Ensayo sobre los acontecimientos que marcaron pauta en la democracia en Venezuela así como todos los errores cometidos que nos hicieron llegar a la 5ª República
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En Venezuela, la vigencia del Pacto de Punto Fijo mantuvo un sistema político relativamente estable a través de la sucesión de mandatarios de los grandes partidos en el poder desde 1958 hasta 1989: Betancourt (AD), Leoni (AD), Caldera (Copey), Pérez (AD)Herrera Campins (Copey), Lusinchi (AD) y, finalmente, otra vez Pérez.
Este comienza su turbulento gobierno en enero de 1989, para ser suspendido y finalmente destituido por la Suprema Corte y el Congreso, en un proceso que comienza en mayo y culmina en agosto de 1993.
Los casi cuatro años de mandato de Carlos Andrés Pérez muestran, en una dramática condensación, la crisis de la democracia "más estable" de América Latina, en uno de los países más ricos del subcontinente y, teóricamente, el más preparado para cumplir la tercera premisa del modelo Wilson Center, aquélla del "pacto entre actores sociales sin memoria, sin odios ni rencores, para lograr el desarrollo democrático y el bienestar colectivo". Es indudable que Pérez lo intentó. La aplicación del modelo neoliberal se resumió en el "paquete" de medidas económicas, la aparente despolitización de la economía, la privatización de las empresas mixtas y estatales, y, sobre todo, la incorporación de jóvenes ejecutivos de ideología neoliberal y de presencia "yuppie" en cargos claves del aparato del Estado, con el objetivo de "aumentar su eficiencia". Los resultados saltan a la vista, por lo que basta enunciar algunos de los más significativos:
| Aumento considerable de la concentración del ingreso y, por consiguiente, de su distribución regresiva. |
| Aceleración de la tendencia a la expansión de la marginalidad urbana (38%) y fuerte aumento de la pobreza crítica, que en los últimos 15 años pasa del 31% al 49%. |
| Aumento de la fuga de capitales; ingreso de capitales para lavar dólares, originando un fuerte incremento de precios, sobre todo en la construcción y, correlativamente, en el alquiler de inmuebles para la clase media. |
| Devaluación del bolívar, acelerada en los últimos años, lo cual origina un incremento de la inflación (30% anual y en crecimiento). |
| Sobre una balanza de pagos deficitaria en tres mil millones de dólares, la mitad, aproximadamente, corresponde a la importación de tipo suntuaria: automóviles de lujo y otros objetos. |
| Descenso en los niveles de empleo; desocupación imposible de calcular en cifras reales (en cifras oficiales, alrededor del 15%). |
Las consecuencias sociopolíticas definen con gran claridad el perfil real de la "democracia venezolana actual".
La caída de Pérez probablemente no será la del último gran caudillo populista. Más allá de su larga experiencia y su probada habilidad política, de sus errores y de las acusaciones de corrupción y de otras cuestiones personales, Carlos Andrés Pérez cayó porque en su gobierno se condensaron todas las violentas contradicciones acumuladas por debajo de la democracia formal ilusoria que la clase política venezolana contribuyó a crear, en congruencia con el contexto del capitalismo multinacional. Roitman plantea lo que debe ser la democracia para que sea simplemente eso: "democracia"; como vemos, el ser está lejos del deber ser, en tanto se disuelven los equívocos teóricos que tratan de darle "apariencia de ser". Zavaleta Mercado, por su parte, define lo que nuestra democracia realmente es: "Sujeto de la clase dominante" y "astucia de la dictadura".
El 4 de febrero fue el punto de partida de lo que los analistas políticos en
boga llamarían la "crisis de gobernabilidad", no sólo del gobierno de Carlos
Andrés Pérez, sino de todo el sistema político venezolano. Su impotencia para
corregir la degradación económica tuvo profundas repercusiones sociales y
políticas.
En lo Social
En el nivel social, la
incertidumbre y el desasosiego invaden a extensos sectores de la sociedad
venezolana. El odio y la violencia social no son la guerra de "los pobres contra
los ricos", sino de los que no poseen nada contra los que poseen algo, y la de
éstos contra los que poseen algo más. La verdadera práctica de la salvaje
competencia neoliberal se pone en acción con toda su fuerza de perversión
individualista y narcisista en las relaciones sociales de los grandes núcleos
urbanos de la sociedad venezolana.
