1.1 La sociedad de la información y la globalización en el siglo XXI.
1.2 Formulación del concepto de Información y documentos.
1.1 La sociedad de la información y la globalización en el siglo XXI.
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Hablar de la sociedad de la información es hacerlo de la realidad en la que estamos inmersos, en la que los continuos avances de las nuevas tecnologías afectan tanto a la economía como a nuestro modo de relacionarnos, trabajar y vivir.
La sociedad de la información es el resultado del impacto de la innovación tecnológica y, en particular, de las tecnologías de la información y las comunicaciones en nuestras formas de vida. Estos dos factores están transformando nuestro entorno social y económico de una manera profunda e irreversible y además este proceso se desarrolla con un dinamismo al que hasta ahora no estábamos acostumbrados.
Por otro lado, en la sociedad de la información todos somos, de alguna manera, protagonistas. Todos estamos inmersos en este imparable proceso que nos obliga a actualizar continuamente nuestra formación, nuestro modo de trabajar, de consumir, etc. También la sociedad de la información pone a nuestro alcance infinidad de nuevas oportunidades de relacionarnos, de aprender, de nuevas culturas empresariales o de participar en la vida política y ciudadana.
Retos de la Globalización
Efectivamente, la
información masiva crece exponencialmente y fluye por las redes de comunicación
de manera desordenada, sin ser contrastada por nadie, sobrepasando nuestra
capacidad de procesarla por falta de tiempo. Esta situación no solo nos
imposibilita conocer la trascendencia del conocimiento que tan rápidamente se
está generando , sino que incluso puede llegar a bloquear la aparición de
conocimiento científicamente correcto.
Todo parece indicar que la selección, clasificación y jerarquización de
la información, validada dentro de unas coordenadas no solo científicas sino
éticas y orientando las síntesis a la creación de conocimientos capaces de
solucionar problemáticas humanas concretas de interés global, debe constituirse
en uno de los grandes retos del proceso global.
Para ello, parece razonable recuperar una cierta tranquilidad para
valorar la información y el alcance del conocimiento . Sin embargo, no parece
ser que a tal actitud se le quiera dar cabida en un mundo gobernado por una
vertiginosa competitividad, que se aleja cada día más de una conveniente
cooperación, hacia la que parecía caminar la Humanidad después de las dos
Guerras Mundiales.
Existe un acumulación de información extraordinaria y tal vez haya
llegado el momento de objetivizarla, de racionalizarla para que la misma se
convierta en conocimiento útil que podamos administrar, gestionar y aplicar
sistemáticamente, a objetivos previamente definidos y que satisfagan
necesidades humanas de la nueva sociedad global.
. Europa, que en la última década fue claramente superada por EE.UU. en
el terreno tecnológico, con indiscutible capacidad por sus antecedentes
culturales, debería tomar la delantera, en la creación de “núcleos” de
asimilación y orientación del conocimiento, en sus múltiples áreas, que
posibilitarían un relanzamiento del inevitable proceso de globalización más allá
de sus actuales coordenadas económicas que lo empobrecen totalmente.
También el mercado deberá ser modulado por la sociedad global y por
parte de los poderes públicos, para limitar su desbocada avidez de conocimiento
productivo. Varios son los grandes dilemas que están surgiendo en relación al
conocimiento : ¿debemos seguir creando conocimiento de manera incontrolada y
exponencial?,¿tienen algo que ver las supuestas fuerzas de un mercado cada vez
más omnipotente con la regulación de la génesis del conocimiento, cuya
verificación científica comienza a estar fuera de control?, ¿deberíamos
centrarnos más en la administración de los logros alcanzados y orientar la
creación del conocimiento hacia objetivos bien definidos de potencial interés
para toda la Humanidad, siempre compatibles con los derechos fundamentales
colectivos e individuales, y sometidos a regulación universal?
