¿QUÉ ES UN MUSEO? 

Hacia una definición general de los museos de nuestro tiempo

Los últimos años del siglo XX están viendo proliferar tipos nuevos de museos, impensables una o dos generaciones atrás. Internet y los nuevos medios audiovisuales de difusión de la información, han abierto enormes posibilidades al conocimiento y han propiciado la aparición de espacios virtuales, visitables electrónicamente. La generalización del turismo de masas ha fomentado iniciativas de turismo cultural, públicas y privadas, dirigidas a grandes masas de población, entre las que destaca la espectacular proliferación de los parques temáticos de carácter histórico, científico o estríctamente lúdico. La rápida obsolescencia de grandes complejos industriales y urbanos, ha permitido convertirlos en espacios de exhibición de la historia y la técnica del pasado. Las necesidades de publicidad y marketing de grandes empresas, las ha llevado a acercarse a los consumidores utilizando innovadoras técnicas de comunicación en sus propios espacios de actividad. Las nuevas estrategias educativas del fin del milenio, por fin, han transformado las formas y los lugares de enseñanza, para ponerlos al servicio de una más activa participación en la experiencia pedagógica (CAMARGO, 1989). Nuevos públicos, con nuevas demandas, se han añadido a los usuales consumidores de la cultura del objeto.

Todas estas innovaciones se han manifestado en nuevos espacios de comunicación y nuevas iniciativas culturales. Los museos tradicionales, enfrentados a la competencia feroz de las nuevas ofertas institucionales y privadas y las nuevas demandas de sus públicos, han dejado de ser venerables almacenes de curiosidades y han tenido que enfrentarse a su renovación, a languidecer bajo el paraguas de la institución que los creó, o a su cierre inmediato.

Tanta novedad ha debido crear, necesariamente, tensiones considerables entre los colectivos que, hasta hace pocos años, detentaban el poder de definir las características de los museos y sus estrategias de comunicación. Más o menos súbitamente, la mera conservación de los tesoros del pasado o la investigación especializada sobre los mismos, ha dejado paso a los museos sin objetos. La función tradicional de los museos se ha convertido en accesoria. Los conservadores, museógrafos y museólogos han debido enfrentarse a radicales cambios en su profesión y en su rutina. Muchos de ellos se han adaptado e incluso liderado la renovación. Otros han alumbrado elaboradas estrategias de resistencia y cambiado lo coyuntural para mantener lo esencial. El concepto tradicional de museo, su utilidad y su funcionalidad están en cuestión.

El problema no es irrelevante. No se trata símplemente de eruditas cuestiones de terminología. Las definiciones y diseños más tradicionales, conservadas por los profesionales menos innovadores y recogidas por instituciones promotoras poco informadas, se transforman frecuentemente en proyectos museológicos anticuados antes de nacer y cuyo resultado son museos vacíos y oportunidades de comunicación y educación perdidas (KING, 1991, p. 7); dinero desperdiciado, en definitiva. Salvo casos excepcionales, el museo tradicional ha perdido la batalla de la comunicación en esta sociedad y solo las subvenciones públicas permiten mantenerlo, detrayendo estos recursos de iniciativas más creativas.

Parece oportuno, pues, volver sobre la naturaleza del concepto de museo, enmarcarlo en su contexto histórico y esbozar algunas de sus posibles líneas de evolución.

LAS DEFINICIONES DEL ICOM Y OTRAS DEFINICIONES:

Según el Consejo Internacional de Museos (ICOM), organización no gubernamental internacional, fundada en 1946, bajo los auspicios de la UNESCO, en sus estatutos aprobados por la 16 asamblea general de La Haya, de 1989 y enmendados por la 18 asamblea general de Stavanger (Noruega), de 1995, y tal como se establece en el artículo 2:

"Un museo es una institución permanente, sin fines lucrativos, al servicio de la sociedad y de su desarrollo, abierta al público, que adquiere, conserva, investiga, comunica y exhibe, con fines de estudio, de educación y de delectación, evidencias materiales de la humanidad y de su entorno

  1. La anterior definición de museo se aplicará sin ninguna limitación derivada de la naturaleza de sus órganos rectores, su carácter territorial, su estructura funcional o la orientación de las colecciones de la institución implicada.

