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Últimas Noticias, 5 de Mayo de 2002
"O hay diálogo o hay guerra civil en Venezuela": Entrevista a José Vituoso, Sacerdote Jeuita
Oscar Perdomo Marín
Nació el 17/09/1958, en La Pastora.
Formación: estudió teología, ciencias políticas e historia de Venezuela.
Labor: Superior de la Comunidad Manuel Aguirre; Consejero de Arturo Sosa; trabajo social en Catuche.
Paradigma: vivir en la verdad
Nuestro entrevistado ofrece al lector nuevos elementos de análisis sobre las grandes minorías y la mayoría nacional. Su perspectiva es la de la angustia por la situación del país que tiene como única salida un diálogo constructivo sin exclusiones.
Con sorprendente valentía, enfoca el papel de la Iglesia al enjuiciar críticamente la actuación del Cardenal Velasco durante la toma de posesión de facto de Carmona y, por otra parte, propone tres grandes temas para la agenda de diálogo: un plan mínimo de inversión y empleo; fortalecimiento institucional de la inversión social en educación, salud, hábitat y subsidio al consumo básico; y la gobernabilidad para el cambio.
Pero además, plantea otras reflexiones y conclusiones para esa agenda de enorme importancia.
¿Cuál es su percepción sobre la importancia del diálogo para disipar los nubarrones que persisten en horizonte nacional? Estamos al borde de una encrucijada en la que se juega la vida del país: ¡o hay diálogo o hay guerra civil! No se trata de una afirmación exagerada.
Nadie con un poco de sensatez quiere una conflagración violenta entre hermanos.
¿Qué puntos deben incluirse en la agenda del diálogo? Lo primero es el reconocimiento de la Constitución y de la institucionalidad y reconocer a su vez que Hugo Chávez es el Presidente de la República elegido y reelegido por mayoría de votos y aunque ha cometido errores ninguno justifica su deposición mediante la violencia.
Como segundo punto menciona la necesidad de que la FAN se retire a sus cuarteles y restrinja su participación política a los mínimos necesarios.
En este mismo punto se impone el desarme de todos aquellos grupos de personas que han asumido la defensiva o la conspiración armada.
Un tercer ingrediente es que el Presidente se convenza a sí mismo y al resto del país mediante señales creíbles de rectificación, de la necesidad de reorientar su estilo de gobierno sobre la base del diálogo, el reconocimiento de diferencias y la tolerancia.
El cuarto elemento es que el diálogo sólo será posible si las minorías polarizadas se convierten en fuerzas políticas homogéneas, saliendo de su anomia y dispersión y conectándose orgánicamente con las mayorías.
Por último, un quinto factor es incluir a los sectores populares en el juego político, lo que supone su reconocimiento como actores políticos que exigen ser escuchados desde sus exigencias de marginación secular, culturas y tradiciones. Se trata de una premisa imprescindible para la paz social.
¿Cuál es el rasgo fundamental de la fractura social? Hay dos grandesminorías radicalizadas que ocupan el escenario político, las cuales no representan orgánicamente a la gran mayoría del electorado nacional, aunque tengan conexión con sensibilidades mayoritariamente sentidas.
- ¿Qué caracteriza esencialmente a esas minorías? Sus posiciones radicalizadas y antagónicas muestran que están dispuestas a resolver las diferencias mediante la violencia y prescindiendo, llegado el caso, de la institucionalidad constitucional y legal vigente.
Una de las minorías, la mal llamada minoría oposición, es antes que todo una minoría anti gobierno.
¿Por qué mal llamada minoría oposición? Por que carece de un planteamiento alternativo. Está constituida fundamentalmente por grupos, personas, instituciones, intereses cuya finalidad básica es enfrentar al gobierno ¡Su posición es sacar al Presidente y punto! El 11 de abril estaban en marcha varios golpes.
¿Cuáles eran esos golpes? El que se dio, totalmente dirigido por una derecha reaccionaria, amparándose en una supuesta visión institucionalista institucionalista de las Fuerzas Armadas, el otro se frustró y era un golpe dado desde el Parlamento a partir del logro de una mayoría, coalición entre los partidos tradicionales o no y un ala disidente del MVR para finalmente legitimar otra figura presidencial.
No hay que ser adivino para intuir que en la oscuridad caminaba también una conspiración para liquidar físicamente al Presidente...
Eso no parecía descartado y yo creo que se vio que era también una posibilidad. La salida de Chávez en los escenarios planteados era un actor en escena. el otro actor es lo que llamaríamos una posición radicalizada de apoyo al Presidente y su proyecto político.
En ambos casos estoy hablando de minorías anómicas, que no responden a una doctrina política, línea de mando, estrategia de acción y a una identidad y disciplina organizativa.
Los sucesos del 11 al 14 de abril aventuran la hipótesis de que se trata de conjuntos heterogéneos de grupos y personas con intereses propios y distintos, que en determinadas circunstancias se agregan en función de objetivos pragmáticos, pero con la misma facilidad se disuelven y contraponen.
Las aguas golpistas desembocaron en el mismo charco...
La puesta en marcha de varias conspiraciones al mismo tiempo, terminan en un golpe de Estado capitalizado por un pequeño grupo que sucumbe en la más absoluta soledad ¡Esa fue una demostración de la variedad de intereses y personas interactuando en una red muy confusa de relaciones y lealtades! ¿Y la otra minoría? El chavismo demostró ser un conjunto muy heterogéneo compuesto de varios líderes y voceros con posiciones ideológicas a veces contrapuestas, con métodos de lucha también variados y no siempre en sintonía, aunque tuvo el éxito de articularse para apoyar el retorno del Presidente Chávez a Miraflores.
