Últimas Noticias, 16 de Septiembre de 2002

El desmadre va por dentro

Augusto Hernández

Tengo la impresión de que cuando estaba en la cárcel de Yare, haciendo el cursillo rápido para gobernar, nadie le advirtió a Chávez que lo primero que debía hacer para poner a progresar el país era destituir hasta el último adeco de la burocracia gubernamental. Por lo visto no se lo dijo el ex ministro de Cordiplan, Prof. Giordani, que debe ser un estupendo ideólogo de laboratorio, gentil y sin malicia. Más extraño aún es que no se lo haya indicado Luis Miquilena, desconfiado hasta decir basta, quien quizás estaría distraído en cuestiones de otra índole.

Pues bien, en esta comarca hasta las piedras del camino saben que los adecos no tienen capacidad para dirigir con buentino la administración pública.

En cambio, cualquier observador reconoce que los burócratas accióndemocratistas son unas vergas de Triana a la hora de sabotear los intentos de cualquier otro por echar a andar la república.

Es decir, son geniales para la oposición destructiva.

El asunto viene al caso pues, a estas alturas, no cabe duda que, aparte de un golpe de Estado ejecutado por militares gorilas, a Chávez nadie le impedirá concluir su período gubernamental.

Así pues, la pregunta no es si va a llegar hasta el 2006, sino, más bien, qué va a hacer desde ahora hasta entonces.

Está claro que hasta el presente el presidente Chávez, tanto por errores personales como por el saboteo dentro del propio gobierno, no ha logrado avanzar al ritmo deseable.

Para no citar sino dos ejemplos, el Cuerpo Técnico de Policía Judicial, sigue infectado de los mismos tercios que estaban cuando el Gato Molina Gásperi hacía de las suyas y el hijo de Morales Bello mandaba por la calle del medio. Si nos vamos a otra rama del Poder Judicial, la Fiscalía General de la República es un paraíso donde pululan los pupilos de doña Lola, la de la siniestra "lolapol" y los fiscales nombrados por su marido, Héctor Zerpa Arcas, ahora mandan más que nunca. Todo ello ante la mirada impávida del Dr. Isaías Rodríguez.

En todos los ministerios, institutos autónomos, empresas del Estado, gobernaciones y alcaldías, la burocracia adecopeyana se mantiene intacta, haciendo peso muerto u "operaciones tortuga" para que la gestión pública del régimen se atasque en un lodazal de trabas administrativas.

¿Es esto lo que nos espera hasta el 2006?

Periodista / Radiodifusor

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