  2. En adición a las instituciones designadas como "museos", las siguientes deben ser entendidas como museos a los efectos de esta definición:

  1. Los yacimientos y monumentos arqueológicos, etnográficos y naturales y los yacimientos y monumentos históricos que tengan la naturaleza de museo para sus actividades de adquisición, de conservación y de comunicación.

  2. Las instituciones que presenten especímenes vivos de plantas y animales, tales como los jardines botánicos y zoológicos, acuarios y viveros.

  3. Los centros científicos y los planetarios."

  4. Los institutos de conservación y galerías de exposición dependientes de bibliotecas y centros de archivos.

  5. Reservas naturales.

  6. Organizaciones museológicas de carácter internacional, nacional, regional o local; ministerios, departamentos o agencias públicas responsables de museos, en el sentido recogido en este artículo.

  7. Instituciones sin ánimo de lucro u organizaciones que realizan investigación, educación, capacitación, documentación y otras actividades relacionadas con los museos y la museología.

  8. Cualquier otra institución que el consejo ejecutivo, oído el comité consultivo, considere que tiene alguna de las características de un museo o de apoyo a los museos y sus trabajadores, a través de la investigación, la educación o la formación museológica.

Parece que esta definición de "museo", que puede considerarse la más "oficial" en el momento actual, se ha ido estabilizando desde la redacción de los estatutos del iCOM de 1975 y su ampliación de 1983, pero su historia es bastante más larga. Detengámonos un poco en sus sucesivas formulaciones:

  1. "La palabra museo designa aquí a toda institución permanente, administrada en el interés general con vistas a conservar, estudiar, valorar por medios diversos y esencialmente exponer para la delectación y la educación del público un conjunto de elementos de valor cultural: colecciones de objetos artísticos, históricos, científicos y técnicos, jardines botánicos y zoológicos, acuarios..."

  2. "Serán asimilados a los museos las bibliotecas públicas y los centros de archivos que contengan salas de exposición permanentes."

"El ICOM reconoce la cualidad de museo a toda institución que presenta conjuntos de bienes culturales con fines de conservación, de estudio, de educación y de delectación.

Entran en esta definición:

  1. Las viviendas, tesoros de la iglesia y otros edificios o partes de monumentos históricos, sometidos a a la visita reglamentada del público.

  2. Los jardines botánicos y zoológicos, acuarios, viveros, y otras organizaciones que presentan especímenes vivos de especies vegetales o animales."

En esta nueva redacción, el artículo 4 añade que "Pueden ser asimilados a los museos:

  1. las galerías de exposición que contienen permanentemente bibliotecas públicas y centros de archivos.

  2. Los parques naturales de carácter científico y educativo."

"El ICOM reconoce la cualidad de museo a toda institución permanente que conserva y presenta colecciones de objetos de carácter cultural o científico, con fines de estudio, delectación y deleite.

Entran en esta definición:

  1. las galerías permanentes de exposición que dependen de bibliotecas públicas y de centros de exposición.

  2. Los monumentos históricos, los componentes de monumentos históricos o sus dependencias, tales como los tesoros de iglesias, los yacimientos históricos, arqueológicos y naturales, siempre y cuando estén abiertos oficialmente al público.

  3. Los jardines botánicos y zoológicos, acuarios, viveros y otras instituciones que exponen especímenes vivos.

  4. Los parques naturales."

Por fin, en los estatutos de 1975 se recoge ya el fondo y la forma de la definición actual, que se completa con dos puntos, entre los que aparece el dedicado a "centros científicos y planetarios", introducidos en 1983, y con los demás que aparecen en la definición actual.

Como se deduce de esta relación, la definición del ICOM ha ido tapando agujeros. Ha ido introduciendo nuevos modelos institucionales a medida que estos aparecían en la realidad, pero conservando un núcleo tradicional en el que la idea histórica del museo como almacén de objetos preciosos, pervive intocada.

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