Aquí se conjugan muchas cosas: el papel del líder, muchos nacieron y desaparecieron en las jornadas, la coyuntura y, por supuesto, el poderoso rol de los medios sin entrar en consideraciones de valor ¿No cree? La política comunicacional manejada desde el antigobierno o desde el chavismo ha permitido permear y llegar a las sensibilidades de las mayorías y provocar su apoyo o rechazo de acuerdo a las circunstancias. Este juego de los medios ha creado una dinámica perversa mediante la cual la opinión pública se conforma a merced de los insumos que esas minorías proyectan.
"La política comunicacional tanto del gobierno como de los medios privados ha sido cuando menos irresponsable, por que cada uno, valiéndose de su posición comunicacional ha hecho ver la situación nacional desde el prisma de intereses y posiciones parciales minoritarias".
Agrega que los grandes medios privados, en particular, forman parte de esa minoría que quiere salir de Chávez y pasaron a ser actores políticos fundamentales, aunque hay que decir que después del golpe bajaron un poco el tono.
El Presidente los está llamando a diálogo -prosigue, pero amíme parece que tiene que haber una reflexión por parte de los medios y de la sociedad, sin menoscabo de la objetividad y líneas editoriales de cada medio.
¿Cuál es el horizonte posible para la mayoría? La mayoría del país lo que quiere es desarrollo económico que permita generar empleo, paz, bienestar social, democracia, y jamás verse enfrentada en una lucha a muerte entre dos sectores.
Si habla de dos grandes minorías ¿Qué representa el centro? Una gran posición, que concentra la inmensa mayoría de los venezolanos y que no se siente identificada con ninguna de las dos grandes minorías.
Para mí el centro es la salvación de esta democracia.
¿Quién canaliza el centro? En este momento la responsabilidad la tiene el Presidente, quien sigue siendo el actor político con mayor respaldo popular -que no es Allende ni Castro- y puede liderizar y canalizar ese centro. Me parece que este esfuerzo de convocatoria al diálogo que está haciendo el Presidente, a través de una comisión plural, hay que respaldarlo por encima de todas nuestras diferencias. Me consta que fueron invitados el presidente de Fedecámaras, que no asistió, y otros conocidos adversarios del gobierno.
Pareciera que el Presidente ha subido en popularidad después del golpe, de acuerdo con sondeos de "Eugenio Escuela" ¿Qué le parece? Antes del 11 de abril se decía con cierto dejo despectivo que Chávez había bajado en las encuestas, creo que hasta un 30 por ciento ¡Esa es tremenda fuerza en tiempos de crisis y no la ha tenido nadie! ¡El diálogo, muy bien! ¿Qué otra cosa debe hacer el Presidente más allá de poner caras nuevas en su gabinete? La gran habilidad de Chávez debe ser gobernar para el centro, no para los extremos sin negar la realidad de que él debe ser el Presidente de todos.
Él tiene que canalizar las aspiraciones del centro porque es donde están los intereses reales de la gran mayoría y también su gran legitimidad.
¿Cuál es su opinión del problema de la CTV? El conflicto no resuelto en la elección de directiva de la CTV puso de manifiesto la designación no apegada a los mecanismos constitucionales bajo el pretexto de la provisionalidad de las autoridades del CNE, la Fiscalía, el Defensor del Pueblo y los magistrados del Tribunal Supremo.
Habría que plantearse el fortalecimiento de la legitimidad de los canales de resolución de los conflictos sociales. Es impostergable comprometer a la Asamblea Nacional en un cronograma de trabajo que permita en breve cumplir con la agenda legislativa constitucional pendiente para el Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo, el Tribunal Supremo de Justicia, el Consejo Federal y el CNE.
¿Cuál debiera ser el rol de la Iglesia? Hay que decir para comenzar que fue un error terrible del Cardenal aparecer en las cámaras de televisión, el 12 de abril, firmando el decreto durante el acto de toma de facto del poder por Carmona Estanga.
Si alguien tiene que pedir perdón en este proceso es la Iglesia Católica. El Presidente Chávez fue capaz de decirle a la gente de Pdvsa: "perdónenme, yo metí la pata" ¿Por qué el Cardenal no puede hacer lo mismo ante el pueblo? La credibilidad parte de la humildad de admitir: "me equivoqué".
La Iglesia como parte de la sociedad tiene que intervenir en política, pero eso es muy distinto a una intervención en política en la cual yo me convierto en actor de ella.
Chávez no es Pérez
Según el padre Virtuoso, Chávez no es una suerte de nuevo Carlos Andrés Pérez, que con sus promesas populistas y su perfil mesiánico arrastra tras de sí a las masas con la expectativa de compartir el reparto de la riqueza del Estado. En los discursos de Chávez pueden encontrarse estos rasgos y su arraigo tiene ese matiz.
Pero hay algo que marca la diferencia: Chávez con su discurso, con su propuesta de Constitución, de revolución, convoca fundamentalmente al protagonismo popular, a la reivindicación política, al reconocimiento como pueblo, de sus palabras, expresiones y deseos. "No reconocer esta dinámica es no admitir a lo que movió a las mayorías del país a rechazar con todas sus fuerzas el grotesco espectáculo excluyente del viernes 12 de abril ".
Excluir a Chávez es hacerlo con la gran mayoría popular que
se siente reivindicada en su discurso y que lo ha reconfirmado en el poder.
Excluir a Chávez es la negación de los otros y en consecuencia una posición
que solo conduce a la violencia"