�CHAVISMO 0 ANTICHAVISMO? �NO!,� � Gracia o pecado!, �Vida o muerte!, �por J. Mart�n Gu�dez
��������� Hoy amaneci� con los medios de comunicaci�n en pleno aquelarre, el tufo horrible a una sociedad c�nica, hip�crita y ego�sta lo inundaba todo. Me caus� estupor observar de que modo, todos los medios del mal, da�an, enferman y lastiman la condici�n humana del pueblo venezolano. �Cuanto habr� que sanar para desterrar de este pa�s tanto odio, intolerancia e indiferencia!. Reci�n informaba, -el canal del Estado, �nico al que pareci� importarle- la agresi�n a pu�aladas contra un m�dico cubano del Plan Barrio Adentro, por parte de una familia ?escu�lida? en La Pastora. El dilema que enfrentamos no tiene nada que ver con denominaciones, -chavismo, antichavismo, etc.,- sino con la eterna lucha, dentro del coraz�n humano, entre el bien que dejamos de hacer y todo el mal que hacemos. Lo que est� en juego es la naturaleza humana conforme a la voluntad de Dios, y la naturaleza humana degradada, herida y lastimada conforme a la voluntad del Diablo. No en vano la lucha electoral est� planteada entre Florentino y el Diablo.
��������� Aqu� no hay chavismo y antichavismo, eso es apenas "una rosa pintada de azul", el fondo del asunto es la decisi�n de un pueblo a elevarse hasta la cima m�s alta a la que pueda encumbrarse el hombre: luchar y dar la vida por amor a sus hermanos; y frente a ella, el escal�n m�s bajo y profundo al que puede descender: el odio, la indiferencia, el ego�smo, la frivolidad. Esa es la batalla que se est� librando en esta tierra hermosa.
��������� Sumergirse en la historia humana es asistir a un enfrentamiento entre el mal y el bien, en el cual, la preponderancia del mal es confirmada por el desperdicio de tanta gracia, de tanta teofan�a reveladora del amor de Dios. Amor ampliamente demostrado cuando cre� todo lo bello y� hermoso con esta pacha mama, y en ella,� todo cuanto puedan apetecer las criaturas, para que encuentren la paz y el sosiego viviendo con ella y en ella no contra ella. Tal parece que Dios, -que es una madre seg�n Juan XXIII- act�a como lo hace la madre quien, antes de venir su hijo al mundo prepara y arregla todo, desbordante de alegr�a y responsabilidad para que, �cuando este llegue, no encuentre diferencia entre el lugar m�s seguro y placentero que pudo ofrecerle: su vientre, y el mundo que lo recibe.
��������� De all� toda la belleza y armon�a que presenta la naturaleza obediente a la voluntad creadora del Padre,� dando los frutos que debe dar, expresando armon�a, sosiego y paz, sin pretensiones, sin frustraciones paralizantes por intentar ser aquello que no es; �cuanto amor del Padre se halla expresada en su incesante b�squeda del hombre! �, para que �ste,� confundido unas veces, soberbio y petulante las m�s, encuentre mensajes y se�ales que le permitan ser hombre completo y no actuando como tal, �soberbio, arrogante, ego�sta y pat�tico, buscando el agua de la vida en las cisternas de la mentira, �pobre aprendiz de brujo a quien el Diablo hizo caer cuando lo incit� y lo convenci� de que, las indicaciones que Dios le hab�a dado eran pura envidia del Padre bueno y nada m�s.
��������� Instrucciones ofrecidas a la d�scola criatura por el Diablo, conociendo que el ego�smo humano le har�a actuar como ?dios?, �aunque la recomendaci�n s�lo lo condujo al fracaso, porque perdi� la amistad del padre y amigo, adem�s, �nunca llegar�a a ser dios; la historia del hombre muestra que la idiotez es su asidua compa�era, y que, alejado a veces de ella -s�lo cuando est� enamorado-, volver�a una y otra vez al foso de la estulticia, tentado baratijas, repitiendo la f�rmula originaria, susurr�ndole al o�do en todas las formas posible: "puedes ser dios".
��������� De all� que la afirmaci�n marciana: �"la historia humana no es m�s que lucha de clases" tenga, tanta semejanza con la afirmaci�n de qu�: "la historia humana es la lucha del pecado contra la gracia" de Agust�n de Hipona, y que hoy, este mismo hombre, due�o de la ciencia y la tecnolog�a, productor, con el uso de su inteligencia, de casi cuanto quiera, disponga de la vida humana a su libre albedr�o, bien para darla o quitarla, que planifique unas formas de familia m�s �tiles al cumplimiento de sus propios planes, �que cambie, destruya, ignore o castre todo cuanto se oponga a la confirmaci�n de su �xito; la ?verdadera? utop�a al alcance de su menguada gracia: riqueza, poder y fama, as� que, para alcanzar su gloria de modo tan lejano de la verdad y la luz de su propia naturaleza, �planifique y ejecute guerras, -calientes y fr�as-� fruto de las cuales, criaturas mueren por decenas de millones, sin importarle en tanto �l,� -diocesillo miserable-� sea mas poderoso y rico.
��������� Planifica con la desmesura de quien se cree omnipotente, arremetiendo contra las instituciones m�s santas y necesarias, porque para garantizar el �xito estable de su santa econom�a y progreso particular poco importa un ataque, revestido del prestigio que le proporciona frente al lego sus t�tulos acad�micos, preestableciendo qu�, aquello que se propone es el resultado de una investigaci�n realizada con rigor cient�fico, creando en la sociedad una matriz de opini�n que les hace cre�bles, seg�n la cual una familia no tiene que ser un lugar de amor y gracia sino una unidad productiva; que la vida es para vivirla y disfrutarla y los dem�s que arreen; que la familia no es un espacio santo en el que se debe sembrar amor, solidaridad, gratitud, moderaci�n y responsabilidad humanas, sino un lugar para que quienes adquieren un v�nculo la pasen muy bien; fruto de sus desvelos y quinta esencia de su infatigable cerebro y opaco coraz�n, confirmando que la �nica cosa que le es sagrada es el derecho de propiedad y la b�squeda de la autorrealizaci�n ego�sta, haciendo que todas las instituciones sirvan a este ?elevado? fin.
��������� Es la situaci�n real que deben vivir la mayor�a de nuestras familias de clase media, en general caracterizadas por una contradicci�n entre una vida familiar plena y abierta a la vida y el logro del �xito basado fundamentalmente en antivalores como el dinero, el poder y todas las satisfacciones que, en una cultura como esta, acompa�a al que posee estos talismanes.
��������� En la vida real t�rminos como solidaridad, entrega, generosidad de coraz�n, humildad, solicitud fraternal por los dem�s, amor al pr�jimo, etc., elementos necesarios para construir una sociedad sana, aparecen como una colecci�n de actitudes que chocan con una sociedad que ha convertido en fines la autorrealizaci�n y el placer, cueste lo que cueste, as� sea sobre los despojos de los asuntos m�s nobles del ser humano, no debe causar extra�eza el lugar que ocupa el amor y la familia en una escala de valores cuyos fines no pueden coexistir con la voluntad de Dios padre nuestro, padre bueno de todos los hombres, padre ofendido particularmente en sus hijos m�s vulnerables: los pobres.
��������� Es, por tanto, mucho m�s que chavismo o antichavismo lo que se juega el 15 de agosto en el referendo nacional, es una filosof�a de vida, una cosmovisi�n, una forma de ser y hacer. Es la vida humana lo que est� en juego en Santa In�s.
�Por J. Mart�n Guedez
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