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LA CERTIFICACION DE PROFESIONALES DE LA INFORMACION Y LA DOCUMENTACION:
EXPERIENCIAS INTERNACIONALES Y PROPUESTA ESPAÑOLA
Paloma Portela

 

                                                                

Comisión Nacional del Mercado de Valores (Cnmv)
RESUMEN: La revolución tecnológica provoca cambios en las formas de producción y las
relaciones de trabajo en los países desarrollados. Estas transformaciones afectan de manera
especial a los profesionales de Información y la Documentación. Además, el sector de la
Documentación presenta peculiaridades, como el orígen diversos de sus miembros, la
desestructuración, la interdisciplinariedad, la formación inicial y el reciclaje continuo, el impacto
tecnológico y el comportamiento competitivo del mercado de trabajo. El reto del nuevo siglo impone
a la profesión encontrar soluciones a problemas nuevos. Una de ellas puede ser la Certificación,
como herramienta para demostrar la calidad del trabajo, la validez de la experiencia y la solidez de
los conocimientos. Se describe las distintas experiencias que, en este tema, están desarrollándose
en países europeos, entre ellos España, y Estados Unidos.
PALABRAS CLAVE: Revolución tecnológica, Sector de la Información y Documentación, mercado
de trabajo, competitividad, Certificación de profesionales
ABSTRACT:The technological revolution is altering the production systems and the working
relationship in the developed countries.Those changes have an effect specially on the
information professionals. Besides, the information sector has particular features as the diversity of
its members, the interdisciplinarity, the vocational training and on-the-job training, the tecnological
hit and the workforce competitiveness. The 2.000th challenge encourage to find solutions to the
new problems. The Certification could be one of them. A skill that ensure the work quality , the
experience validity and the steadiness of the knowledge. This paper describes several certification
systems launched by professional associations, both in Europe and in U.S.A.
KEYWORDS: technological revolution, information sector, job market, competitiveness, certification
of information professionals
1.- INTRODUCCION
La sociedad de los años ochenta y noventa de este final de siglo está sufriendo enormes presiones hacia un
cambio global. La revolución tecnológica afecta no solo a la forma en que se produce y se crea riqueza, sino
especialmente a la manera en que se vive y se trabaja. El modelo de valores que se ha mantenido vigente
en la sociedad occidental desde la Segunda Guerra Mundial se está agotando.
Este fín de época es particularmente visible, al menos, en tres de los elementos que constituyen el núcleo de
las actividades en un país desarrollado:
1. La formación deja de ser un sistema de iniciación que se realiza en la niñez y la juventud, para
convertirse en un fenómeno en permanente evolución, adaptable, especializado y de por vida.
Ningún trabajador, si quiere mantenerse activo,
puede obviar los procesos de aprendizaje a lo
largo de su carrera.
2. Es el final del pleno empleo. La seguridad laboral ha pasado de ser una constante a convertirse en
un privilegio. El trabajador entra en un camino de riesgo permanente.
3. Las tecnologías sustituyen cada vez más al trabajo humano, provocan desempleo y modifican las
relaciones laborales. Cambian y facilitan los sistemas de producción, pero también son la causa de
un profundo cambio cultural
En este contexto en el que la información, al automatizarse, se globaliza, los diversos sistemas -
bibliotecas, centros de documentación, archivos- se enfrentan también al reto de la competitividad y al
riesgo. Pierden su “monopolio” secular en el acceso a la información.

