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El Mundo, 6 de Septiembre de 2002
Llamamientos a la Huelga Golpista
Guillermo García Ponce
Un desacreditado grupo extremista está embarcado en llamamientos a una "huelga general". No se trata de la defensa de los intereses de los trabajadores. En estos afanes no hay ningún contenido social. Ni siquiera es producto de una decisión asumida libre y democráticamente por los sindicatos, mucho menos por la base obrera.
La huelga estará servida para el provecho político de una camarilla de la ultraderecha, para abrir el camino a una dictadura de los ricos negociantes que, para no pagar salarios, o cumplir con los impuestos, o rendir cuenta del origen de sus fortunas, han colocado sus capitales en los bancos extranjeros.
No es una huelga para defender la libertad o la democracia sindical, el pan o los salarios de los trabajadores.
Nada de eso. La huelga fabricada por los golpistas no tiene nada que ver con aquellas huelgas heroicas grabadas para siempre en la historia del movimiento obrero venezolano. Nada tiene de semejanza con la huelga de 1937, cuando los líderes sindicales se identificaban con el pueblo, o la de 1950, cuando defendían los derechos de los trabajadores, o la de 1958, cuando lucharon por la libertad al calor de la unidad nacional.
¿Cuál es entonces el propósito de esta huelga tan afanosamente fomentada por una alianza de ambiciosos golpistas y aventureros? El grupo extremista pretende el derrocamiento del presidente Hugo Chávez Frías mediante una huelga.
Pero no se trata de una huelga de los trabajadores, sino de algunos patronos y gerentes enganchados en una estrategia que pretende reeditar el complot contra el presidente Chávez.
En realidad, ellos no tienen ningún ascendiente sobre los trabajadores. Como se sabe, el 80 por ciento de los trabajadores no está sindicalizado y de los restantes, el 20 por ciento, pocos quieren prestarse al juego golpista a favor de una dictadura o de "un salto al vacío".
Como no cuentan tampoco con la participación de la mayoría de los empresarios, el peso fundamental de la conspiración "huelguista" está dirigido a paralizar la industria petrolera.
Los golpistas suponen que si logran detener los complejos industriales de Pdvsa, principalmente Jose, Amuay y El Palito, ahogarán la vida económica del país y producirán un caos nacional propicio a un golpe de Estado o a la intervención extranjera.
La conspiración se mueve en algunos medios de Pdvsa, apadrinada y financiada por quienes quieren derrocar al presidente Chávez y la Constitución Bolivariana, con el propósito de enriquecerse mediante la entrega de Pdvsa a la voracidad de las compañías petroleras extranjeras.
De este modo, Venezuela pasaría a ser una factoría energética dependiente de la globalización financiera. Hacia ese destino pretenden conducirnos los llamamientos a la huelga "general e indefinida" bajo el rótulo fraudulento de la "CTV".
Cuando el grupo desorbitado e iracundo llama a la huelga y pone su acento en paralizar la industria petrolera, olvídese, no lo hace por ninguno de esos lemas agitados insistentemente sino para cumplir los compromisos surgidos de una sucia alianza con intereses extranjeros inconfesables.