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El Nacional, 7 de Mayo de 2002
Al César
Ernesto E. Azpúrua A.
Por un alzamiento militar, donde fueron fusilados 18 ciudadanos por órdenes precisas de Rómulo Batancourt, pasé cuatro años preso entre la Cárcel Nacional de Ciudad Bolívar y el Cuartel San Carlos. De esos años perdidos estuve incomunicado los tres primeros meses en condiciones infrahumanas y pasé un año sin auto de detención. Jamás me condenaron por falta de pruebas pero en cambio, despreciando derechos humanos, fui vejado y maltratado.
Eran tiempos de la IV República, época de gente vil y hampones en función de gobierno. Aunque, por higiene espiritual casi lo había olvidado, dolorosamente el auto ungido "Presidente", cumpliendo encargo de su patrón, me refrescó el negro pasado. ¡Cuantas violaciones en tan poco tiempo! Sin embargo no hay mal que por bien no venga y aunque deplorable la usurpación, la muerte de inocentes y las pérdidas materiales, servirá de lección para aquellos que no entienden que Venezuela se ha emancipado políticamente.
Gracias a todos aquellos dirigentes políticos de la V
República que, por primera vez en la historia moderna, al tronar de un petardo,
no corrieron a refugiarse en embajadas como hacen los cobardes que se sienten
culpables, logrando en poco tiempo, junto al pueblo soberano y los miembros
leales de nuestra Fuerza Armada, el retorno de la legalidad constitucional.
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