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The Guardian, Lunes 29 de Abril de 2002
Es un golpe; tus posiciones se ajustarán en esa dirección
Duncan Campbell
Cuando el presidente de Venezuela fue derrocado a principios de mes, se sugirió que los medios estaban detrás del golpe. Y cuando sus seguidores lo retornaron al poder, los "noticieros" se apagaron.
En un golpe, tracidionalmente, lo primero a tomar son los servicios de trasmisión de noticias. Es parte de la tradición de los golpes: es necesario asegurar que las ondas espaciales trasmitan rápidamente al público "la version correcta" de los eventos. Pero en el golpe del 11 de abril en Venezuela, que por 48 horas removió del poder al presidente Hugo Chávez, no había necesidad de realizar esa toma: la gran mayoría de los dueños de los medios ya estaban del lado de los militares golpistas y muy contentos de cumplir tales requerimientos.
El golpe es ahora descrito por Chávez y sus seguidores como un golpe mediático. De acuerdo a su versión: la televisión y prensa privada no sólo ayudaron a provocarlo, sino que además jugaron un papel muy importante mientras el golpe se llevaba a cabo.
En las semanas previas al golpe, los medios (a excepción del pro-Chávez canal 8 del Estado) estaban siendo progresivamente y cada vez más hostiles en sus coberturas noticiosas. "Renunciaron a todo equilbrio y balance; estaban sistemáticamente atacando al gobierno en todos los aspectos" dice el sociólogo Edgardo Lander, de la Universidad Central de Venezuela, quien ha venido monitoreando los eventos. La prensa nacional se unió al paro general que habia sido llamado por la oposición.
Las 5 principales cadenas de televisión cedieron su espacios publicitarios a quienes habían llamado a las demostraciones antichavistas que terminaron en un golpe de estado. Y el día 11 de abril, dieron una cobertura extensiva de la marcha que terminó en un choque armado entre anti y pro-chavistas. Cuando los militares golpistas les pidieron anunciar la renuncia de Chávez -una renuncia que luego fué negada por el propio Chávez- los medios les dieron libertad plena de trasmisión de noticias a través de sus frecuencias.
Sin embargo, cuando los indignados seguidores de Chávez tomaron las calles en violentas protestas contra el golpe, los mismos que eventualmente culminaron con la toma del palacio presidencial, impusieron entonces un total y absoluto apagón de noticias. Sólo trasmitían películas norteamericanas y programas de fauna salvaje, en todo el país, dejando a la teleaudiendia sin saber que el golpe había fracasado.
Al siguiente dia, no circularon los medios impresos. Pero el
apagón no podía incluir a las estaciones internacionales vía satélite; las
informaciones reales fueron regresando y la noticia del fracaso del golpe
gradualmente se fué expandiendo. Y en la mira de la multidud pro-Chávez
estaban las oficinas de los periódicos y de la televisión.
Gustavo Cisneros, un billonario de los medios y compañero de pesca de George Bush padre, ha sido considerado como figura clave en los acontecimientos. Cisneros, una figurada muy parecida a Rupert Murdoch y que en las primeras elecciones apoyó a Chávez, es ahora es un serio oponente. Y ha sido acusado de tomar parte en el propio golpe; una acusación que él ha negado. Está muy ligado a Pedro Carmona, un economista que brevemente reemplazó a Chávez. Y Carmona estuvo en la oficina de Cisneros mientras el golpe se desarrollaba. Otra figura principal, el presidente de Globovisión, Alberto Ravell, ha pedido disculpas en televisión a su audiencia por no reportar los eventos que se desarrollaron; hacerlo, dijo, habría sido muy arriesgado para sus reporteros. Le pidió perdón a "cualquier televidente que se haya sentido defraudado con ellos ese día".
Un periodista en particular ha surgido como figura clave en la batalla contra al censura. Patricia Poleo, del diario El Nuevo País, ha tratado de presentar una visión tan completa como le ha sido posible. Ha sido tal, el apetito por información veraz, que los reportes de la periodista han sido fotocopiados y vendidos por niños que corren entre los carros en las esquinas y en las calles.
Su trabajo también ha circulado por e-mail, y ha logrado relevancia porque ha sido crítica hacia ambas partes: la gente detrás del golpe y las tácticas de mano pesada de Chávez hacia los periodistas, incluyéndola a ella quien ha sido calificada como no-amigable. Chávez ha mencionado a periodistas específicos a quienes les disgustan sus largas cadenas a la nación, y los ha amenazado con quitarle las licencias a las televisoras. Después de su retorno al poder, algunos periodistas antichavistas se han escondido diciendo que temen por sus vidas.
Chávez usualmente habla de los "medios degenerados y antisociales", sugiriendo que estan compuestos principalmente por "contrarevolucionarios antipatriotas". A comienzos de año, sus seguidores bloqueraon las oficinas de El Nacional: un medio que ha sido hostil a Chávez. Ahora acaba de nombrar a Jesee Chacón, el presidente de la agencia de telecomunicaciones de Venezuela, para que le haga una investigación sobre el comportamiento de los medios que culminaron con el golpe de estado, una decisión condenada por la Asociación Interamericana de Prensa. Pero Chávez, como parte del proceso de reconciliación en camino, le ha pedido especificamente a sus seguidores que no molesten a los periodistas, y que los dejen cumplir con su trabajo.
Los dueños de los medios han argumentado que, cuando ellos se retiraron de la cobertura de noticias, estaban mas bien ayudando a que la situación no se inflamara, y para protejer a sus periodistas quienes se habian convertido en blanco de ese odio. Estas explicaciones no son muy claras, sobretodo cuando los medios estaban cubriendo la historia y ayudando a crearla.
Finalmente, vale la pena destacar que muchos periodistas -independientemente de lo que les dijeraan sus jefes- estuvieron reportando valientemente desde las calles. Jorge Tortoza, un fotógrafo de 45 años del diario 2001, fue asesinado de un disparo en la cara durante las protestas.