IMPORTANCIA ECOLOGICA Y ECONOMICA DE LAS LOMBRICES DE TIERRA

Manlio Delgado A.
Ingeniero Agrónomo
Asesor técnico Humusa Ltda.


Revista El campesino
enero-febrero 1987

Las lombrices mal llamadas gusanos de tierra, provocan las más diversas reacciones. Por ejemplo, son muy apreciadas por agricultores jardineros y pescadores y, en algunas personas. producen simplemente, un rechazo. Hay quienes se inspiran en ellas para desarrollar sus dotes literarias, como fue el caso de Víctor Hugo en su celebre poema "La Lombriz enamorada de una estrella".

En más de una oportunidad, hemos podido observar estos animalitos en un terrón del suelo de un potrero, en nuestras praderas de la zona sur, en un bosque o en el jardín de nuestra casa. Esta omnipresencia resulta sorprendente, teniendo en cuenta que estos seres son considerados, dentro de la escala evolutiva, como "primitivos" o "inferiores. Darwin calificó a las lombrices como "los primeros labradores", ya que cumplen una función esencial de aireación y estructuración del suelo contribuyendo a la fertilidad del medio al transformar los desechos orgánicos (hojas secas, frutas en descomposición, restos animales, guanos y otros) en sustancias nutritivas directamente asimilables por las plantas en conjunción con un mejorador de las características bióticas del suelo. Sin embargo, la contaminación creciente de los suelos, produce graves consecuencias en la fauna edática, destruyendo y agotando un c apital irrempla zable.

Se sabe que las lombrices han sido utilizadas desde antaño para fines diversos. Por ejemplo fue alimento de los pueblos primitivos. tratamiento de enfermedades "reumáticas" repoblación de zonas taladas o carentes de fauna edáfica; mientras que en las últimas décadas han sido manejadas, bajo sistemas tecnificados en el reciclaje de desechos orgánicos para la bioconversión de éstos en humus de lombriz, el cual es empleado por agricultores y floricultores de Norteamérica y países europeos. Por otra parte, basados en el conocimiento de ciclos alimentarlos donde estos invertebrados (siendo consumidos por diferentes especies animales), se inició la utilización de ellos en la preparación de raciones destinadas a alimentación animal.

Para quienes se inician en el tema, es necesario señalar que las lombrices son definidas como invertebrados terrestres pertenecientes al Orden Oligochaeta, Clase Chaetopoda, Phylum Anélido. El cuerpo de estos animales está constituido por una serie de anillos sucesivos (metámeros) de apariencia similar. y en los cuales los principales órganos se repiten regularmente. Son animales saprófagos, es decir, se alimentan de desechos orgánicos que se encuentran o llegan al suelo (hojas secas y plantas en descomposición. como también de guanos y cadaveres de animales. Históricamente, las lombrices se remontan a la Era Precámbrica, hace 700 millones de años, época de la que datan los primeros antecedentes de la existencia de animales vermiformes. Por otra parte la metamerízación característica de los anélidos es mas reciente, apareciendo 570 millones de años atrás En el transcurso de l a evolución las lombrices se han dividido en alrededor de 1.800 especies terrestres, las cuales se encuentran distribuidas en todo el mundo.

La gran diversidad de lombrices se debe a que cada especie desempeña roles diferentes y específicos Pudiendo clasificárseles, ecológicamente en tres grandes grupos que reflejan las adaptaciones a diferentes ambientes y sus necesidades vitales (Figura 3) Se reconocen las epígeas que viven en la superficie del suelo en acumulaciones orgánicas (hojas troncos en descomposición guano y otros). Esta vida sobre el suelo las expone a variaciones ambientales (frío, sequedad, etc.) y a predadores pero gracias a su homocromía (color característico similar al medio donde vive), limita la acción de estos últimos sobre ella.

El segundo tipo ecológico corresponde a las "endógeas", las cuales viven permanentemente en el suelo; no tienen pigmentos su tamaño es variable, y se alimentan de minerales mezclados con materia orgánica. Sus niveles poblacionales pocas veces son altos, ya que continuamente están expuestas a la acción de predadores. En suelos fértiles de Europa representan entre el 20 y 500/o de la biomasa, formando un grupo relativamente heterogéneo, en el cuál se pueden distinguir tres sub-divisiones las Oligohúmicas". "Mesohúmicas" y Polihúmícas". Las primeras se alimentan de suelo pobre en materia orgánica y generalmente habitan las estratos mas profundas del suelo. Las "Mesohumicas" habitan las estratas más superficiales del perfil, y su alimentación consiste en suelo con mayor contenido de materia orgánica que en el caso anterior. Por último las "Políhúmica s de tama&ntild e;o pequeño y aspecto filiforme ingieren partículas orgánicas presentes en la superficie del suelo y en la zona de raices (rizósfera); entre las Polihúmicas se observa un caso particular Ha plotaxis gorcijoides, que vive en las profundidades de drenajes naturales (o artificiales) donde forma colonias esféricas, y filtra el agua que circula, separando y consumiendo las partículas orgánicas por levigación.

