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Red Bolivariana, 27 de Mayo de 2002
La Zorra y las Uvas
Fernando Vegas
Cuando cursamos el cuarto año de bachillerato, vimos una materia que daba rudimentos de sicología y en una de sus sesiones de clase, para ilustrarnos acerca de la frustración como problema capaz de convertirse en patología mental, se narró el cuento de una zorra que se antojó de unas uvas que estaban fuera de su alcance por estar muy altas en la pérgola y por más que daba saltos, no las alcanzaba, ante lo cual el astuto animal pensó que no valía la pena el esfuerzo, pues de todas formas estaban verdes.
Esto según el profesor y el manual, se llama racionalización y al lado, de la substitución y la sublimación, son maneras de evitar la frustración. Todos los días, nos referían en esa clase, el ser humano se topa con situaciones de objetivos pequeños, medianos y grandes que no pueden ser alcanzados, desde la intención de ir al cine hasta la de conseguir un empleo, desde la de aparcar el automóvil en un puesto que otro chofer (más veloz o más avispado que nosotros) toma antes hasta el cierre de una importante operación mercantil, y pare usted de contar. La defensa que tiene el hombre para no frustrarse en cadena, todos los días, son esos instrumentos: la racionalización (una explicación razonada del por qué), la substitución (cambiar el objetivo) y la sublimación (atemperar el momento y posponer su búsqueda).
Desde que Hugo Chávez ganó la presidencia en las elecciones de DIC98 y, aun antes, hubo factores que se negaron a ese evento y comenzaron a planificar, primero cómo evitarlo y luego, cómo sacarlo del poder. Los múltiples actos comiciales que se produjeron durante los años 1999 y 2000, les demostraron que la vía electoral no era la idónea y resolvieron entonces que la opción era el derrocamiento del régimen.
Estos grupos de poderosos factores de la economía nacional que se mueven a sus anchas dentro de las clases sociales A, B y C+, que demográficamente representan el 5% de la población nacional (1.150.000 de 23.000.000 habitantes) y que dominan ampliamente los principales medios de comunicación masiva, se dedicaron a crear una matriz de opinión en su medio social destinada al desprestigio de la figura presidencial y a la solicitud de su renuncia como única vía para lograr su salida del cargo. Vista la votación obtenida por HCHF en los sucesivos actos electorales, no resultaba viable hacer uso del instrumento democrático del sufragio y menos aun si la perspectiva era que con el tiempo se fortaleciese su votación, dado al acento social con que el gobierno presupuesta el gasto fiscal.
Todas las variables que la propia Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, estatuye para lograr sus fines, tales como el referéndum revocatorio, la reforma constitucional y la enmienda constitucional, tropiezan con el control de la mayoría que ejercen los diputados leales al proceso político que encabeza el presidente de la república. Esa es la razón por la cual los grandes medios de comunicación que siempre disfrutaron de cuotas de poder que le daban acceso al presupuesto nacional a través de la publicidad y los contratos con el estado para sus compañías filiales y relacionadas, en coalición con otros factores políticos y económicos que se siente heridos por idénticas circunstancias, resuelven crear un clima propicio para el pronunciamiento militar.
Se suceden en cadena los viajes al exterior para denunciar la falta de libertades, se descalifica toda acción del gobierno, se magnifican errores y se inventan mentiras, mientras se omiten aciertos; se vilipendia la figura presidencial, se insubordinan generales que piden públicamente la renuncia del jefe de estado, se hace campaña contra la inversión extranjera, no se firman transferencias de tesorería ni órdenes de pago, se arrecia el clima de conflictividad; prensa, radio y televisión tienen un solo mensaje destinado a crear el odio hacia la imagen del presidente, a quien ofenden con un vocabulario muchas veces soez. Todo esto con el objetivo de crear el clima más adecuado para un golpe de estado accionado por sectores militares encabezados por oficiales generales y almirantes. Faltaba una sola pieza en el rompecabezas, para destruir la presencia democrática de un régimen que en tres años nunca tuvo un preso político de la oposición ni clausuró algún medio ni presionó financieramente a nadie para que callase sus verdades: había que deslegitimizar al gobierno del presidente Chávez con un baño de sangre y por ello una marcha que originalmente estaba destinada a concluir en Chuao, a varios kilómetros del Miraflores, fue desviada hacia la sede del ejecutivo, para enfrentarla con otra concentración multitudinaria de pobladores afectos al gobierno. Si ocurría ese choque de masas, las víctimas se contarían por cientos, tal vez por miles, no obstante, había la posibilidad de que eso no llegase a producirse por efectos de la intervención de la Guardia Nacional que acordonó el aérea del casco central de la ciudad para impedir el encuentro de las muchedumbres enemigas. Había entonces que acudir al expediente de los francotiradores (no los de Puente Llaguno), sino los que dispararon con armas largas desde azoteas de edificios y cuartos de hoteles adyacentes. Ese sangriento recurso del golpismo resultó indispensable para lograr momentáneamente desbancar a Chávez de la presidencia y obtener de esa terrible puesta en escena, las condiciones propicias para obligarlo a firmar su renuncia, lo que no ocurrió.
Ese fue el imponderable, Chávez no renunció. Entonces comenzaron a mover al incómodo prisionero de un sitio al otro, presionándolo para que dimitiese, pero no sucedió. Y ocurrió lo contrario: que la movilización popular y el grueso de la FAN restauraron el orden constitucional y el presidente Chávez retornó al poder.