Hasta cierto punto
estamos ante una necesidad de compilación y codificación de información , de
verificación de logros , similar a la que desarrolló el helenismo alejandrino
en le siglo III a.C., o los traductores benedictinos de Monte Casino, los
traductores de Salerno y Toledo en la Baja Edad Media. Sin ellos probablemente
no surgiese el Renacimiento y sin una selección bajo criterios de control de
calidad y codificación del saber acumulado al día de hoy, difícilmente surgirá
un nuevo renacimiento, un nuevo humanismo, que de paso a una nueva modernidad.
Por el momento no hay indicios de que ni siquiera se planteen tan
importantes cuestiones, y lo que si parece detectarse es una tendencia a
considerar que el conocimiento solo parece justificarse si logra significar
algo dentro de las esferas tecnoproductivas y del mercado, y esta es una visión
reduccionista. Los últimos acontecimientos terroristas seguro nos obligaran a
reflexionar sobre el tema.
De la “Sociedad del Conocimiento Útil” a la “Sociedad de los seres humanos”
“Definitivamente hemos de diferenciar el caduco Sistema Social Piramidal(código
regulador de las relaciones humanas individuales en una sociedad concreta) en
crisis y responsable de un delirante aislamiento personal egocéntrico que frena
el inevitable proceso de individualización, del concepto de “Sociedad Humana” o
creación espontánea de un mundo de relación para el que estamos biológicamente
preparados (el individuo-pleno, que de momento solo vive en nosotros como una
posibilidad de futuro, no existirá nunca aislado y desde el punto de vista
biológico propende a la cooperación). Los sistemas Sociales los creamos
nosotros mismos para regular la vida en sociedad y no tienen porque ser
eternos”.
Socialmente solo debemos admitir aquella creación de conocimiento que
tenga la posibilidad de traducirse en mejoras sensibles del bienestar
individual y global, dentro de presupuestos éticos.
Pero abordar tal tarea nada fácil y siempre por encima de las
posibilidades individuales, exige posiblemente el nacimiento de entidades
supranacionales que permitan crear las condiciones adecuadas para que la
“sociedad de la información” permita dar el paso hacia la “Sociedad del
Conocimiento Útil”, una cuarta ola en el sentido toffleriano , que nos lleve a
la “Gran Sociedad de los Individuos” que sería la quinta ola, en la que se de
una globalización beneficiosa para todos y cuya esencia sea el desarrollo del
ser humano.
La información es algo al servicio de todos, que habra que clarificar,
verificar y contrastar su calidad, pero lo realmente importante es que la
información veraz al ser captada por el individuo, este la convierta en
conocimiento útil, que no solo va a ser positivo para la colectividad sino que
va a ser el combustible vital que va a facilitar el desarrollo humano de ese
ser, un avance dentro de si mismo, una autentica potenciación de sus
posibilidades, que unido a un desarrollo de su mundo emocional, se convierta en
el crecimiento que todos necesitamos para que nuestras vidas y la condición
humana adquieran sentido.
El individuo es lo importante. En el génesis de la filosofía, la
democracia, la república está el individuo con su espíritu crítico. El mundo lo
hemos inventado los individuos interpretando, manipulando y soñando la realidad.
La razón individual hizo posible la convivencia y la convivencia nos sugirió la
base democrática que nos permitió ofrecernos unos a otros el estado de derecho
en base a unos contratos sociales que la globalización va a obligar a revisar en
u futuro próximo.
Por encima de la construcción de entidades supranacionales, de los
Estados-Nación, los Pueblos-Nación y las Autarquías Locales se encuentra el
individuo, ese cosmos, esa nación interior, esa particular y grandiosa epopeya
vital .
En definitiva, nos surge como última reivindicación global recuperar el
Leopoldo Bloon del Ulises de James Joyce, con todos sus derechos y posibilidades
en todas las partes del mundo. Por ello en esta línea de futuro, seguro que aún
lejano, tendríamos que plantearnos el negociar ante el estado global los
derechos de esta verdad metafórica : el individuo nación, con su soberanía
personal incorporada, tal vez la única nación que debería existir
necesariamente en un mundo realmente evolucionado. En ese momento desaparecerían
todos los intermediarios para una nuevas y buenas relaciones humanas, que en
definitiva es lo que a todos verdaderamente nos interesa. Una globalización que
sitúe en su centro el desarrollo del ser humano.
