EDITORIAL N°77
JUNIO - JULIO '97


EDITORIAL: SARA LARRAIN RUIZ-TAGLE


EDITORIAL


UNA CIUDAD INVIVIBLE

Acabamos de pasar por una de las crisis de contaminación más graves de los últimos años en Santiago. Las estaciones de monitoreo sobrepasaron el nivel 3000, e incluso algunas según el Colegio Médico, llegaron al nivel 700. ¿Qué significa esto?, significa que Santiago a llegado a niveles de contaminación que amenazan la vida humana, y por lo tanto, en términos objetivos, se está transformando en una ciudad invivible.

Una prueba de ello es, que antes que lleguemos al nivel 300, decretado para pre-emergencia, los hospitales ya estan saturados de niños y adultos con problemas respiratorios. Los impactos de la contaminación tienen efectos acumulativos, y por tanto los habitantes de Santiago cada vez tienen menos resistencia frente a la contaminación.

Luego de dos años de crisis de contaminación y presión ciudadana la autoridad ha adoptado, finalmente un Plan de Descontaminación de la Región Metropolitana, sin embargo el Plan referido a la disminución de cuatro contaminantes, si bien es cierto incluye un paquete de medidas adecuadas tales como reducción de estacionamientos, gravamen al uso del automóvil,
tarificación vial y forestación, carece de medidas efectivas para descentralizar la ciudad y para el crecimiento inorgánico de Santiago, situaciones que de no enfrentarse provocan un agravamiento de la situación actual.

El otro gran desacierto del Plan de Descontaminación, cuyas metas son al 2005, es que no considera medidas suficientes para prevenir los impactos actuales de la contaminación sobre la salud de la población.

Los efectos de los contaminantes, principalmente generados por el sector transporte, afectan a toda la población. Se calcula que el aumento de los niveles de contaminación de sobre 100 a 300, cosa que sucede a menudo en Santiago, incrementa en un 15% la enfermedades respiratorias.

En el caso de material particulado PM-10, estudios del Banco Mundial señalan, que por cada 10 microgramos de aumento del material particulado en el aire de Santiago la mortalidad aumenta en 1%. Además de los efectos del material particulado hay contaminantes que afectan a la población expuesta a períodos pre y pos-natal. Actualmente 1,2% de los niños de 18 meses ya
tienen 10 mg. de plomo en su sangre, cantidad que puede causar daños irreversibles en el aprendizaje y en el sistema reproductor.

Ante estas graves evidencias de impactos, efectos acumulativos sobre la salud y muertes debido a la contaminación, las medidas gubernamentales inmediatas no han pasado de aumentar, de 4 a 6 dígitos en pre-emergencia, la restricción de los vehículos no catalíticos, a lavar las calles, a un costo de 20 millones diarios (según la experiencia de Las Condes), medida
inalcanzable para la mayoría de los municipios.

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