Minutas de Literatura y Cultura, 7 de Septiembre de 2002

¡La Globalización,... colonialismo moderno o dictadura!

Marcos A Pellicer Ravelo

La globalización, nada nuevo en la breve historia de la humanidad. En la historia universal, diferentes culturas con delirios de poder, trataron, con cierto éxito, globalizar sus enfoques sobre otras culturas menos desarrolladas en; política, economía, sociedad y militar. Tomando por ejemplo a los Unos, el Imperio Romano, Español, Francés y el reciente fracasado Imperio Alemán. Cada una de estas épocas, de globalización, tuvo su cúspide,... para luego caer como plomo al vacío. Pero, mientras transcurría el proceso de escalada, resplandor y desplome, los globalizantes utilizaban a una u otra cultura, como puente para sus pretensiones globalizantes. Estos colaboradores, carentes en muchas cosas, simplemente aceptaban el enfoque general del opresor, para así, obtener algunos beneficios, aun a costa de sus creencias, principios y culturas,... identidades. Globalización -comunicación, universalización, generalización-, sería la concurrencia de ideas, problemas, riquezas, educación y bienestar en un punto común en donde cada país pueda opinar, libre de ataduras. Luego, juntos, lograr un punto de equilibrio, con soluciones globales en beneficio de la humanidad. Contrariamente, estaría la presencia de un sectarismo vulgar en perjuicio de la gran mayoría. De cierta manera, las manifiestos de Marx y Engels, reviven en algunos aspectos, en la idea para la globalización. Si los parámetros Globalizantes, los establece un solo país o un pequeño grupo de países desarrollados, excluyendo a aquellos menos agraciados, estaríamos hablando de imposición. No solamente estaríamos en presencia de una moderna colonización, ajustada a los deseos de un solo país o grupo, mas también a una situación discriminatoria hacia el sector menos favorecido. Cuando en Imperio Español, regía sobre la faz de la tierra, sus dominios eran meros productores de riquezas a merced de la península Ibérica y en perjuicio de las colonias españolas. Lo mismo ocurrió con Roma, Inglaterra, Francia,... entre otros.

Después, que el sueño mezquino de Adolfo Hitler se desmorona -pierde la guerra-, nuestra existencia sobre esta esfera tan codiciada, sufre la época de La Guerra Fría. El mundo se divide en dos lados -por más de cincuenta años-. De cierta manera da riza, que en esa época, había un equilibrio bélico entre Este y Oeste. Cada lado corría desenfrenado hacia la conquista del globo; el dominio total. ¡Gracias a Dios, que el uno le temía al otro! Ambos lados fueron almacenando poder bélico, de destrucción masiva -armas nucleares-, con la atenuante quee ninguno se atrevía,... dar la estocada mortal. Cada lado, tenía un perro que le ladrara. Irónicamente, había más tranquilidad.

En 1989, empieza la desintegración de la Unión Soviética. Esto lleva al Oeste a asumir el control total del planeta. Desde entonces, el Oeste, es amo y señor del acontecer terrenal. Es así, que cuando los enfoques de otros, no concuerdan con los suyos, los otros son catalogados de; "enemigos potenciales", o en el mejor de los casos, "países de alto riesgo". Cuanto ocurra,... debe estar certificado por el Oeste. Si se traspasa la raya, por ellos preestablecida, empiezan las intervenciones. Mueven todo su poderío político, económico y militar, en perjuicio del que transgredió los parámetros fijados. Países que, por alguna razón estratégica son sus socios, tienen una certificación para armarse hasta los dientes, hacer la guerra, e invadir países vecinos con la vista cómplice del más poderoso y de sus aliados del Este -Israel, OTAN-. Iraq, habiendo invadido a Kuwait, fue bombardeada por el Oeste y el Este. Es verdad, Iraq no tuvo ni tiene ningún derecho que lo asista a invadir territorio soberano. Este parámetro -respetar la soberanía de otros países-, cuenta para todos los países de la tierra. Pero tampoco, hay que mantener una diosincracia de sumisos acatadores de voluntades, ajena a nuestros propios lineamientos, frente a los más fuertes; por la simple carencia de poder político, económico, social o militar.

Una Globalización positiva, sería el bienestar de la humanidad en general, donde los derechos humanos, de cada cultura, se respeten. Donde todas las corrientes tengan voz y voto en las decisiones ha tomar. Que ningún país tenga derecho a veto y que ninguno se sienta policía y mucho menos juez universal. Sólo entonces, estaremos en presencia de una Globalización positiva. De lo contrario, cuando los parámetros tiendan a ser discriminatorios -en lo económico, social, racial, religioso o político-; y un país o grupo se sienta con el derecho de ser policía o juez supremo -dictando las normas desde un solo ángulo de enfoque-, estaremos en presencia de una Globalización negativa o lo que es peor; una colonización moderna o dictadura universal. Estas, sustentadas en poder militar y económico. Simplemente, la misma ideología nazi del siglo XX, camuflada, revivida en el siglo XXI. El Superhombre de Niesztche - él que mató a Dios, para quedarse él-, resurge en el Oeste. Poder ilimitado genera vanidad, prepotencia, egoísmo del malo y lo peor; un endiosamiento patético. El que posee poder desmesurado, pretende siempre ser poseedor de la verdad. Reflexionemos: Los Imperios anteriores, hay que recalcar, tuvieron una época de escalada, resplandor y desplome. Por esto la Globalización debería hacerse, obviando en lo posible, al poder económico y militar. Estos, según las efemérides, son pasajeros. Siempre hay alguien asechando. En otras palabras: "La Globalización sublime,... es una utopía y el poder absoluto y sostenido,... una falacia".

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