La gente ya no quiere ser española, pero de nada vale ser “vasco”,
“gallego”, “bretón” o ”corso” si no se consigue que a cada individuo le permitan
ser el mismo, amparado por todos los Derechos Humanos posibles y universalmente
aceptados. Esa sería la “globalización” que a todos nos interesa, Y esto es
además perfectamente compatible con mantener creaciones culturales diferenciadas
(vascas, gallegas o eslovenas), plenamente defendibles siempre y cuando no sean
empleadas como arma arrojadiza contra nadie y sabiendo además que son siempre
insuficientes para lograr la identidad de uno mismo.
Creer que nuestra identidad nos la puede proporcionar un territorio, un
idioma, nuestras tradiciones y mucho menos una bandera, un himno o una patria
es simplificar lo complejo. Con seguridad nuestra “individualidad” está
potencialmente en nosotros mismos y todos los derechos deberían de orientarse a
que se desarrollase total y libremente.
Hay que defender la identidad, puesto que la diferencia es un elemento
constitutivo de cada ser humano y también de las identidades colectivas en que
este se agrupa.
Derechos humanos
La sociedad de la información debe estar centrada en el ser
humano y no en las tecnologías. Los derechos humanos y su ejercicio integral
deben primar, ante cualquier otro principio, en la sociedad de la información.
Vinculados intrínsecamente a la sociedad de la información están los derechos a
la educación, los derechos culturales, el derecho a la libertad de expresión,
entre otros. Nuestra visión de la Sociedad de la Información considera a la
comunicación no sólo como un derecho en sí sino como una necesidad y como el
proceso base para la consecución del desarrollo sostenible social, económico,
político y cultural. El derecho a la comunicación requiere y ayuda al ejercicio
de los derechos fundamentales básicos.
Gobernabilidad Global de Internet
El rol de nuestros gobiernos debe ser de promoción y conducción
del proceso de transición y establecimiento de la sociedad de la información.
Este se debe lograr con base en las contribuciones multidisciplinarias y
multisectoriales.
Las comunidades locales y la sociedad civil deben participar en el desarrollo y
gestión de la administración de los nombres de dominio, tanto a nivel del ICANN
como al nivel de sus respectivos ccTLD’s, buscando y generando los mecanismos de
participación más idóneos. Políticas apropiadas deben desarrollarse para
promover la democratización de la administración de la infraestructura de DNS.
La gestión de Internet precisa partir del concepto básico de la red como un bien
común que no puede, ni debe, ser monopolizada por ningún país y ninguna entidad
pública o privada para sus fines propios.
Bienes
comunes globales
Es fundamental el desarrollo de mecanismos de protección legal de
los conocimientos que son de dominio público. Del mismo modo, son necesarios
mecanismos que permitan conjugar los derechos de creadores/as con el interés
público y los conocimientos y saberes comunitarios. La promoción y defensa del
conocimiento humano como un bien público común es indispensable para estimular
la innovación y creatividad intelectual, para combatir la desigualdad y la
explotación de comunidades y grupos menos aventajados.
1.2 Formulación del concepto de Información y documentos.
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Revisando los textos y la bibliografía, las definiciones y percepciones que sobre el concepto de información se logran deducir, varían las acepciones que se otorgan a dicho término. Se encuentran estas posturas:
La información se presenta como un hecho real inherente a las cosas, las formas, los objetos, tanto naturales como artificiales, de modo que un "intérprete" las reconozca o no, las percibe del "ambiente" (contexto), entorno, logrando una recepción de dicha información, llevándola luego a su memoria, la cual le permitirá construir y dar sentido y significación al estímulo recibido.
Lo cierto es que el concepto de información tiene múltiples apreciaciones por parte de la gran mayoría de la "gente" y de los teóricos.
El término información se aplica para definir las acciones correspondientes a describir los procesos de revolución planteados por las nuevas tecnologías.