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2.- RADIOGRAFIA DEL SECTOR INFORMACION & DOCUMENTACION
Además de esa presión global hacia el cambio, el sector de la Información y Documentación presenta
ciertas peculiaridades que conviene destacar:
Orígenes múltiples y diversos. Se considera que pertenecemos a esta profesión gente de diversas
procedencias y que ejerce una gran diversidad de tareas.
Esa variedad fuerza de alguna manera a la desestructuración del sector, en el que no se percibe un
perfíl homogéneo, sino retratos superpuestos cuyas facetas, a veces, son coincidentes, a veces son
complementarias y en algunos casos, son francamente divergentes.
La ausencia de identidad colectiva puede tener su razón de ser en el fuerte contenido interdisciplinar de
nuestra profesión. Mientra que su base “doctrinal” propia es mínima, la carga metodológica e
instrumental es cada vez mayor y el peso de disciplinas laterales (informática, derecho, economía,etc)
crece a gran velocidad en las ofertas del mercado de trabajo.
Titulaciones y niveles académicos reflejan también ese fenómeno de la desigualdad y la
desestructuración. En estos momentos, en toda Europa, existen diferentes estratos en el colectivo
Información & Documentación:
La generación anterior a la creación de los estudios universitarios, formada en cursos de postgrado
y en procesos continuos de reciclaje, a la que se puede responsabilizar de la consolidación de esta
profesión .
Los titulados por las nuevas enseñanzas universitarias, todavía de corta vida. La magnífica idea de
crear titulaciones a distintos niveles ha demostrado en la práctica la justeza de su reivindicación,
pero no ha resuelto, sino que ha agravado la realidad de un mercado muy precario y limitado , que
no es capaz de digerir a esa oferta universitaria.
Para todos ellos se pone de manifiesto la necesidad de establecer sistemas que aseguren la
formación continua. Nadie, ni siquiera el recién titulado, se salva de esa necesidad.
El impacto tecnológico en el sector Información es abrumador. La aplicación de herramientas
tecnológicas al uso de la información está siendo intensiva y punta de lanza para su uso en otras
industrias y sectores. Ese impacto afecta de manera muy especial a los gestores de la Información &
Documentación, obligándoles a un reciclaje continuo de sus conocimientos y de sus técnicas de trabajo.
Al ser la información cada vez más fácil de usar por parte de cualquier ciudadano, la carga de
conocimiento que un profesional adquirió hace diez años pierde gran parte de su sentido y obliga a un
replanteamiento de sus conocimeintos básicos
El comportamiento del mercado de trabajo, vistos estos antecedentes, podría dibujarse como poco
abierto y poco sensible a nuestro know-how. A pesar de que casi nadie pone en duda que la información
empieza a ser uno de los principales activos empresariales, la industria de la información española es
todavía emergente. Por otro lado, aunque los documentalistas se consideren como los profesionales
competentes para ejercer eficientemente la gestión del recurso “Información”, sus funciones son a
menudo transfronterizas. Esto significa que, en ocasiones, se tropiezan con competidores procedentes de
otras áreas del conocimiento y mejor armados para vender su imagen.
En ese mercado “corto y estrecho”, los profesionales han de prepararse para competir, ofreciendo una
identidad distinta a la tradicional, que permita a los empleadores y la sociedad en general un entendimiento
correcto de sus conocimientos y sus habilidades.
La compleja situación actual y futura necesita algunas respuestas. Una de ellas, sin duda no la única ,
podría ser algo a lo que se podría llamar Certificación. Si ese mundo de las tecnologías, de la
competitividad, de la globalidad, pone en cuestión la identidad y estabilidad de los profesionales de la
Información y la Documentación, habrá que encontrar herramientas nuevas que permitan afrontar el cambio
de la mejor manera posible. La certificación puede ser una de esas herramientas al abordar uno de los
problemas que el profesional de hoy ya se está encontrando y que se va a agudizar en el próximo futuro: el

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desarrollo de su propia carrera y la garantía de calidad del servicio a los usuarios que solicitan sus
servicios.
El mercado de trabajo no tiene bastante con los títulos universitarios. Los da por supuestos, ya que no
puede imaginar que no se posean, tanto si son específicos como si no lo son. Aquello que el mercado está
pidiendo es una guía para distinguir el tipo de profesional que mejor se adecúe a sus necesidades en cada
momento. Si sus necesidades cambian, el perfíl de su posible empleado, también.
Los directivos, actuales o futuros, necesitan tener sistemas para medir las reales capacidades de los
candidatos a un puesto o para poder evalúar los progresos de sus actuales empleados. Pero también, los
profesionales, como trabajadores, desean medir sus habilidades, conocer cómo son “ de buenos” en su
trabajo, y, más tarde o más temprano, demostrar que poseen los requerimientos para un posible nuevo y
mejor puesto de trabajo.
La certificación es una buena vía para esa “medición”. La entidad certificadora examina las capacidades del
individuo, evalúa su experiencia y su formación y expide un certificado que avala ante la sociedad su buen
hacer y la eficiencia de sus servicios. Pone de manifiesto que esa persona posee los niveles de
competencia para ejercer correctamente su profesión y para dar, de forma adecuada, las prestaciones que
se le suponen.
La meta a alcanzar sería triple
1. Demostrar a los usuarios/ empleadores/ ejecutivos la calidad de los servicios documentales
2. Garantizar el nivel de competencia de los agentes de la información
3. Fortalecer y defender la profesión
3. MUCHOS PAISES, UNA SENSIBILIDAD COMUN
Ante este diagnóstico, los procesos de certificación puestos en marcha en distintos países aparecen como
un instrumento para demostrar la calidad del trabajo, la validez de la experiencia y la solidez de los
conocimientos.
3.1. Gran Bretaña
Este país dispone de dos sistemas de certificación:
A.- Chartered Membership of the Library Association
Desde hace muchos años la Library Association regula el ejercicio profesional mediante un Registro oficial
de miembros cualificados para ejercer como bibliotecarios. (1) Hay dos categorias de “Chartered
Membership” : “Associateship” y “Fellowship”. Los primeros, además de poseer un diploma universitario
previamente aprobado por la Asociación, han de ser miembros de la misma por lo menos desde hace un
año, ejercer también un mínimo de un año y haber estudiado o trabajado en Gran Bretaña o en algún país
miembro de la Unión Europea. En todo caso, la LA es consciente de que es absolutamente necesario el
reciclaje permanente, hasta el punto de que, en su Código de Conducta Profesional, requiere a sus
asociados que se mantengan al día en sus conocimientos y práctica profesional.
El reconocimiento como “Associateship” se basa en la evidencia de una experiencia profesional y en la
capacidad de aprendizaje profesional. No es un nuevo examen de conocimientos teóricos o académicos,
sino una demostración de la aplicación práctica de esos conocimientos y una revisión de los nuevos
aprendizajes adquiridos a partir de la experiencia. Por tanto, para ser admitido en ese nivel tiene que haber
una evidencia concreta del desarrollo profesional y de la evolución producida después de acabar los estudios
universitarios.
El procedimiento de verificación es doble:
a.- Realizar un programa tutelado por la LA de un año de duración

