| �AMNESIA O HUMILDAD? Por Mart�n Gu�dez (08-03-2005) | ||||
| ������ Es poco menos que admirable la amnesia de la oposici�n venezolana. Un poderoso virus epid�mico alzh�rmico pareciera reformatearles el disco duro cada dos por tres. Las caras y argumentos que hemos visto en estos d�as, entre llorosos y ofendidos, en virtud de la detenci�n del comandante Bingo Fijo en un frente de batalla muy peculiar, es, por decir lo menos, una experiencia parus�ica, ser�fica pues. | ||||
| ������ Han olvidado como por arte de magia, no s�lo el heroico env�o de la gente a Miraflores el 11 de abril de 2002, la colocaci�n de francotiradores y la no menos gloriosa retirada a sitio seguro de Bingo Fijo, para ver los toros desde la barrera, como corresponde a un h�roe, sino que tampoco recuerdan el septiembre negro y el octubre rojo que bajo la arenga encendida del tit�n, tranc� autopistas, cerr� calles y produjo enfrentamientos violentos y muertos; mucho menos recuerdan los partes de guerra diarios cuando exaltado se�alaba que: ?Venezuela va hacia el abismo?, ?El paro pica y se extiende?, ?Este paro sigue hasta que alcance su objetivo: salir de Ch�vez?, ?Ni que traigan cient�ficos de la NASA reactivar�n la industria petrolera?, �en tanto que, legos en manos, Juan Fern�ndez, con carita angelical de alumno del San Ignacio 4to. A�o, Secci�n ?C?, se complac�a en mostrar el derrumbe de la industria petrolera y Carlos ?de qu�? Fern�ndez, alborozado y feliz, anunciaba la falta de alimento para la poblaci�n. | ||||
| ������ Lo olvidan todo, especialmente son desmemoriados cuando se les se�ala su firma en el decreto de Carmona devenido en lista de asistencia escolar e incluso en ?principio de la protesta contra la dictadura de Carmona?. �Bendito sea Dios! �Qu� se habr� hecho la Fitina?.� La verdad es que no debe causar extra�eza, han fracasado en todo y no han sido capaces de reconocer a uno s�lo de sus hijos. El fracaso es hu�rfano, s�lo los Robertos lo reconocen y reivindican como vocaci�n vital. Ah� si que provoca gritar: �Valientes! �Valientes!, y no estos pelagatos incapaces de fracasar con donaire, es evidente que no reconocen la fuerza infinita del fracaso bien administrado con apostura y gracia. | ||||
| ������ S�lo que quienes tenemos a�os sufriendo sus desvar�os no hemos podido olvidar, acaso porque el hombre es c�mo el �rbol qu�, al verlo no nos dice cuantas veces ha floreado pero en mirando su tallo s� que nos habla de cuantas veces lo han herido, como dice R�mulo Gallegos en Canaima. No por falta de ganas �eh? sino porque es muy dif�cil. �C�mo olvidar el circo de la Plaza Altamira y los generales dorados, amenazando, gritando, perturbando y hasta rezando a la muerte d�a y noche!. | ||||
| ������ Inolvidable el show del fraude electoral, la teor�a del ganso negro, los topes de m�rmol, la bidireccionalidad de las m�quinas, el sat�lite ruso y los burros marrones metidos en el corral con cabras negras; o �que me dicen de Pompeyo M�rquez y Asdr�bal Aguiar exigiendo que les ense�aran el ?chorizo??, glorioso �no?. No me digan que eso no es conmovedor. Algo as� queda en la mente cincelado a fuego como el juego sin hits ni carreras de Urbano Lugo o el gol de ?la mano de Dios de Maradona?. D�game usted si no le qued� grabado de por vida, como si hubiese asistido a un concierto de Pavarotti o una fiesta privada con BritneySpears, la musiquita de Globovisi�n mientras Gladys Rodr�guez mostraba mil veces, in slowmotion, -creo que as� le dicen- con unos circulitos rojos y un punterito arrech�simo, marcando el rostro de Bernal junto al portugu�s Gouveia, ametralladoras en mano, cual Rambos tropicales, prepar�ndose para matar gente en la Plaza Altamira. | ||||
| ������ �Y que me dicen de las Guarimbas?, �inolvidable verdad?. Creo que es hora de reivindicar por ellos los m�ritos que quieren arrojar al cesto del olvido. No podemos permitir que esos hijos de la oposici�n anden por ah� realengos, sin legitimidad, cual hijos naturales (como se dec�a antes). Yo paso a creer que practican la m�s solemne humildad, una humildad trapense, autoflajelante. Por ah� debe ser la cosa. No encuentro otra explicaci�n. Yo casi nunca encuentro nada pero est� tan de anteojito que por m�s que le corro me alcanza. No quieren exhibir sus m�ritos, pero nosotros no debemos permitir tanto sacrificio. Debemos prometerle �No olvidar!. Aqu� a cada quien le corresponde su m�rito seg�n y como. | ||||
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