Es importante aclarar que esta concepción del término información no viene sola, sino que se acompaña de una descripción temporal del hecho mismo de organizar, agilizar y potenciar el conocimiento y es así como se habla de la era de la Información como un momento histórico específico.
Es innegable el hecho de esa necesidad del ser humano, de querer dar forma y comunicar a los demás las realidades individuales que explicitan su interioridad y lo llevan a proyectarse, reconocerse y conocer el mundo que lo rodea.
Este afán ha conducido al hombre en una génesis que va de la palabra hasta al signo; la especie humana ha tratado de preservar la memoria y la del mundo creando un conjunto infinito de conceptualizaciones y materializaciones que han logrado conservar y transmitir los hechos, las ideas y creaciones de las especies y en particular, la llamada género humano.
Encontramos cómo la posibilidad de registrar y difundir estas experiencias convertidas en conocimiento se traduce en información "sistematizada", que busca llegar universalmente a través de un proceso de comunicación y convertirse en significación tanto interpersonal como social.
Desde el momento en que una experiencia sensoperceptiva al interior de un individuo se explicita y es representada externamente por el propio individuo, se convierte en experiencia significada, con una intención.
Todas las formas de experiencia manifestadas se traducen en creaciones como la palabra, el lenguaje como expresión, el grafismo como re –presentación, el signo como escritura, y son algunas de las invenciones las que permiten reconocer un conocimiento en el tiempo y el espacio.
Los avances científicos y las innovaciones tecnológicas han llevado al hombre a dar origen tanto a los pictogramas como a los tipos y la imprenta, los alfabetos y su escritura, logrando plasmar, conservar y catapultar al futuro la imagen de su mundo y contexto, en el cual le tocó vivir y soñar.
Estas tecnologías (technes) evolucionan, confluyen y se mezclan de múltiples maneras y llegan a dar origen a conceptos y propuestas muy ricas en cuanto que acumulan, almacenan y pretenden difundir este conocimiento a distancia. Encontramos aquí las invenciones y las innovaciones con las cuales el ser humano ha podido construir el concepto de documento.
Concepto de documento
Comencemos definiendo qué es un documento. En términos generales, podemos afirmar que los documentos siempre se han visto involucrados en la actividad intelectual del ser humano. Desde el principio de la historia del pensamiento, el hombre ha utilizado una serie de objetos o materiales donde poder plasmar y almacenar aquello que pensaba o sentía. Las pinturas rupestres, las tabletas de arcilla mesopotámicas, los muros de los edificios sagrados egipcios, los papiros, los pergaminos o, posteriormente, el papel, son claros ejemplos de tipo de objeto o materiales. En la actualidad, con el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación, se está apostando cada día más por los formatos electrónicos para recoger nuestra producción intelectual.
Para referirnos a todo este tipo de objetos o materiales utilizamos normalmente el término “documento”. O, dicho de otra manera, podemos identificar como documento todo aquel soporte donde se represente algún tipo de información. En este sentido, podemos incluir bajo el concepto de documento una hoja de papel escrito, un libro, una fotografía, una cinta de video, un DVD, un archivo creado con un procesador de textos, una base de datos o una página web. Expresándolo en forma de definición:
(d) Documento = todo soporte donde se represente información.
Como se desprende de la definición, los documentos se caracterizan por poseer dos dimensiones. Por un lado son algo físico y, por otro, contienen asociado un contenido informativo o información. Veamos, a partir de estas dos dimensiones, la relación con los otros tres conceptos.
La relación entre los conceptos de documento y dato parece bien sencilla. Si, como hemos ya señalado, el dato es el soporte físico de la información, el documento debe ser entendido como un conjunto de (un tipo especial de) datos.
