Me encuentro nuevamente sola
en un paraje que alude a Vida
y a Muerte.
El olor a putrefacci�n no me invade
La Paz viene desde los confines de la tierra
y tan s�lo me perturba la respiraci�n de los vivos.
El matiz verde anaranjado me tranquiliza,
me invita a dormir
a pasear por sus �ureas avenidas.
Sumirme en el sue�o eterno
va m�s all� de mis fuerzas.
Cuando est� lista recorrer�
tus avenidas solitarias
a los pies de un cerro
cerro de melancol�as t tristezas
de Paz y de Alegr�a.
Es hermoso cerrar los ojos
junto al lugar donde s�,
que no volver� a abrirlos.
Mircalla Erszebet
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