
Jesús: templo.
Arquitectura, urbanística
En su plenitud, los modelos urbanos de las reducciones propusieron
un espejo de la Teocracia: mapas, espacios signados por la gran plaza barroca,
el Templo como vector simbólico, la Residencia-Colegio y el Cementerio
a ambos lados de dicho centro esencial propuesto por la causa efficiens del
pueblo: el ámbito ceremonial..
Pero los comienzos fueron, sin embargo, humildísimos.
Cuando en 1609 se erigió el símbolo
conjetural de la cruz en San Ignacio Guazú, la épica que entonces
daba comienzo estaría
signada por toda clase de dificultades. También los planteos urbanísticos
ofrecerían facetas inciertas.
Antigua fotografía del desaparecido templo de Santiago, Paraguay.
(gentileza Sr. Carlos Baquero)
"Se
han hecho tres naves, tienen de largo 150 pies, de ancho 80. Acuden los indios
a la obra con muy buen fervor
"
Casas de Indios, San Ignacio Miní
Así describía Antonio Ruiz de Montoya los primeros templos,
cuya génesis los ligaba con la tradición lignaria guaraní:
las antiguas og guasu (casas grandes) destinadas a la oratoria del Karaí
o Profeta, servirían de jalón fundacional para los nuevos templos:
estos nuevos templos cristianos poseerían amplios espacios gracias
al desplazamiento del horcón central.
Espacios litúrgicos que desaparecerían
sin dejar rastro durante los saqueos paulistas; sólo podemos imaginarnos
su atmósfera a través de las iglesias lignarias de Chiquitos,
que -casi cien años posteriores - no pasaron por esa experiencia
devastadora. En esos templos -como el de San Rafael- prevalece una atmósfera
libre, casi continuación del afuera selvático. Tenuemente
-ayudado por la luz universal- es esbozado un espacio tripartito, según
la tradición de las basílicas paleocristianas. Este espacio
liberado se debe a una división de las naves no demarcada por muros,
sino por columnas de madera: una solución preconizada por el empleo
de la técnica de par y nudillo. También templos desaparecidos
como el de San Ignacio Guazú o Santiago (foto
de la izquierda) poseyeron características análogas
a esos templos primitivos.
"El
pueblo se trace al modo de los del Perú, o como más gustaren
los indios y pareciere al licenciado Melgarejo, con sus calles y cuadras,
dando una cuadra a cada cuatro indios, un solar a cada uno, y que cada casa
tenga su hortezuela..." (Recomendaciones del Provincial D.
de Torres, época fundacional)
El planteo de una vivienda unifamiliar al estilo hispanocolonial pronto
sería descartado, al advertir que esas casas actuaban como confinamiento:
una contradicción con la identidad colectiva del guaraní prehispánico.
Así, siguiendo la tradición de las og-jekutu ("casas clavadas")
prejesuíticas, se utilizaron casas largas, compartimentadas para facilitar
el esquema monogámico propio de la cristianización.
La Plaza de Trinidad vista desde el templo. Los arcos corresponden a las
viviendas.
El
núcleo urbano está siempre regido por la Plaza -espacio comunitario-simbólico
que preside el Templo; a un lado de éste campea el conjunto de la Residencia
y los talleres (jerarquías del Orden imperante y el trabajo sacralizado).
Dichos talleres están claramente asociados con la Residencia, no sólo
en lo atinente al espacio, sino en función del material. Si bien la
estética de dichos talleres será siempre más prosaica,
en algunos casos se trata de dependencias de magnitud. En Candelaria las dependencias
asociadas al Colegio llegarán a tener dos pisos y un subsuelo, tal
como puede desprenderse de los vestigios. En San Ignacio Miní, la Residencia
posee ya no sólo magnitud, sino prestancia estética: su sobreelevación
sobre el patio, el doble juego de galerías por delante, y por detrás
hacia el huerto trasero, propone un conjunto significativo.
Los grupos de viviendas, merced al carácter de las casas largas, no
constituyeron "manzanas" , sino hileras que asistían al espectáculo
omnipresente de lo ritaul: como en un anfiteatro, contemplan la mole de la
Iglesia desde su más llana realidad material.
En la otra margen de la iglesia está el Cementerio, signo de la
transitoria existencia corpórea, parcelado en cuatro sectores y ornado
con naranjos. Cercano a este conjunto (muy cerca pero a la vez lo suficientemente
lejos como para demarcar el grado inferior de la jerarquía civil
frente al orden Teocrático) se halla el Cabildo, edificio de medianas
dimensiones que se liga urbanísticamente con las viviendas ¿Qué
otros componentes pueblan la reducción? Está el coty-guazú
o "casa de vírgenes, solteras y huérfanas",
siempre presente en los planes urbanísticos. Hubo también,
para episodios de epidemia, previsión de hospitales alejados del
centro edilicio.
San Ignacio: Residencia
Frente
a las ruinas de la gran Plaza misional, viene a nuestro encuentro un concepto
universal de Barroco: Summa de planos correspondientes
al orden espiritual, material, dinámico, este Teatro-Arcano propone
un panteísmo, un encuentro entre el omnipresente marco natural de la
selva circundante y todos los aconteceres de lo humano. La plaza misional
es aquél escenario donde sucede lo ritual (ceremonial cívico
atinente a los cabildantes, Fiestas Patronales, ceremonial religioso simbolizado
por el Templo) e incluso el terreno lúdico (convites, Fiestas, representaciones)
La Plaza reúne en sí misma los elementos de un vasto criterio
escenográfico que sirve como fondo para la cotidianeidad de la Teocracia
Desde
fines del Siglo XVII, y coincidiendo con la presencia del coadjutor Brasanelli,
los templos de San Borja, Concepción, Loreto, Itapúa, San Ignacio
Miní y Santa Ana, desarrollan estéticas y magnitudes de considerable
importancia. Los planteos constructivos suponen una mixtura entre la tradición
maderera guaraní (y la de los templos primitivos) y el uso de la piedra.
Los mencionados templos poseyeron estructuras portantes de madera (pilares)
y cerramientos de muros en piedra. Los techos eran cubrimientos "livianos"
en madera.
San Ignacio puede ser atribuido a Brasanelli no sólo por un puñado
de documentos dispersos, sino principalmente por el pensamiento escultórico
de su fachada: multiplicidad de símbolos-ornamentos, variedad de texturas
y volúmenes. Los ángeles que jalonan el pórtico se asocian
con la extrema variedad de símbolos: bivalvos, ornato fitomórfico,
recio planteo barroco de los cornisones.Sus medidas (70 por 24 metros) preanunciaban
ya el corolario de las búsquedas arquitectónicas, durante la
plenitud de Paraquaria.

