La encontraron apoyada en la ventana.Tenia en los ojos el inmenso
temor de que llegara la luz a su cuarto.
Se encandilaban sus ojos y yo no podia soportarlo, el estaba tirado semidesnudo
sobre la cama y esos fueron los ultimos minutos que tuve para verlo bajo la luz
azul de la noche.Mi pelo se enrrollo en su cuello y maldita la sangre de quienes
le dieron la vida a ese malvado engendro,porque antes de que amaneciera estaba
recostado en el divan con la cara azul y en sus ojos el brillo de la muerte.Me
condenaron y me sometieron a mirar la luz del dia;pasaban los a�os y me
marchite, de esa manera cai en el lecho que prepararonpara tal momento.
Un sacerdote oficiaba una misa para mi alma y yo desde el frente del ataud lo
vi, era el, no habia duda;ese maldito engendro vagaba por mi lado.Lo tome de las
manos y lo tire a las brazas ardientes de mi padre,recien en ese minuto supo que
estaba muerto.
Ahora vago por los desiertos que me dejaron las huellas de la luz,matando y
torturando,porque en mi destino no estaba que yo seria una mortal,yo seria la
reina del abismo.Yo seria la mismisima Astartea.
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