Los dos golpes militares - del 4 de febrero de 1992 y del 27 de noviembre del
mismo año - revelan la impaciencia de aquellos militares que se consideraban
fuera del poder. Ambos tuvieron repercusiones político-sociales distintas, y su
incidencia en los acontecimientos posteriores también fue muy diferente. El
primero, centrado fundamentalmente en el atentado al presidente y con una
estrategia contextual muy precaria, puso al descubierto la vulnerabilidad del
poder político "civil" y, al mismo tiempo, la incapacidad del comandante, el
Tte. Coronel Chávez, para lograr la toma del poder.
Gobierno de Chávez
Hasta 1998, la democracia Venezolana se baso en esta corriente de pensamiento socialdemócrata, y que finalizo su existencia en 1999 al Hugo Chávez ganar la presidencia de la republica en elecciones libres y directas, legítimamente electo por la mayoría de los votantes.
A partir de ese momento, el modelo democrático de Venezuela empezó una etapa de transformación y el presidente Chávez poco a poco se ha ido alejando de la forma conceptual de la democracia o de la social democracia para convertirse en una democracia “bolivariana revolucionaria” la cual a pesar de haber empezado aceptando los fundamentos socialdemócratas de las gestiones anteriores progresivamente ha ido degenerándose en un proceso de involución histórica tanto el los cambios modernizadores como en la concepción ideológica del régimen
Chávez, cambió la democracia por una revolución de clases, la cual ha paseado en su discurso desde el “bolivarianismo” puro hasta el socialismo mas radical, pasando por el maoísmo, comunismo, fundamentalismo, nacionalismo y las ideas de Zamora, Simón Rodríguez y Bolívar, destruyendo los iconos de pensamiento con los que se ganó en un principio la voluntad del pueblo, quedándose con una serie de seguidores radicales que promulgan sus ideas y ahora se sumergen en el ideario comunista de una “revolución de clases” y la destrucción de la propiedad privada como forma de reivindicar a las masas ante “la profunda explotación sufrida por ellos”, cuando el comunismo y los ideales socialistas son cadáveres históricos que quedaron en los libros de texto como políticas teóricamente hermosas pero imposibles de poner en practica como lo demostró la caída del comunismo en la Unión Soviética, la transformación de China y la caída de las dictaduras comunistas de toda Europa Oriental dando paso a sistemas democráticos de gobierno; donde los únicos países comunistas que quedan son naciones asoladas por sistemas imprácticos e improductivos: Cuba y Corea del Norte.
Si bien aun Venezuela se rige por una constitución democrática y la gobierna un Presidente y unas instituciones electas democráticamente, su proyecto personal esta muy lejos de poder ser calificado como democrático, su forma de gobernar y de dirigir directamente los poderes públicos que ha logrado controlar, la manera de legislar de sus partidarios de la Asamblea Nacional, las leyes que afectan la tenencia de tierras y propiedades agrícolas, que afectan la producción, que afectan la propiedad privada, y los proyectos que están por aprobarse para la fecha de la publicación de este ensayo que afectan las libertades de expresión, asociación, huelga, participación política, de seguridad interna, de policía, del Tribunal Supremo de Justicia, que afectan el proceso de descentralización y modernización el estado y hasta las constantes modificaciones que su partido realiza a los reglamentos de la Asamblea, demuestran el divorcio existente entre el proyecto político de Hugo Chávez y los valores de la democracia que lo hicieron presidente.
El cambio estructural solo persigue un fin y este es declamado constantemente por el mismo al afirmar que “gobernará hasta el 2021 o quizás más allá”, afirmando su espíritu totalitario y autocrático y además afirmando también su intención de gobernar como a él mejor le parezca así las leyes digan otra cosa.
Pero también su acercamiento y admiración por el modelo comunista cubano y su constante interacción con el régimen, involucrándolos en cuestiones de interés nacional, demuestran su verdadera intención: convertir a la democracia venezolana a una forma de gobierno distinta.
Chávez ha importado modelos de acción de gobiernos comunistas implementados en la forma de Círculos Bolivarianos, expropiaciones a productores agrícolas, políticas populistas, controles de precios, de cambio, y una serie de otras ideas copiadas del sistema comunista de la isla no solo en la interacción de los ciudadanos con el estado sino en la forma en que el estado se relaciona con las instituciones publicas y privadas. El cambio estructural es entonces, no para profundizar y modernizar a la democracia sino para demolerla como sistema político del país.