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b.- Autoevaluarse durante dos años de ejercicio profesional, sin la supervisión directa de la LA
Muchos “Associateship” consiguen ser registrados dos o tres años después de acabar sus estudios. Debido
a las dificultades que implica el proceso, la adquisición de esa categoría les distingue como profesionales
con todos los privilegios y responsabilidades que el status de “miembro” les concede.
El “Fellowship” es la más alta calificación que la LA concede. Implica que el que lo posee, no sólo ha
desarrollado los requerimientos del “Associateship”, sino que ha añadido un gran nivel de profesionaldad a
sus actividades profesionales y a sus competencias personales, contribuyendo, además, a la mejora de la
profesión en su conjunto.
Este nivel puede ser solicitado después de cinco años de ejercicio profesional como “Associate”. Los
candidatos tienen que probar que son capaces de llevar a cabo tareas profesionales complejas, que son
gestores con amplias responsabilidades o consultores independientes, que dirigen sistemas o elaboran
productos sofisticados. Para ello, han de justificar el nivel de sus competencias profesionales, el desarrollo
de sus habilidades y su contribución al crecimiento de la teoría y la práctica profesionales.
En este caso, tiene una gran importancia la presentaciónde los documentos o pruebas que evidencien la
originalidad, el nivel intelectual, el grado de aplicación de métodos y la capacidad de investigación, diseño o
planificación.
B. Information and Library Service National Vocational Qualification (ILS NVQs)
En 1994, el Ministerio de Trabajo británico encargó a la LA el desarrollo de un proyecto, en colaboración con
el National Council for Vocational Qualifications (2), para obtener la descripción de las habilidades y
competencias propias de los bibliotecario, documentalistas y archiveros.
Como resultado de un trabajo de varios años, en el verano de 1995 se aprobaron las normas y
procedimientos del ILS NVQs and SVQs (3).
Lo primero que hay que señalar es que, en Gran Bretaña, la certificación es un elemento habitual que se
aplica a casi todas las actividades ocupacionales.
El ILS NVQs es un conjunto de normas que pueden aplicarse como una guía en la evaluación de la calidad y
la competencia, para ser utilizadas tanto por los empleados como por los empleadores. Su función es medir
las habilidades directamente relacionadas con el trabajo diario, habitual. Su virtud principal es la ayuda que
presta a la gente en el desarrollo de su carrera profesional al suministrarle un camino claro , permitiéndole
desarrollar destrezas y madurez que pueden ser conocidas y reconocidas. A este proceso se le denomina
progresión y, en ese sentido, el ILS NVQs es un sistema de cualificación progresiva.
Este procedimiento no mide conocimientos teóricos, sino competencia en el trabajo, es decir, la manera de
hacer un trabajo, la habilidad para ejecutar un trabajo real en un lugar real y de acuerdo con unas normas
claramente definidas y de aplicación general. Esa competencia está formada por una serie de destrezas y
conocimientos, fáciles de reconocer, pero difíciles a menudo de medir. El NVQs las mide sin tener en cuenta
de qué forma se han logrado.
El NVQs está basado, en su conjunto, en la idea de que el candidadto demuestre su competencia
enseñando lo que realmente esté haciendo o lo que ha hecho en el pasado (si en ese momento está parado)
El sistema está organizado en cinco niveles. Cada uno de ellos se ramifica en subdivisiones, conocidas
como Units o áreas concretas de trabajo. Un candidato debe demostrar su competencia en relación con
cada una de esas Units. Todas la Units se subdividen en Elements. A medida que su carrera avance, irá
obteniendo certificaciones reconociendo su competencia en cada Unit, hasta que consiga el total necesario
para alcanzar el NVQs.
La organización institucional del sistema es bastante compleja. (4)
En primer lugar, hay dos organizaciones creadas por el Gobierno, la NCVQ ( que abarca Inglaterra,
Gales e Irlanda del Norte) y la SCOTVEC( Escocia), cuyo papel es administrar el sistema y acreditar
todas la calificaciones, chequear que las normas se cumplen y que el conjunto de las diferentes NVQs
mantiene su consistencia .

