![]()
Red Bolivariana, 13 de Septiembre de 2002
Hordas
chavistas en Montreal
Antonio
Guillermo García Danglades
El pasado
Lunes 9 de abril, la Universidad Concordia de Montreal esperaba tener como
conferencista invitado al ex premier israelí Benjamin Netanyahu para que
expusiera sus ideas sobre la guerra contra el terrorismo y el enfrentamiento
armado entre Israel y Palestina.
No
obstante, la protesta de cientos de manifestantes obligó la cancelación del
acto. A pesar de haber jurado que las manifestaciones no lo harían callar,
Netanyahu tuvo que escapar del recinto cuando los manifestantes comenzaron a
romper ventanas, arrojarle sillas y gritarle "terrorista."

Juan
Barreto, disfrazado de canadiense,
dirigiendo las hordas chavistas en Montreal.
La policía
respondió las manifestaciones con bombas lacrimógenas, mientras Netanyahu,
visiblemente molesto, condenaba las acciones de quienes consideró "anti-canadienses"
y "antidemocráticos" por no querer oír "la verdad" y
apoyar a Arafat, Hussein y Bin Laden. Asimismo, critico al gobierno canadiense
por permitir este tipo de agresión y no prestar la seguridad necesaria para
poder expresar sus ideas libremente.
Por su
parte, los manifestantes celebraron la suspensión del acto por considerar a
Netanyahu un "criminal de guerra". Como "ciudadanos
responsables", los manifestantes ratificaron su derecho a no permitir en
Montreal la promoción de una "política
de odio".
Que estos
acontecimientos ocurran en un país desarrollado como Canadá, solo puede ser
obra de las hordas chavistas venezolanas, que después de haberle saboteado los
discursos políticos "progresistas" de Primero Justicia en las
universidades nacionales, decidieron durante el receso académico perseguir al
"paladín de la democracia" conocido por sus ideas de ultraderecha y
su abierta oposición a la creación de un estado Palestino.
La
tolerancia mostrada por el gobierno de Canadá ante estos actos vandálicos
evidencia un claro sesgo chavista, lo cual no debe sorprender dada su estrecha
relación con el gobierno de Fidel Castro, su rechazo a una intervención
militar en Irak, y la ratificación del protocolo de Kyoto a pesar de los
designios del "Coloso del Norte", que irónicamente tiene al sur.
Fotografía
de CBC News
Internacionalista
Ottawa,
Canadá