Antecedentes:

 
 

La protección y aseguramiento de la información digital es un tema del que cada día se escucha más. El índice de incidentes de seguridad a nivel mundial va en constante aumento; sin embargo, no sucede lo mismo con las estrategias y los recursos humanos dedicados a prevenirlos y contrarrestarlos.

En países que cuentan con un mayor avance en la materia, como Estados Unidos de Norteamérica, existen organizaciones como CERT, FIRST, SANS, CERIAS, que tratan de mitigar los efectos causados por estos incidentes, impulsando y fomentando la seguridad en cómputo mediante congresos, cursos, seminarios, detección y difusión de vulnerabilidades. Estos esfuerzos no sirven de mucho, si internamente en las organizaciones la seguridad en cómputo es vista, sobre todo por parte de los directivos, como una actividad secundaria que deben desempeñar los administradores de redes entre sus múltiples funciones, y en consecuencia los recursos destinados al rubro son casi inexistentes.

En los últimos años, el aprovechamiento de las tecnologías de la información (TI) está siendo considerado como un factor importante para apoyar el crecimiento socio-económico de las naciones, incluso se han acuñado términos tales como "brecha digital", entre otros, que representan índices de uso de las TI ligadas a la distribución de la riqueza.

Para algunos países, la protección de su infraestructura digital representa un gran reto, ya que en ella está basada gran parte de su economía. En el caso de los Estados Unidos de Norteamérica, después de los incidentes del 11 de septiembre de 2001, la administración del presidente Bush desarrolló una estrategia que pretende unificar y estandarizar las infraestructuras de cinco de sus entidades relacionadas con seguridad nacional. El objetivo es crear los mecanismos adecuados para el intercambio de información crítica de una manera más rápida y eficaz. En esta estrategia la formación de recursos humanos especializados y la participación activa de la comunidad académica representan factores de suma importancia para alcanzar los objetivos planteados.

En ese país, instituciones de educación superior consideradas como centros de excelencia académica en el tema de aseguramiento y protección de la información trabajan en proyectos de seguridad nacional financiados por el gobierno, cuyo objetivo principal es el de proveer información, educación e investigación en seguridad de la información. Sus integrantes ayudan a desarrollar modelos de legislación en seguridad mediante la participación activa en la definición de políticas y leyes. En conjunto, el sector público, privado y académico están definiendo el rumbo del país en materia de seguridad en cómputo. De estos proyectos han surgido recomendaciones hacia la academia para incorporar elementos en los programas de estudio de las IES que ayuden en la formación de recursos humanos con suficiente información y conocimientos actualizados necesarios para influir positivamente en la solución de los problemas de seguridad.

 


La situación en México es muy diferente, aunque ya se vislumbran algunas iniciativas, aún no se cuenta con lineamientos ni estrategias claras en materia de seguridad en cómputo.

Existen en nuestro país organizaciones no lucrativas dedicadas a la atención de incidentes como el Equipo de respuestas a incidentes de seguridad de cómputo de la Universidad Autónoma de México (UNAM-CERT), que brinda asesoría en el dominio mx para aquellas organizaciones víctimas de ataques cibernéticos. La atención oportuna de la gran cantidad de reportes de ataques que llegan a diario a esta organización, resulta muy difícil, ya que en la mayoría de los casos es necesario contar con otras fuentes de información que puedan coadyuvar a la solución del problema.

En el gobierno por ejemplo, la llamada policía cibernética mexicana se dedica a perseguir delitos en los que está involucrada la tecnología, principalmente aquéllos que atentan contra la integridad física de las personas; sin embargo hasta hoy no se ha puesto a un solo delincuente tras las rejas.

En las instituciones de educación superior (IES), los problemas de seguridad son muy variados y constantes, y pueden llegar a afectar de manera importante las actividades de las instituciones. Algunos ejemplos cotidianos, como el de "No puedo trabajar por que mi máquina tiene virus", "Se cayó la red y no se sabe por qué", "Se perdió la base de datos y no tenía respaldos", "Sé que mi servidor está comprometido, ¿A quién debo pedir ayuda?", suceden, y la mayoría de ellos tienen su origen precisamente en la falta de cultura y promoción de la seguridad.

Existen también algunos esfuerzos académicos aislados por tratar de incluir en los planes de estudio el tema de la seguridad en cómputo. Estos esfuerzos son entusiastas, pero no se guían a través de procesos formales de estandarización y vinculación con el entorno, por lo tanto es difícil que satisfagan necesidades reales.


A finales de 2001 se inició la conformación de la red UNAM-ANUIES como una forma de establecer lazos de colaboración entre las IES y empezar a definir esquemas de participación para el establecimiento del proyecto nacional de seguridad en cómputo. Uno de los primeros resultados de los trabajos es la iniciativa para conformar las redes regionales de seguridad en cómputo, que serán las responsables de definir y ejecutar los planes regionales de seguridad y ser el enlace con la red nacional. La primera en establecerse fue la red de la Región Sur-Sureste seguida de la red de la Región Noroeste.


 

 

 

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