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En segundo lugar, existe el llamado Lead Bodie, creado en el seno de la LA y formado por personas
relevantes de los distintos sectores de la profesión, y es responsable de la elaboración de las normas en
la que el sistema se basa. Es decir que, aunque el Gobierno está detrás de la NVQ, son de hecho las
organizaciones representatitvas del sector las responsables de su desarrollo.
En tercer lugar, están los Awarding Bodies, que son en realidad quienes administran el sistema.
Necesitan la aprobación de las dos instancias anteriores y, una vez obtenida, son los responsables de
mantener la calidad del proceso y de otorgar la certificación a los candidatos aprobados.
Finalmente, están los Assessment Centres, que realizan la evaluación de las competencias de cada
candidato. Cada uno de estos centros ha de ser autorizado por un Awarding Body, tras un proceso de
acreditación en que evidencien que están en condiciones de realizar dichas evaluaciones. Es decir, que
los centros evaluadores han de ser también evaluados. Pueden ser entidades públicas, escuelas o
centros de formación o cualquier otra institución que demuestre su capacidad para evaluar.
Hay una figura que es interesante destacar. Es el Assessor, que el centro evaluador designa para examinar
las pruebas de la competencia del candidato y juzgar si satisface los requerimientos de los estándares ILS.
Este papel puede ser otorgado a un colega con experiencia o a un profesor, que tengan suficiente capacidad
para poder evaluar a otra persona del mismo sector. En realidad lo que hace es tutelar todo el proceso de
evaluación, ayudando y aconsejando al candidato, hasta que considera que está ya preparado para alcanzar
la certificación .
3.2. España
En sintonía con las preocupaciones puestas de manifiesto en otros países y queriendo colaborar en la
adaptación de nuestra profesión a la nueva sociedad de la información., la Sociedad Española de
Documentación e Información Científica (Sedic) puso en marcha en 1994 el estudio de procedimientos y
experiencias que, en relación con el reconocimiento profesional, pudieran existir en nuestro entorno cultural.
A lo largo de tres años, se realizó un largo y minucioso proceso de análisis y elaboración de documentos
en los que se establecieron los objetivos de una posible certificación de profesionales, con una descripción
detallada de procedimientos y métodolos, y se creaba una guía detallada de los elementos que
caracterizarían la competencia a poseer (conocimientos, técnicas y aptitudes generales y especializados ) en
cada uno de los posibles niveles profesionales. (5)
Además, se identificaron y definieron, en orden creciente de dificultad, los niveles exigibles en cuanto a
conocimientos generales, conocimientos específicos y técnicas específicas que identificarían tres posibles
etapas en la carrera profesional.
A primeros de 1997, la Junta de Sedic nombró al órgano responsable de la certificación, la Comisión de
Certificación, inició de forma oficial el procedimiento de acreditación de esta Comisión ante los organismos
pertinentes y puso los medios humanos y materiales para un correcto funcionamiento de todo el sistema.
La Comisión de Certificación comenzó sus actividades la pasada primavera, habiendo ya aceptado las
candidaturas presentadas a varios niveles de certificación, constituido los primeros Jurados y certificado,
tras los procesos requeridos de evaluación, a los candidatos que han demostrado su nivel de competencia
profesional.
Tutela de la calidad profesional
Los objetivos de la Certificación Sedic serían
1) Calificar con métodos objetivos las aptitudes profesionales
2) Fortalecer y defender a la profesión y a quienes la practican
3) Establecer una política de calidad, definida como la aptitud de un producto o un
servicio destinado a satisfacer las necesidades del usuario a un precio razonable (ISO 9000 )