De este grupo, las Endógeas son menos sensibles a las agresiones climáticas y predadoras, lo cual las clasifica como Oligohúmicas. es decir, pueden vivir en las profundidades del perfil del suelo

El tercer tipo ecológico lo constituyen las "Anécicas", las cuales son Iombrices de mayor diámetro que las anteriores. Estas construyen galerías subterráneas verticales, por las cuales transitan llevando desde la superficie maferia orgánica de las estratas superiores hacia las más profundas, para luego ingerirla junto con fragmentos minerales que encuentran en la profundidad del suelo. Son responsables de los conos de deyecciones que se pueden observar sobre el suelo adyacente a sus galerías en los días posteriores a una lluvia. Al subir a la superficie, las lombrices desempeñan un rol importante en el intercambio gaseoso desde y hacia el suelo. En Francia, las lombrices adultas de este tipo, miden entre 8 y 11 centímetros. En general, sólo salen de sus galerías durante la noche, lo que se relaciona directamente con su homocromía en condiciones de penumbra.

ECODISTRIBUCION

De una región a otra, el número de lombrices varía considerablemente La abundancia y distribución de grupos ecológicos es función del clima, suelo, composición botánica e intervención antrópica.

En países cuyo clima es templado, el aporte de alimento se encuentra relacionado con las estaciones del año. Así pues, el material vegetal senescente, proveniente de vegetales de ciclo anual y caducifolias, que se deposita sobre el suelo en las estaciones de verano y otoño, en la medida que inicia su degradación, es colonizado por especies Epigeas y Anécicas predominando la población de estas últimas en aquellos los casos en que el residuo vegetal sea de rápida degradación. Cuando las hojas son resistentes, algunas especies de Anécicas las llevan a sus galerías, donde experimentan una fuerte colonización microbiana que reblandece y fragmenta el material orgánico, dejándolo apto para ser ingerido por este tipo ecológico.

Si el material vegetal es de lenta descomposición, como por ejemplo hojas de encino, las lombrices Anécicas desaparecen.

El grupo ecolóqico constituido por las Epígeas resulta ser el más oportunista, ya que se alimentan del material orgánico que dejan las Anécicas. Por lo tanto, la densidad poblacional de las primeras está en relación inversa a la biomasa ocupada por el segundo grupo eco lóg¡co.

Como se ha señalado anteriormente, las Endógeas se alimentan en el suelo a partir del tejido senecente que dejan a su paso las raíces o las Anécicas y, en último término de la materia orgánica que arrastran las lluvias. Por lo tanto, las Endógeas son el grupo más favorecido en aquellas condiciones donde la descomposición de materias orgánicas ocurre a mayor velocidad y los fragmentos orgánicos son incorporados al perfil de suelo por efecto de las lluvias.

La distribución de las fuentes alimenticias o nutricionales entre los distintos tipos ecológicos es muy sutil. Así, las anécicas juveniles y adultas no disputan el mismo alimento; las juve niles se alimentan de pequeñísimas partículas presentes en el suelo, mientras que las adultas comparten la hojarasca existente sobre la superficie del suelo. En países tropicales, las especies endógenas comparten el suelo verticalmente, donde los individuos que habitan en profundidad oligohúmicos se alimentan del sustrato más pobre en materia orgánica, mientras que las especies que habitan la superficie se alimentan de materiales más ricos. Se observa también. en condiciones tropicales, una distribución de alimento según la edad de los individuos, lo cual se encuentra relacionado con aspectos morfofisiológicos de los animales en sus distintos estados de crecimiento. Si la humedad es insuficiente, lo s animales que viven en profundidad (endógeas y anécicas juveniles) entran en un proceso conocido como Quiescencia (inact¡vidad causada por fenómenos ambientales) tanto en climas templados corno tropicales. El restablecimiento de condiciones hídricas adecuadas estimula el retorno de estas lombrices a su estado activo normal.