Veamos, en cambio, qué ocurre con la relación que mantiene con el concepto de información. Si, como hemos defendido, la información debe entenderse como el contenido semántico del dato derivado de una clave de codificación, el documento aparece como ese objeto material donde se puede representar y materializar información. Esta representación y materialización permite explicar varias cosas. Por un lado, permite explicar cómo se puede transmitir la información: la información se representa (se asocia) en (a) un documento a partir de un código y su transmisión se produce a partir de la propia transmisión material del documento. Y, por otro lado, permite también dejar claro por qué la conservación y almacenamiento del documento significa también la conservación y almacenamiento de la información que éste contiene. Sólo cabe analizar ese documento bajo la misma clave de codificación (o código) que se utilizó para asociarle ese contenido semántico concreto para poder recuperar esa información después del almacenamiento del documento.
Abordemos, por último, la articulación del concepto de documento frente al de conocimiento. Como ya hemos señalado, el conocimiento debe entenderse como aquellos estados mentales de un individuo construidos a partir de la asimilación de información y que rigen las acciones del propio sujeto. Frente a estos estados mentales, y a partir de su dimensión física y su capacidad de transportar información, el documento juega un papel muy importante: éste aparece como ese objeto material donde se puede representar y materializar esos estados mentales que residen exclusivamente en la cabeza de las personas. Y, al igual que pasaba en el caso de la información, esta representación y materialización permite explicar la transmisión y el almacenamiento de conocimiento (explícito) a partir de la transmisión y almacenamiento de documentos.
En este sentido, por un lado, el conocimiento residente en la cabeza de un individuo se representa (se plasma) en un documento a partir de un código y su transmisión se produce a partir de la propia transmisión material del documento. Cuando un segundo individuo es capaz de obtener la información asociada a ese documento transmitido y formar un nuevo estado mental a partir de la misma, podemos afirmar que se ha producido la transmisión de ese conocimiento. Y, por otro lado, a partir del mismo mecanismo, la conservación y almacenamiento del documento que se obtiene como fruto de la representación de un conocimiento concreto permite también la conservación y almacenamiento de ese conocimiento. Basta analizar ese documento bajo la misma clave de codificación (o código) que se utilizó en la representación de esos estados mentales para poder recuperar la información asociada y crear nuevos estados mentales en otros individuos después del almacenamiento del documento. De esta manera ese conocimiento puede ser recuperado por cualquiera que lo necesite en el momento adecuado.
En esta misma línea, para concluir este breve esbozo, es importante señalar también una cosa más que puede aclarar todo este escenario conceptual. No debemos olvidar que, en ciertas ocasiones y en términos coloquiales, solemos clasificar como información o conocimiento un dato concreto. En el contexto de las organizaciones, solemos utilizar también las expresiones “conocimiento” e “información” para referirnos a las representaciones físicas de esos estados mentales o de esos contenidos informativos, para referirnos a los documentos (en cualquiera de sus soportes (papel, electrónico, óptico, magnético, etc)) que utilizamos para representar y difundir ese conocimiento o esa información. Así, por ejemplo, si un documento (un dato, un acaecimiento físico) transporta cierta información o se ha obtenido como fruto de la representación de un conocimiento que posee un sujeto, en un sentido lato, solemos decir también que ese documento es, respectivamente, información o conocimiento.
1.3 Binomio: Información - Documentación
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La gestión del conocimiento podría resumirse en información más gestión de recursos humanos. Éste puede ser el binomio del nuevo paradigma de gestión de las corporaciones en los inicios del nuevo siglo. En este contexto, nos referimos a una concepción de gestión de recursos humanos que comporta: participación, compromiso, motivación y corresponsabilización de los trabajadores, que asociada con las nuevas tecnologías de información, crean las condiciones para este nuevo avance en la cultura empresarial.
Partiendo de estas premisas, se trata de desarrollar un conjunto de actuaciones y procesos que aporten un valor agregado a las actividades de la empresa y generalicen las mejores prácticas en cada uno de los procesos de su actividad. Para ello, es necesario hacer asequible, de manera sistemática y organizada al conjunto de la organización, la información corporativa y los conocimientos y opiniones de los trabajadores.