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4) Asegurar a los usuarios la calidad de servicios y el nivel de competencia de los que los
realizan.
Procedimiento para la certificación
El Reglamento General de Certificación determina que su campo de competencia es el de aquellas personas
que dedican su actividad profesional a tareas de información y documentación, aplicando las técnicas y
normas específicas, cualquiera que sea el marco en el que ejerce su actividad: Archivos, Bibliotecas,
Centros de Documentación, Servicios de Información, etc. Podrá ser candidato todo profesional en ejercicio,
cualquiera que sea su nacionalidad y el lugar en el que ejerce su trabajo. (6)
La diversidad de tareas y funciones que pueden ser realizadas por un profesional obliga a considerar niveles
de cualificación diferentes:
Técnico
En este nivel se dominan las técnicas más importantes de la documentación. Se dispone de capacidad para
gestionar recursos que han sido encomendados por responsables de mayor nivel y se puede asegurar el
funcionamiento de algunos servicios documentales. Se es capaz de diagnosticar las causas de posibles
disfunciones de esos servicios y de identificar los elementos que deben ser corregidos.
Técnico Superior
Se posee un conocimiento profundo de las normas técnicas y de los principios que las inspiran, teniendo
capacidad para mejorarlas, adaptarlas y actualizarlas. Se tiene la capacidad de organizar y poner en marcha
sistemas complejos de información, utilizando todo tipo de recursos y aplicando las tecnologías adecuadas
en cada caso. Se dispone de la preparación para seleccionar, formar y dirigir equipos de trabajo, para
gestionar presupuestos y para coordinar proyectos. Se pueden hacer previsiones y proyectos innovadores.
Experto
En este nivel, además de poseer todas las cualificaciones del técnico superior, se tiene una sólida
experiencia y se domina alguna de las especialidades de la Información y la Documentación. Se es capaz de
evaluar sistemas y organizaciones, diseñar soluciones a problemas complejos, innovar métodos de trabajo,
desarrollar metodologías y avanzar en aspectos conceptuales o teóricos.
Una condición previa para cualquier candidato, sea cual sea el nivel elegido, es estar en posesión de unos
mínimos requerimientos. Para el nivel Técnico se necesita tener un título de primer ciclo universitario o
formación profesional equivalente. Para los niveles Técnico Superior y Experto, se pide un título de
Licenciatura o Ingenieria Superior Si algún candiadto no está en posesión de estos o análogos títulos
reconocidos por la UE, pero ha alcanzado por otros medios un nivel equivalente, podrá solicitar el
reconocimientos de la validez de sus conocimientos, apoyándola en documentos suficientemente
justificativos .
Una segunda condición previa es que se posea un diploma profesional reconocido, español o extranjero, con
al menos un mínimo de 200 horas lectivas en el área específico de las bibliotecas, la documentación o los
archivos.
La tercera condición previa es la experiencia profesional que, para el nivel de Técnico es de un mínimo de
dos años, de cuatro para el Técnico Superior y de ocho para el nivel de Experto.
Organismos competentes
En primer lugar, Sedic, representada por su Junta Directiva, garantiza el procedimiento, aprueba el
Reglamento General de Certificación, nombra a los miembros de la Comisión de Certificación, establece las
tasas a abonar y asegura las cargas financieras y administrativas consiguientes. La vía asociativa ha sido
también la empleada en Gran Bretaña, a través de la Library Association ( tanto para el Chartered como
para la NVQ) y en Francia, con la ADBS.

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También es muy parecido el modelo de “autoridad certificadora”:
Nombrada por las juntas directivas de asociaciones profesionales
Dotada de gran autonomía e soberanía
Regulada por un código de conducta que obliga a la confidencialidad, la neutralidad, la
transparencia y la objetividad
No remunerada por esta función
Formada por personas independientes y de reconocido prestigio
Con representación de las distintas áreas involucradas
La Comisión española está formada por un presidente y dieciocho miembros, que representan diversos
intereses, sin predominio de ninguno: la empresa privada ( banca, consultoria, comunicaciones), la industria
de la información (creadores de bases de datos, difusores de información), la investigación y el desarrollo
(entidades públicas e institutos de investigación), asociaciones profesionales españolas y europeas, la
Universidad, profesionales de cada especialidad ( bibliotecarios, archiveros, documentalistas), y usuarios de
la información.
En tercer lugar, estarían los Jurados, nombrados por la Comisión. El número de miembros varía según los
niveles de certificación, siendo de tres para el nivel de técnico, entre tres y cinco para el técnico superior y
cinco para el experto. El Jurado, que está sujeto al secreto profesional, debe estudiar la documentación
aportada por el candidato, calificalar y evaluarla, de acuerdo con los procedimientos establecidos en el
Reglamento General de Certificación. Posteriormente ha de entrevistar al candidato y proponer a la
Comisión la concesión o no de la Certificación. Una vez acabada su misión, el Jurado se disuelve, aunque
sigue manteniendo el deber de confidencialidad. El Jurado no cobra retribución alguna por su tarea.
Superadas ambas fases, el candidato es certificado por la Comisión de Certificación e inscrito en un
Registro Público de Certificados en Información y Documentación.
Normalización
La Comisión de Certificación ha iniciado su camino tomando toda clase de cautelas, tanto en su
composición, como en su reglamento, para asegurar al máximo un proceso de certificación riguroso y
objetivo. Pero, simultaneamente al comienzo de sus tareas, tiene la firme voluntad de realizar todos los
pasos necesarios para garantizar completamente la calidad del procedimiento.
Por ello, de acuerdo con la Junta directiva de Sedic, está sometiéndose a un procedimiento de acreditación
de entidades de certificación. Tal sistema está implantado en España por ENAC (Entidad Nacional de
Acreditación) (7) y se concede a entidades que, tras un proceso normalizado de revisión y auditoría,
garantizan la fiabilidad y competencia de las certificaciones que llevan a cabo. ENAC acredita entidades que
certifican productos, sistemas de calidad, sistemas de gestión medioambiental y personas. Los criterios
generales de acreditación se ecuentran definidos en el documento CGA-ENAC-EC/P “ Criterios Generales de
Acreditación para las Entidades que realizan Certificación de Personal” (8) y recogen los requisitos de la
norma UNE 66-513 “ Criterios Generales relativos a las Entidades de Certificación que realizan la
Certificación de personal” ( EN 45013). (9)
La norma europea EN 45013 da criterios generales relativos a los organismos de certificación que realizan la
certificación de personas, con su corresondencia española en la norma UNE 66-513-91 y se basa
fundamentalmente en la Guía ISO/CEI 40 “ Requisitos generales para la aceptación de los organismos de
certificación”.
Entre las exigencias de la norma sobresalen las encaminadas a asegurar la transparencia, tales como que el
órgano de certificación tenga una estructura que exija la elección de los miembros de su órgano de gobierno
entre representantes de los intereses implicados en el proceso de certificación sin predominio de un único
interés. También toma medidas para que no pueda estar sometido al control de personas que tengan un
interés directo en la certificación que se lleva a cabo. Exige que el organismo tenga documentación de su
sistema (reglas y proocedimientos), que mantenga una lista de personas certificadas y contemple
procedimientos para la retirada y cancelación de certificados de competencia.