Aparte de los factores climáticos, la vegetación, las características de suelo y la intervención del hombre pueden agravar (o reducir) los efectos sobre las poblaciones de lombrices. Así, en un suelo arenoso donde la reserva hídrica es pequeña existen tipos vegetacionales les coriáceos que aportan materiales orgánicos de lenta degradación, lo cual no permite la diversificación y proliferación de lombrices. Por otra parte, las prácticas agrícolas en muchos casos alteran la distribución de tipos ecológicos y sus respectivos niveles poblacionales. Al respecto, los investigadores Evans y Cuild estudiaron el comportamiento poblac¡onal de lombrices en praderas naturales, y encontraron que la práctica de "aradura"' reduce drás- ticamente los niveles poblacionales de estos anélidos, alcanzando disminuciones de hasta un 700/o. Edwards y Lofty en 1971 investiga los efectos de máxima y mínima labranza de suelos de cultivo, encontrando que a mayor grado de intervención, el nivel de daño a las poblaciones de lombrices aumenta, fluctuando la mortalidad entre 16,1 y 67,20/o.

Sin lugar a dudas, uno de los factores que reviste mayor riesgo ha sido la utilización desmesurada de plaguicidas en agricultura, ya que muchos productos agroquímicos provocan la muerte de los anélidos y, peor aún, existen algunos que son acumulados en el tejido de estos animales, induciendo un grave deterioro y fuertes alteraciones en cadenas alimentarias.

Todas las lombrices intervienen para acelerar la descomposición de materia orgánica, desempeñando un rol esencial en el funcionamiento del ecosistema edáfico. Se conoce que las especies clasificadas como Endógeas, ingieren materiales principalmente constituidos por minerales; por otro lado, las Epígeas consumen casi exclusivamente materia orgánica; mientras que las Anécicas, utilizan tanto minerales como materia orgánica. A modo indicativo, la biomasa de lombrices Anécicas existentes en una hectárea ingiere cerca de 250 toneladas de suelo por año.

Al analizar el contenido digestivo de estos animales (anécicos), se encuentran dos tracciones: una primera ((37,6 o/o) formada por fragmentos de tamaño superior a 100 pm que corres- ponde a materia orgánica fresca con relación carbóno/nitrógeno alta; mientras que la fracción restante, está constituida por partículas pequeñas (<50 pm> que se encuentran intimamente unidas a elementos minerales, con relaciones carbono/ nitrógeno cercanas a 13 .

Las deyecciones de lombrices van quedando distribuidas en la hojarasca superficial, y todo el perfil de suelo. Una parte de la materia orgánica de estas fecas se mineraliza liberando anhídríco carbónico y elementos biógenos que son utilizados por los vegetales y microorganismos del suelo. De esta forma, la descomposición de las materia orgánica edáfica se presenta como una sucesión de digestiones microbianas y de la acción intestinal de las lombrices. Por lo tanto, microorganismos y lombrices desempeñan un rol importante y complementario en la transformación de la materia orgánica del suelo.

El pasaje intestinal que sufren estos materiales a través de las lombrices, no sólo los transforma química y física mente para ser expulsados como deyecciones, sino también, parte de ellos son asimilados por el animal. Esta parte asimilada es utilizada por las lombrices para realizar procesos vitales, donde una fracción es empleada en la formación de mucus, que le sirve al animal como lubricante para su desplazamiento.

El mucus, utilizado como lubricante por estos anélidos, queda adherido a las paredes de las galerías que ellos construyen, siendo colonizado por microorganismos de vida libre fijadores de nitrógeno.

Las raíces y los microorganismos benefician las condiciones que prevalecen en las galerías de lombrices Es importante saber que en la superficie de una hectárea, estos animales construyen anualmente entre 4000 y 5000 kilómetros de galerías, que constituyen un medio aireado, bien drenado y, protegido de los cambios climáticos. Debido a ésto, la porosidad del suelo no siempre aumenta, especialmente si ya es buena, pero la infiltración de agua de lluvia mejora considerablemente. De esta forma, con el trabajo realizado por las lombrices, se modifica todo el perfil del suelo. Las capas superficiales, pobres en elementos finos por la acción de las aguas de lluvia, son restituidas por el suelo digerido y remontado a la superficie. Por otra parte, la materia orgánica que naturalmente tiende a acumularse superficialmente, es dispersada hacia horizontes más profundos, produciendose un mejoramiento nutricional y fí sico en los estr atos inferiores, lo cual, favorece directamente el desarrollo vegetal.

El efecto global sobra el ecosistema, resultante de estas interacciones entre lombrices, suelo, plantas, organismos y climas; ha sido cuantificado en pocas oportunidades. Sin embargo, se conoce que la introducción de lombrices europeas (anécicas y/o endógeas), realizada en Nueva Zelandia hace 25 años, ha aumentado considerablemente la actividad biológica global: la producción vegetal se elevó en una primera etapa en un 700/o, para luego mantenerse nerse fluctuante entre 20 y 30 % por otra parte, pocas veces se ha cuantificado el efecto de las lombrices sobre las raíces de las plantas sin embargo el holandés Van Rea observó un crecí miento de raíces 75% superior al control sin lombrices en un huerto de manzanos de cinco años de edad.

