Red Bolivariana, 17 de Mayo de 2002

La Historia no puede repetirse

Mario Silva García

Recientemente, releyendo un artículo del Profesor Anatoli Shulgovski, Doctor en Ciencias Históricas de la extinguida URSS, publicado en la revista América Latina en Diciembre de 1.983, pude comprobar la indudable coincidencia con el actual proceso bolivariano. El artículo en cuestión, titulado Bolívar y la lucha ideológica en torno a las vías de desarrollo de los jóvenes Estados latinoamericanos, presenta un análisis histórico de la posición política libertaria asumida por nuestro Libertador y los ataques de la oligarquía, para que esa posición no se hiciera realidad.

El 25 de Mayo de 1.826, cuando Bolívar envió su mensaje al Congreso Constituyente de Bolivia, hay una preocupación manifiesta de Bolívar y ciertamente influido por la doctrina democrática revolucionaria de Jean Jacques Rousseau, por edificar una sociedad de justicia e igualdad social para todos los hombres, independientemente del color, raza o situación social. De igual manera, esta idea revolucionaria, había sido expuesta en el Congreso de Angostura el 15 de Febrero de 1.819 y aspiraba alcanzar la liberación de los esclavos negros, el otorgamiento de tierras a los campesinos indígenas y la repartición de bienes entre los veteranos de la Guerra de Independencia. Sobresalía en su discurso de Angostura, la tesis de la igualdad social como "base insoslayable de un régimen social justo" y "detener las ambiciones egoístas de los sectores privilegiados". Es por esto que, la oligarquía se opuso al proyecto bolivariano de Constitución y acuso a Bolívar de aspirar a implantar el poder de la "plebe" y enaltecer socialmente a los indígenas.

Se origina el enfrentamiento político e ideológico entre Bolívar y Santander y sus partidarios. Por eso, Bolívar expresaba, que si "antes tenía que combatir contra los colonialistas, ahora enfrentaba a una enfurecida oposición de quienes se autodenominaban liberales". Bolívar y Santander, tienen una violenta confrontación que origina la ruptura entre ellos al exponer puntos de vista diametralmente opuestos. El mismo Santander, en carta a uno de sus partidarios, decía que los seguidores de Bolívar podían provocar "una guerra interior en que ganen los que nada tienen, que son muchos, y que perdamos los que tenemos, que somos pocos"; mientras, Bolívar, actuaba en defensa de las masas populares, que casi nada habían ganado a consecuencia de la Guerra de Independencia. Por algo decía que "el pueblo se encuentra bajo la esclavitud, mientras que la libertad existe solo para los privilegiados, entre los cuales figuran representantes de la aristocracia de altos cargos, grados y riquezas, que en nada son inferiores a la aristocracia de nacimiento.

Comienza entonces, una campaña de descrédito al Libertador, sembrándose cizaña en las filas del ejercito, bajo la consigna de defender la Constitución y evitar el autoritarismo y la instauración de la monarquía, denominándosele como "godo" y partidario del imperio español que soñaba con restablecer en tal o cual forma el antiguo régimen colonial. Sus enemigos, que no se preocupaban mucho por mostrarse lógicos ni consecuentes. Se afanaban por presentarlo como un demagogo social que coqueteaba con la "plebe". Incluso, al Bolívar crear la sociedad del Gran Caupolican, sus enemigos no tardaron en acusarlo de agrupar a la "escoria de la sociedad" y que bajo la bandera del despotismo, se movilizaba en contra de la libertad.

Ahora ¿Qué trasfondo tenían las acusaciones en contra de nuestro Libertador? Para nadie es un secreto que Bolívar fue investido de poderes dictatoriales, en el transcurso de la Guerra de Independencia. Esto obedecía a una táctica elemental de asumir toda la carga que condujera a obtener el triunfo. También, Bolívar, asumía la totalidad de los poderes para, por medio de regímenes de fuerza, salvar a la nación y sacarla de la crisis tomando en cuenta que esta medida era de carácter provisional. Pero encontraba que, al aplicar ideas de la doctrina democrática de Rousseau que favorecían a la gran mayoría, se recrudecía la oposición de la oligarquía y su campaña por alejarlo del poder. Bolívar entendía que sus bases estaban en el ejercito y en las masas populares. De allí que Bolívar apelara a la voluntad del pueblo y al ejercito, por que sabía que estos sectores eran más sensibles a la discriminación social y racial.

No solo hubo hostigamiento y conspiración por parte de la oligarquía nacional. En Europa y Estados Unidos, también se desato una serie de intrigas en contra de Bolívar. En Estados Unidos le acusaban de haber usurpado el poder y de estar promulgando el antiliberalismo. Bolívar sostenía una posición de rechazo contundente a las instituciones estatales de los EEUU. Son conocidas sus palabras que llegaron a ser proverbiales: "Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia, para plagar la América de miserias a nombre de la libertad". Con la doctrina Monroe, pretendían no solo impedir que sus competidores de Europa Occidental fortalecieran sus posiciones en el continente americano, si no controlar a la América Latina y convertirnos en su patio trasero y, conjuntamente con la oligarquía criolla, no descansaron hasta ver a Bolívar desterrado de su patria.

Trasladando este análisis efectuado en el año 1.983 por este Doctor en Ciencias Históricas, Anatoli Shulgovski, a los tiempos que estamos viviendo, no deja de ser curioso el parecido con la lucha que estamos viviendo en defensa del proceso bolivariano. La oligarquía es hoy más poderosa y sigue siendo apoyada por un imperio norteamericano más poderoso. Tienen en sus manos el poder económico y el apoyo, no menos importante, de los medios de comunicación que es otro poder oligárquico. Esta oligarquía, sin distingo de ideología, se une para conspirar en defensa de sus intereses egoístas y mantener sus privilegios que afectan a la gran mayoría del pueblo venezolano. Sin embargo, hay una gran diferencia. El pueblo que apoya al actual proceso, no es aquel pueblo analfabeta de la época de la Independencia y es evidente que no puede ser manipulado con la misma facilidad que lo hicieron en esos tiempos.

Ciertamente, tenemos fallas que hacen peligrar la consecución del ideario bolivariano. Fallas de organización para responder ante un eventual golpe como el que se produjo el día 11 de Abril. Fallas de explicación y comunicación eficaz de los objetivos que se persiguen con la revolución y las causas del enorme problema burocrático que afecta al proceso de cambio que se viene generando. Fallas en la debilidad moral de algunos integrantes de este proceso, que han fijado posiciones oportunistas y que han horadado y retrasado la aplicación de medidas urgentes que favorezcan claramente a los sectores más necesitados. Existe la necesidad perentoria de superar estas fallas para lograr consolidar este proceso. La Oligarquía, si bien es cierto que mantuvo durante dos días un perfil bajo luego de los sucesos que restablecieron la constitución con el rescate de nuestro comandante, no ha descansado en su disposición de liquidar la esperanza de todo el pueblo venezolano.

No dejemos que la historia se repita y permitir que a Simón Bolívar, nuestro Libertador, lo hagan dormir por cien años más.

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