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3.3. Estados Unidos
La Special Library Association (SLA), que agrupa a más de quince mil bibliotecarios y expertos en
información y documentación, lanzó una primera declaración de intenciones a través de una carta de la
Presidenta, Sylvia Piggot, publicada en su Boletín “SpeciaList” de noviembre de 1996. En la carta, titulada
From Competencies to Professional Certification”, (10) se afirma que la certificación podría ser el camino
para evidenciar las competencias profesionales. Los acelerados cambios tecnológicos, económicos y
laborales crean un “agujero” entre la formación tradicional académica y las habilidades que hoy son
requeridas. El programa de certificación serviría de puente para superar ese vacío . Pero, además,
“proporcionaría los medios por los que un profesional competente pudiera ser identificado y promovido,
contribuyendo asímismo a mejorar la imagen profesional, la credibilidad, las normas de conducta, las
oportunidades profesionales y el apoyo público”.
La Presidenta de la SLA proponía como vía de trabajo que la cooperación entre la ALA y la SLA, las dos
grandes asociaciones norteamericanas, de forma que ambas tomasen la responsabilidad de establecer
unos estándares de calidad para los profesionales de la información y las que abordasen en común el
lanzamiento del procedimiento de certificación.
El esquema con las características generales del procedimiento es: Un mínimo dos años de experiencia, un
sistema de evaluación de conocimientos generales, de técnicas básicas, de normas profesionales, etc. Todo
ello sometidos al estudio de dos componentes: La formación profesional y la experiencia práctica.
El proyecto, llamado CLIP (Certified Library and Information Professional), es considerado como la lógica
continuación de los programas de acreditación de estudios que la ALA ha promovido y establecido como
sine qua non para cualquier profesional noretamericano.
En el mismo Boletín de noviembre del 96 se publicó un interesante documento, preparado por un grupo de
trabajo, el “Special Committee on Competencies for Special Librarians” (11).
En sintesis, describe las competencias profesionales y personales que debe poseer un profesional del siglo
XXI en los terrenos de
el conocimiento de recursos de información, de áreas especializadas del saber , de tecnologías para
adquirir, organizar y difundir la información
la comprensión de los recursos de información electrónica, de los procedimientos tecnológicos,
económicos y de gestión
la capacidad para comunicarse, para el trabajo en grupo, para una correcta gestión directiva
la búsqueda de la excelencia en el servicio al usuario, la vigilancia frente a la formación permanente, la
flexibilidad ante los cambios
el especialista en información es uno de los elementos esenciales e de las organizaciones que se basan
en el “conocimiento”. Sus competencias profesionales y personales contribuyen al desarrollo de políticas
de información, a la elaboración de productos de información, a la mejora de los mecanismos de gestión
de las empresas, etc.
3.4. Francia
La experiencia francesa se inició en 1993, patrocinada por la ADBS (Association des professionnels de
l´Information et la Documentation), con más de 5.000 socios y una prestigiosa actividad nacional e
internacional.
El procedimiento está abierto a todos los profesionales, entendiendo por profesional a aquella persona que
dedica su actividad laboral a un trabajo de Información y Documentación, aplicando las normas, métodos y
conceptos de dicha especialidad, sea cual sea el marco institucional en el que desarrolla su actividad. En
todo caso, el aceso está restringido a documentalistas y personal de bibliotecas especializadas, que son los