Pórtico de San Ignacio, detalle-.
A
la derecha: plano estilizado de Candelaria (sede del Superior de las misiones)
según grabado de época. El templo preside la Plaza, centro de
la vida comunal. A si izquierda, la Residencia-Colegio y los talleres. A la
derecha, el cementerio.
Las tiras de casas se disponencomo en un anfiteatro, frente al animus primigenio
de la reducción. Las 4 cruces en los vértices de la plaza son
Capilla posas: marcaban las etapas de las procesiones religiosas.
La
llegada de Prímoli (1717) propondrá una nueva renovación
constructiva. El más formado de los arquitectos que llegaran a estas
tierras, trabajó en San Ignacio (Buenos Aires) e intervino en varias
obras en el Río de la Plata, antes de desempeñarse en San
Miguel.
El frente de este templo es el mejor conservado de los treinta pueblos jesuítico-guaraníes.
Está basado claramente en el Gesú romano, la iglesia-sede
de los jesuitas. El desarrollo binario está vinculado estéticamente
por las volutas laterales; los frondosos cornisones suponen una implantación
muy clara del barroco, con su politexturalidad, con su juego de convexidades
y concavidades.
San Miguel, Brasil.
La influencia estética de los coadjutores
italianos (Brasanelli y Prímoli, ante todo) tuvo un paréntesis
con el trabajo del Hno. Forcada en San Cosme y en Jesús; en este
último templo, los arcos trilobados muestran la influencia del mudéjar
y la filiación hispana de su artífice.
El de Jesús fue el único templo donde pudo emplearse un mortero
con cal, merced al descubrimiento de la calera de Itaendy.
Su excelente estado responde a esta ventaja en los materiales. Habiéndose
emprendido una década antes de la Expulsión de 1768, permanece
en las mismas condiciones del momento de aquella obligada suspensión
de obra. El planteo de una única torre monumental emergiendo
desde el propio perímetro mural es atípico. Los arcos mudéjares
ya habían tenido su antecedente en Santa Rosa, según se aprecia
en una foto previa al incendio del templo.

Trinidad, Portal de acceso a la Sacristía (hoy alberga un pequeño
museo)
Trinidad
"....la mayor y mejor de todas las misiones; toda de piedra, con bóveda
muy hermosa, con media naranja y linterna; todo con gran claridad, proporción
y adorno. La Fachada y torre son cosa soberbia. Concluido todo hubiera sido
obra sin igual en toda aquella América..."(P.
Oliver)
"Trinidad representa, junto a San Ignacio, la entronización
del símbolo" (de mi libro sobre las Misiones).
Trinidad: púlpito
El templo de Trinidad fue el de mayor magnitud y florilegio ornamental: estuvo
ornado, acaso, con más de un millar de imágenes en piedra (estatuas,
frisos, ornato fitomórfico, gárgolas, decoración de las
pechinas) Lamentablemente, sufrió sucesivos derrumbes, ya en tiempos
de su construcción. Hoy, su magnífico púlpito, sus hornacinas
con sus estatuas fragmentarias, los frisos angélicos del presbiterio
y el transepto, están a cielo abierto.

Trinidad: la cripta, bajo la naos central.