Para un número significativo de personas que horas antes del regreso del presidente festejaban con gran alegría su separación del poder y para otro más reducido que adelantaba medidas fascistas de allanamientos y detenciones, con seguridad se trató de un episodio frustrante.
No en balde me decía un farmaceuta amigo que los medicamentos más vendidos, sobretodo en las farmacias del este de Caracas, eran los sedantes (Lexotanil, Valium , Ropinol, etc) y es que el tema de la salida de HCHF domina cualquier conversación de unos vecinos que se encuentran en un automercado de Prados del Este, de unas madres que llevan sus hijos a un colegio en Altamira, de un yuppies que almuerzan en Las Mercedes, de los miembros de un condominio de La Castellana, de los convidados a una fiesta en Los Palos Grandes. Estos sectores de clase media alta, recibían diariamente una sobredosis de antichavismos por la prensa, radio y televisión que los mantenía frustrados y enfermos, y el remedio que les proporcionó el golpe de estado tuvo un efímero efecto, porque la salida que reprodujeron los medios de comunicación, repentinamente se desvaneció. Resultó que 48 horas después del golpe de estado la Constitución Bolivariana de Venezuela está vigente y Hugo Chávez es el presidente.
Entonces, ¿qué hacer?. El presidente propone el diálogo y la unión de la familia venezolana. Solo pide a cambio el respeto a la constitución y a las leyes. Hay personas e instituciones que han aceptado esta invitación y están participando de buena fe, porque han entendido que la salida no puede ser a través de la violencia, sino que han racionalizado el tema. Encuentran que lo conveniente es convivir democráticamente.
No obstante, hay que destacar que no pareciera esa la actitud asumida por los más importantes medios de comunicación social, que pasados tres días de recato verbal y equilibrio informativo, tras los nefastos sucesos del 11ABRIL, de nuevo se dedican a la desinformación y a abonar en pro de las más primitivas tendencias del hombre. Trafican con el dolor y el odio ante las pantallas de la TV y las páginas de sus periódicos, con el afán de recrear una situación similar a los meses previos al 11ABRIL. Peligroso esquema. En lugar de razonar con apego a la verdad hacen análisis basados en falsedades que naturalmente llegan a conclusiones irracionales. Instigan a la violencia en vez de sustituirla por una invitación a dialogar. Sus fotos, pies de fotos, columnas, crónicas, noticias, noticiarios y entrevistas, que deberían estar dedicados a sublimar el tema para superar el trauma, se dirigen a la exaltación trucada de los aspectos más negativos de los sucesos.
De nuevo pretenden mantener la agitación alrededor de dos temas que monopolizan su atención: la destitución del Fiscal General de la República y la enmienda constitucional para recortar el período.
La primera esta destinada a sacar al FGR del camino en vista de los juicios que por deber ser legal debe seguir la Fiscalía a los golpistas. El asunto debe ser examinado por el TSJ y propuesto a la AN. Así, En la TSJ deben vencer con una argumentación jurídica consistente con la legislación vigente y concordante con una determinada conducta del fiscal, para luego ser sometido a la AN quien decidirá si procedo o no. La mayoría en la AN la tienen las fuerzas leales al gobierno. ¿Hay opción de éxito por este camino? La repuesta es NO.
La segunda tiene por objetivo enmendar la constitución (art. 341) para que el período constitucional concluya ya y se llame a elecciones. La enmienda debe ser propuesta por al menos el 30% de los integrantes de la AN, también por el 15% de los electores inscritos (1.750.000). La primera condición es sencilla porque el 30% de la AN lo tienen los opositores del gobierno, de manera que ¿por qué no lo proponen?, ¿por qué dicen dedicarse a la recolección de firmas, sobretodo sabiendo que su base electoral (clase A más B más C+) solo alcanza a las 575.000 firmas (5% del padrón electoral de 11.500.000).
Estimamos que la verdadera intención está en la recreación del clima de agitación previo al 11ABRIL El fin de los conjurados es mantener a las filas opositoras en la calle con gritos y consignas que magnificados por los medios de comunicación, escalen en los decibeles de la protesta hasta alcanzar el paroxisma que busca las muertes requeridas para el pronunciamiento de la FAN. No es la enmienda el objetivo. Una enmienda propuesta por un 30% de diputados es una iniciativa viable, más su aprobación por la mayoría es poco probable, dada la correlación de fuerzas dentro de la AN y, aun siendo sancionada por la AN, la modificación debe contar con la aceptación popular al ser sometida a referéndum, lo que pareciera imposible.
No es pues una solicitud sincera el llamado a firmar para pedir la enmienda constitucional. Quienes escriben y opinan en ese sentido o son talentos usados indebidamente o son tontos útiles o están en la conjura. Esta vía solo conduce a una frustración más de los que detestan a la figura del presidente sin que medie razonamiento alguno para ello. Y se van a seguir enfermando. Salvo, claro está, que el remedio que realmente se están planteando es la salida que conduce a un nuevo golpe de estado. No obstante, el resultado de esta aventura es incierto para los opositores en el mejor de los casos. ¿Estarán dispuestos a asumir ese riesgo que es extensible a toda la sociedad venezolana?
Opiniones vertidas por el autor en el programa radial ¨Interview¨, dirigido por Hilda Oraa, en 100.3 f.m., del día martes, 21 de mayo del 2002 (12 m. a 1 p.m.)