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socios “naturales” de la ADBS. Está constituido por un conjunto de pruebas que permiten garantizar un nivel
de calificación en un momento concreto de la vida activa de un profesional.(12)
Para demostrar que se posee ese nivel, el modelo francés se apoya en tres brazos: a) la enseñanza recibida,
tanto a nivel inicial como permanente; b) la experiencia profesional; y c) la competencia personal. Todo el
mecanismo funciona siguiendo la norma europea EN 45 013, que regula a los organismos que certifican
personas. (13)
Los niveles de calificación, teniendo en cuenta la diversidad de tareas y misiones existentes, son cuatro:
El ” Expert”
El “Ingenieur”
El “Tecnicien”
El“Assistant”
A cada nivel le corresponden unas condiciones mínimas, tanto en formación, como en experiencia
profesional, que deben ser cumplidas para poder presentar la candidatura. Para el nivel de experto, por
ejemplo, es obligatorio demostrar la especialización en algún área de la Información & Documentación.
Además, hay un dossier de certificación, que el candidato debe cumplimentar ayudado por una serie de
documentos técnicos que le permiten irse autoevaluando. Tiene que adjuntar al mismo los justificantes
necesarios para demostrar que está en el nivel en el que aspira ser certificado.
El organismo encargado del proceso, la Commission de Certification, es nombrado por el Consejo de
Administración de la ADBS , actúa con total independencia y se rige por un reglamento interno. Esta
Commission nombra a los jurados encargados de evaluar y aprobar o no la candidatura presentada.
3.5. Unión Europea
ECIA (European Council of Information Associations) es una agrupación europea de asociaciones de
documentalistas, que, en estos momentos, agrupa a entidades de varios paísese: ABD (Bélgica); ASD
(Suiza); ASLIB (Gran Bretaña); ADBS (Francia); SKIP (Checoslovaquia); DGD (Alemania); SEDIC(España);
INCITE (Portugal); INFODOCROM (Rumania); (Italia).
A principios de 1996, ECIA difundió la llamada “Declaración de Roma sobre Eurocertificación”.
Considerando que la certificación es una garantía del nivel de competencias profesionales que, en un
momento dado, una persona ha alcanzado, la Declaración establecía unos criterios mínimos comunes para
todos los países miembros de la Federación: cinco niveles de habilidades, posibles equivalencias entre
países, estándares a alcanzar y funciones del órgano certificador de acuerdo con las normas europeas.
Posteriormente y tras una reunión de trabajo con responsables de la DG XIII, en la que se produce una
identificación en los puntos de vista de ambas partes, ECIA presenta, en el marco del programa Leonardo
de Vinci, el Proyecto DECIDDevelopper les eurocompétences pour l´Information & la Documentation”.
Antecedentes
En 1995, la Comisión Europea adoptó un Libro Blanco llamado “Enseñar y aprender: hacia una sociedad del
aprendizaje”, con el objetivo de estimular la adquisición de nuevos conocimientos a lo largo de la vida activa
profesional. Ese planteamiento global se concretó en el Proyecto piloto “Abriendo nuevos caminos para
validar habilidades “, cuya inmediata finalidad sería asegurar el reconocimiento de dichas habilidades o
destrezas, mediante un sistema flexible y permanente de acreditación de conocimientos. El Proyecto fue
lanzado por la DG XXII, responsable de la Educación, la Formación y la Juventud, bajo la dirección de Mme.
Cresson .
La base conceptual del proyecto estaría en el convencimiento de que la cualificación y los niveles de
destreza son un “factor crítico” para la competitividad en el contexto de la economía europea. No se puede
insistir en la necesidad de un aprendizaje permamente a lo largo de la vida activa, si no se da una validación
fácil y sistemática de los progresos realizados. Por tanto, lo que la Comisión intenta es conseguir que
cualquier ciudadano comunitario tenga la oportunidad de obtener un aval de su nivel de conocimientos y
técnicas.