Pero la importancia de las lombrices no se limita solamente a una acción favorable sobre el suelo y el crecimiento y desarrollo vegetal. Ya que constituye también una fuente importante de alimento para muchos animales Como primera biomasa animal edáfica las lombrices entregan a sus predadores la primera fuente de "proteína animal", rica especialmente en aminoácidos esenciales, como lisina, metionina y otros; conjuntamente con una fuente energética, dada por su riqueza en ácidos grasos insaturados.

Es evidente que estos anélidos desempeñan un rol ecológico y económico de primera importancia, motivo por el cual, en muchos países del mundo se les utilizan en procesos biotecnológicos de reciclaje de desechos orgánicos biodegradables dentro de los cuales, Chile es el primer país en América del Sur que cuenta con un Centro de Investigación y Desarrollo de Lombricultura (CFI LQM).@


BIBLIOGRAFIA

Bouché, M.B. Lombrlciens da France, Ecología st Svstémetlqui, Ed. iNRA. Ann. Zeol, Ecol. en irfl., número especial, 72, 1972.

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Lea. K.F. Earthworms theirs, ecology and relatlonshlp wlth soil. Awdemlc Pres, London 1984.

L'elevage do ver de terreau ITAVI, 1974.


Características del Humus de lombriz

¿Cuales son las principales cualidades del humus producido por las lombrices? ¿Qué nutrientes aporta a las plantas?

Julio Valenzuela C. Villa Alemana

La lombricultura se basa en la utilización de lombrices de tierra, de la especie Eisenia foetida, adaptadas a vivir en cautiverio, las cuales son capaces de reciclar una amplia gama de materiales orgánicos tales como guano, pajas, rastrojos de cultivos de descarte de silo, resí duos de agroindustrias y otros transformándolos en dos productos primarios humus (abono orgánico de uso agrícola) y harina de lombriz (suplemento para raciones animales)

De acuerdo con un resumen publicado por los especialistas Vicente Giaconi y Moises Escaff ("Cultivo de hortalizas" 1993) todos los materiales orgánicos, previo a ser utilizados como alimento de lombrices deben ser tratados bajo condiciones de manejo específicas para cada plantel en particular, las cuales son determinadas por un técnico ascsor, quien entregará mes a mes la pauta de manejo a los operadores del plantel.

En términos generales, la etapa de acondícionamiento consiste en la transformación de los residuos orgánicos en alimento para lombrices, la cual se realiza mediante un proceso aeróbico controlado, donde los operadores participan aportando agua y registrando, periódicamente, la temperatura del material en transformación.

Una vez terminada esa etapa, los lechos de recíclaje se cargan con el material. Inicialmente recibirán una población de lombrices equivalente a 50 mil ejemplares. Cada uno de los lechos será alimentado a intervalos aproximados de 30 días para lo cual se utilizara material previamente acondicionado.

Una vez transcurridos 90 días desde la colonización con lombrices de los primeros lechos se procede a retirar de estos la mitad de la poblacion de E . foetida, la cual será utilizada en la formación de nuevos lechos.

Una vez finalizada la etapa de expansión, se continúa alimentando los lechos con frecuencia mensual, y al cabo de 6 meses desde el inicío del proyecto se procederá a realizar la primera cosecha de humus Esta última consiste en extraer el material húmico depositado en la zona basal de los lechos para lo cual previamente se retiran las lombrices del sustrato, mediante el empleo de trampas.

El producto puede ser almacenado en sacos (evitando su deshidratación), hasta el momento en que el productor proceda a utilizarlo como abono

El humus de lombriz no contribuye directamente con la fertilidad del suelo aportando nutrientes a las plantas sino que actúa mejorando las condiciones del terreno para que los cultivos puedan crecer y desarrollarse en óptimas condiciones (componentes biológicos y físicos de la fertilidad).

Su aplicación en suelos arcillosos disminuye el grado de compactación, logrando con esto minimizar los aspectos negativos de la resistencia mecánica sobre los cultivos (gateo, pobre desarrollo de raíces y otros) y, por otro lado, facilita las prácticas de labranza.

En los livianos (arenosos) favorece la agregación de partículas contribuyendo directamente al mejoramiento de la estructura.

Otros resultados de su aplicación se resumen en los siguientes:

- Mejora la velocidad de infiltración, ya que aumenta la porosidad del suelo, con un ingreso más rápido del agua en el perfil.

- Incrementa la capacidad de retención de agua, debido a que el humus actúa como un verdadero estanque almacenador, manteniendo un contenido de humedad durante un lapso más prolongado.

Su aporte biológico es importante y enriquecedor en los complejos procesos que ocurren en el terreno.

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