EDITORIAL N°79
OCTUBRE - NOVIEMBRE '97
EDITOR: LUIS MARIANO RENDON
EDITORIAL
EL NORTE DE LA COSTANERA
El proyecto de autopista de nominado "Costanera Norte", impulsado por el
Ministerio de Obras Públicas, ha generado un fuerte rechazo. Este ha provenido de las
comunidades directamente afectadas, de destacados urbanistas, de instituciones académicas
y profesionales ligados al tema del transporte urbano, de parlamentarios de todos los
sectores políticos, así
como de las organizaciones ecologistas.
Costanera Norte consiste en una autopista de alta velocidad, de 34 kilómetros de
longitud, que uniría el sector de La Dehesa y Lo Barnechea, en el oriente, con Pudahuel
en el poniente. La inversión prevista ya bordéa los
US$330.000.000.
Ha sido la propia Dirección Regional Metropolitana de la Comisión Nacional de Medio
Ambiente, la que ha identificado con claridad los principales impactos negativos de las
concesionas viales urbanas, modalidad mediante la cual se pretende construir esta
autopista. Estos impactos son: el privilegio de transporte privado y el estimulo a la
expansión horizontal de la ciudad.
Estos son, precisamente, aquellos fenómenos contra los cuales el gobierno, en el marco de
la elaboración del Plan de Descontaminación de la Región Metropolitana, ha declarado
que es necesario luchar, para avanzar en la
descontaminación de la capital.
EL PRIVILEGIO DEL TRANSPORTE PRIVADO
Como toda nueva oferta vial, Costanera Norte fomenta el uso del automóvil, tanto
directamente, al entregar una autopista de alta velocidad, como indirectamente, a través
del espacio de circulación que quedará libre en vías alternativas actualmente en uso.
Su público objetivo preferente, además, es el sector oriente de Santiago, aquel que
posee la tasa de
motorización más alta del país.
Pero Costanera Norte no es una autopista cualquiera. Como está dicho, se pretende que sea
construida y administrada bajo el régimen de conseción de obra pública, lo que la
convierte en un negocio. Como tal, deberá buscar maximizar sus utilidades mediante un uso
también máximo de la pista. En caso de que se concretase este proyecto, no sería raro
incluso que comencemos a ver publicidad que incentive el uso de la pista. Una verdadera
aberración, si lo que se quiere verdaderamente es desincentivar el uso del automóvil.
Este sistema de concesión sólo puede tener dos posibilidades. O es un negocio rentable,
para lo cual requiere un alto flujo vehicular, o es un negocio que quiebra,
transformándose la obra en un elefante blanco, asumiendo el Estado en todo caso y tal
como acaba de ocurrir en México, el costo de la garantías entregadas al concesionario.
En ningún caso, como a dicho el Ministerio proponente, el cobro de peaje puede llegar a
inhibir la demanda. Para que el negocio resulte, ésta debe mantenerse constantemente e
incluso aumentar. En el caso de Costanera Norte,
esto es aún más factible, teniendo en cuenta que está destinada principalmente al uso
de sectores de altos ingresos.