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La Comunidad pone de manifiesto que, en la mayoría de los sistemas educativos europeos, los
conocimientos son reconocidos por títulos, que son la base del reconocimiento de la formación profesional.
Sin embargo, aunque ése es un sistema irreemplazable, no es el único. El contenido del trabajo está
cambiando, el mercado es cada vez más flexible y aparecen nuevas vías de acceso a conocimientos y
técnicas.
Muchos trabajos exigen técnicas y habilidades que no están garantizadas por los títulos, especialmente
técnicas y habilidades profesionales, que son asimiladas sobre todo en la práctica.
Los títulos son magníficos para evaluar un nivel medio de conocimientos, pero no son suficientemente
refinados a la hora de calificar las destrezas, adquiridas de forma cada vez más diversa. Se está
desarrollando un nuevo equilibrio: por un lado, la formación tradicional que lleva a la obtención de un título.
Por otro, la formación continua y la autoformación.
En la nueva sociedad, cada persona va a tener que acceder, a lo largo de toda su vida, a nuevos
conocimientos y medios para actualizar y desarrollar sus habilidades profesionales. La Comisión se siente
comprometida con la necesidad de difundir mecanismos para “construir nuestras calificaciones
profesionales, por acumulación de evidencias y pruebas de nuestra capacidad de asimilación de
conocimientos y técnicas”.
El proyecto comunitario, anticipándose a un cambio que va a afectar a todos los países europeos, pretende
establecer un mecanismo permanente y accesible de certificación de habilidades, que permite a cualquier
profesional validar su nivel de “expertise”, mezcla de conocimientos, técnicas y habilidades, sea cual sea la
forma en que la ha adquirido.
En concreto, el proyecto pretende establecer, en pocos años, el ESASEuropean Skill Accreditation System”,
que permitirá a cada trabajador europeo garantizar la posesión de un determinado nivel de conocimientos y
técnicas, mediante la obtención de la “Personal Skills Card”, que es vista como un auténtico pasaporte para
conseguir empleo.
DECID
En este marco de política general de la Unión europea, aparece el Proyecto DECID Desarrollar las
Eurocompetencias para la Información y la Documentación”. Un Proyecto que afecta de lleno a nuestra
profesión. Pretende ayudar a superar una situación laboral, calificada de frágil, en la que se encuentran los
más de 100.000 trabajadores del sector en la Unión Europea y, en especial, los jóvenes diplomados.
Las competencias que se consiguen y las calificaciones que se obtienen están mal identificadas y son
apenas reconocidas por los empleadores, que carecen de elementos referenciales para definir aquellas
competencias cuya presencia sería necesaria en sus organizaciones. Los trabajadores también necesitan
evaluar y dejar constancia de sus propias competencias.
Por ello, se considera como objetivo de primera importancia la creación de un conjuntos de documentos
que establezcan un “corpus” de competencias en el campo de la Información y la Documentación, basado
en tres pilares: las competencias profesionales adaptadas al desarrollo tecnológico, la competitividad de las
empresas ya las necesidades del mercado de trabajo. Aunque ya algunos países han comenzado ese
trabajo, DECID busca consensuar un Documento Europeo, de forma que una única Certificación sea válida
para todos los trabajadores y todos los países de la Comunidad.
Este proyecto va a beneficiar tanto a los jóvenes titulados, facilitando su colocación y su movilidad, como a
todos los profesionales y a sus organizaciones, a los responsables de la formación continua, a los
responsables de los departamentos de personal de las empresas, etc. En definitiva, tendrá un fuerte impacto
sobre el mercado europeo de trabajo, al facilitar el acercamiento entre la oferta y la demanda.
ECIA ha presentado su propuesta para liderar el Proyecto DECID. A grandes rasgos, su estrategia de
actuación se establece así:
1.- Establecer o refinar los sistemas de competencias y calificaciones en
Información y Documentación en los diferentes países de la Unión Europea
2.- Analizar las nuevas funciones en Información y Documentación,
identificando y describiéndo competencias y habilidades
3.- Estudiar el mercado, para detectar sus expectativas en esta materia
4.- Analizar comparativamente los diversos sistemas nacionales para llegar a
un
único documento de Euro-Competencias

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5.-Promover sistemas de certificación de competencias, ayudando a los países
con menos medios
6.-Estudiar los medios para armonizar los sistemas existentes
7.- Concluir el proyecto implantando un único sistema europeo
La puesta en marcha de este proyecto europeo puede marcar un antes y un después en relación con el
futuro profesional. Será la sensibilización de los profesionales en particular y de la sociedad en general la
que garantice su verdadera utilidad.
4. BIBLIOGRAFIA
1. PROFESSIONAL QUALIFICATION DEPARTMENT. Chartered Membership of the Library Association.
Londres, The Library Association, 1994
2. ROYAL SOCIETY OF ARTS EXAMINATION BORAD. NVQ: Information and Library Service Scheme
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3. DAKERS, HAZEL. National Vocational Qualifications. The Impact they are likely to make on Libraries and
Information Departments. Brentford, England, Hazel Dakers and Associates, 1995
4. ARUNDALE, JUSTIN. Getting your S/NVQ. A Guide for Candidates in the Information and Library Sector.
Londres, Library Association Publishing & The Information and Library Services Lead Body, 1996
5. ALJARO, J.; ALTUNA, B.; MINNER, B.; MORENO, P.; PORTELA, P.; ROMAN, A. El proyecto de
certificación de la Sedic. Actas de las V Jornadas Españolas de Documentación Automatizada.1996,
Cáceres, octubre
6. PORTELA, PALOMA. La certificación de profesionales, un verdadero acontecimiento. CLIP (Madrid) 1997
7. ENTIDAD NACIONAL DE ACREDITACION (ENAC). Procedimiento de acreditación de organismos de
certificación e inspección. Madrid, 1996
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10. PIGGOT, SYLVIA. From Competencies to professional certification. SpecialList (Washington) 1996, Vol.
19, nº 11
11. SPECIAL LIBRAY ASSOCIATION. Competencies for Special Librarians of the 21st Century. SpecialList
(Washington) 1996, Vol. 19, nº 11
12. ADBS.Guide interentreprise pour la caractérisation des profils de compétences des professionnels de
l´information et de la documentation. Guide professionnel ADBS (Paris) 1995, nº 5
13. ADBS. Competences et emplois des professionnels de l´information et documentation. Deuxième partie:
les emplois-types. Guide Professionnel ADBS (Paris), 1996, Nº 5

 

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