cerca del paciente para que se dé el continuo fluir de la energía. Si por alguna razón nos vemos en la necesidad de suspender momentáneamente la sesión de Reiki, lo recomendable es alisar el aura del paciente tres veces, (cerrarla) ocuparnos del asunto pendiente. Volvemos a comenzar alisándola otras tres veces (abrirla) para continuar.
- Es recomendable trabajar Reiki en un ambiente de silencio para que tanto el paciente como el terapeuta tengan la oportunidad de experienciar todas las sensaciones e información que esta técnica ofrece. El diálogo solo se justifica cuando el paciente requiere expresar sentimientos o emociones relacionados al tratamiento.
- Si el paciente requiere dialogar como resultado del proceso que está viviendo, lo mejor será escucharlo, ayudándolo a contactar con sus sentimientos, evitando volvernos parte de la plática o tal vez orientadores no autorizados.
- Cuando se presenten estados de llanto, sollozos, lagrimeo, suspiros profundos, risas, excitación, etc… lo más recomendable es continuar el tratamiento, ya que los efectos anteriores son muestra de los resultados positivos de curación.
- Si se presenta el muy poco posible evento, pero factible, de que las emociones se salgan del control del paciente, el terapeuta deberá proceder a ubicar sus manos en plexo solar y bajo vientre del paciente, a fin de controlar este estado poco armónico.
- Es frecuente que el paciente tenga conciencia de movimientos de energía en su cuerpo, acompañados de cambios de temperatura. En caso de frío interno se sugiere cobijarlo con alguna manta delgada que le brinde aumento de temperatura externa.
- De igual manera es recomendable tener a la mano alguna bebida caliente como the o café para regular la temperatura del paciente o si presenta estados de resequedad o bloqueo momentáneo de garganta. En casos extremos que son verdaderamente ocasionales, se deberá ofrecer un poco de vino tinto caliente o una copa pequeña de alguna otra bebida siempre y cuando la tenga aprobada por su médico.
- Cuando el terapeuta o la persona iniciada ha recibido algunos símbolos para usos especiales, los podrá utilizar conforme a los requerimientos personales o del paciente.
- En ocasiones especiales, el terapeuta iniciado en el segundo nivel de Reiki, sentirá la necesidad de potencializar al máximo la energía del tratamiento; para ello podrá utilizar los símbolos propios de este nivel, en series, por separado o en " sándwich ".
- Al término de la sesión, siempre debemos alisar o cerrar el aura del paciente tres veces.
- Posterior al tratamiento, se recomienda dar unos momentos para que el paciente vuelva a tener plena conciencia de su cuerpo, se ubique en tiempo y espacio determinados, controle sus emociones y funciones orgánicas.
Si estuviera profundamente dormido y presentara movimiento ocular, es muy conveniente dejarlo reposar por varios minutos, para luego iniciar el proceso de despedida. En caso de que el paciente al salir requiera conducir automóvil o trasladarse a otro lugar debemos estar seguros de que lo podrá hacer en forma correcta.
- Frecuentemente sucede que el paciente quiere hablar de su experiencia terapéutica y de las sensaciones de dicha sesión. En tal caso resulta muy favorable destinar un poco de tiempo para conversar, aclarar, informar o compartir.
- También es conveniente que el terapeuta comente su experiencia personal y de las sensaciones de dicha sesión, teniendo clara la idea de nunca interpretar o dar opiniones totalmente personales acerca del proceso terapéutico.