No es un simple cambio terminológico, sino el resultado de la observación del hecho de que con la aparición de la tecnología informática y su inclusión en los procesos y actividades relacionados con la Documentación, el binomio información/soporte, característico de la teoría otletiana, se veía roto. Los teóricos de la Information Science, y sus seguidores de las escuelas soviética y alemana, centran el interés en el proceso de transferencia de información, independientemente de su contenido, y, en concreto, en la recuperación de la información (Information Retrieval) previamente tratada en un proceso anterior, el proceso documental. La perspectiva informativa "nace de la consideración del proceso documental como proceso informativo; se aprovecha, por tanto, de la metodología de las ciencias informativas y establece sobre la categoría de los depósitos documentales -archivo, biblioteca, museo, etc.- la aplicación del flujo informativo y la dinamización de las fuentes para obtener nuevo conocimiento".
1.4 Necesidad de Información y Gestión del Conocimiento.
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Las necesidades de información de nuestra sociedad actual se dejan sentir de forma cada vez más imperiosa. La información, como soporte de la transferencia de conocimientos, es clave para el porvenir de la humanidad e indispensable para poder modelar bien este porvenir.
Si se analiza la evolución de los distintos sectores económicos en los últimos años, se comprueba la expansión excepcional que la información ha tenido en relación con otros sectores, llegándose a calificar esta expansión, y los profundos cambios a los que ha dado lugar, como segunda revolución industrial, marcando el comienzo de una nueva era en el desarrollo de la humanidad, que conocemos como Sociedad de la Información. Se puede considerar que la información, al igual que la materia y la energía, constituye un recurso fundamental, un bien en el sentido económico, que ha de ser utilizado en cualquier actividad humana. Se convierte así la información en un elemento esencial para la producción.
La explosión de la información como se llama a veces a este enorme crecimiento de las necesidades de la información y a la mayor disponibilidad de este recurso puede conducir, si no se ponen los medios para evitarlo, a una polución informativa, en la que la información, al perder sus cualidades, no puede cumplir sus objetivos, llegando incluso a ser más nociva que beneficiosa para sus destinatarios.
Para evitar el peligro de la polución informativa se debe exigir a la información un conjunto de cualidades que mantengan su valor comunicativo, ya que para hacer honor a su nombre debe ser capaz de informar; es decir, de aportar un conocimiento.
En los últimos años en materia de sistemas de información se han caracterizado por presentar una verdadera explosión en cuanto a software, equipos, comunicaciones, etc., que han implicado un impacto significativo en los conceptos y criterios que hacen a la administración y control de las organizaciones.
Por tal razón, estas últimas en la medida que cuenten con objetivos definidos respecto de un nivel razonable de actualización tecnológica, proceden a incorporar y/o aplicar los recursos y técnicas pertinentes, a efectos de hacer frente a las nuevas necesidades funcionales y cambios estructurales que plantea el mercado.
En tal sentido, la Tecnología de Información en su oferta extensa y compleja dispone en la actualidad de un gran abanico de posibilidades a la par que potencia efectos estructurales. Aunque su enumeración sería extensa, se sintetiza los efectos de su incidencia en:
Ø Cambios en cuanto a la captura, proceso, archivo y disponibilidad de la información,
Ø Descentralización, distribución y migración de la información,
Ø Arquitecturas abiertas, (multiplataformas y conectividad), cliente/servidor, orientación a objetos y su entorno,
Ø Mayores usos de redes, (interredes, intrarredes),
Ø Reingeniería de organización (downsizing, empowerment), incluyendo a la seguridad de la información.
"La gestión del conocimiento es la combinación de sinergias entre datos, información, sistemas de información, y la capacidad creativa y innovadora de seres humanos" (Malhotra 1997). Ésta es una visión estratégica de la gestión del Conocimiento que considera la sinergia entre lo tecnológico y lo humano, basada en la distinción entre el "old world of business" y el "new world of business"
Uno de los reto más importante para las empresas en lo que a la gestión del conocimiento se refiere, es asegurar el enfoque en la sinergia entre datos e información procesada por las tecnologías de la información, y la capacidad creativa y innovadora de sus recursos humanos.