El Mundo, 20 de Septiembre de 2002

Están atrapados y no podrán escapar

Guillermo García Ponce

El testimonio del ex corresponsal de CNN, Otto Neustald, registrado en un video del foro efectuado en la Universidad Bicentenaria, arrojó nuevas evidencias sobre el golpe de Estado del 11 de abril.

Nunca he tenido ninguna duda.

Más temprano que tarde, la verdad resplandecerá efectiva e inexorablemente.

Las distorsiones y mentiras fabricadas con el propósito de servir a una estrategia política se derrumbarán una tras otra. No tienen otro destino.

También estoy convencido, desde aquellos terribles acontecimientos, que los autores intelectuales y materiales de los asesinatos cometidos el 11 de abril serán descubiertos y pagarán sus crímenes. Están atrapados.

No tienen escapatoria alguna.

Los promotores del 11 de abril creyeron que el golpe de Estado no tendría respuesta. Se dejaron deslum brar por versiones dictadas por el odio irracional. Se dejaron encandilar por entorchados generales y almirantes dados a la aventura. Y cometieron muchos errores... Dejaron muchas huellas. Muchos cabos sueltos.

Hoy deben estar aterrorizados por la aparición de nuevos testimonios. No son sólo los de Otto Neustald. Hay muchos más. Van a ser revelados uno a uno. Y entonces ya será demasiado tarde para inventar coartadas y que los cómplices callen para siempre.

El golpe de Estado fue programado.

Sus autores lo niegan ahora por cobardía y para facilitar la impudicia de algunos jueces y magistrados. Sin embargo, en las primeras horas de la usurpación pregonaban su premeditación y alevosía. Lo vimos por televisión y hay muchos testigos que presenciaron cuando, en la orgía de la victoria, en la Comandancia General del Ejército en el Fuerte Tiuna, se jactaban de quién había sido el primero y desde cuándo cada uno se unió a la conspiración bajo tutela y financiamiento extranjeros.

La ineficacia, irresponsabilidad o traición de los servicios de inteligencia cerró los ojos del Gobierno. La “quinta columna” (todavía hoy viva y beligerante en ministerios y dependencias) ayudó cómplice y artera a los planes siniestros. Fue así como organizaron el golpe del 11 de abril.

Sólo faltaba un pretexto, porque la legitimidad del presidente Chávez y el carácter democrático y constitucional de su gobierno negaban argumentos para justificar el asalto al poder.

Como lo reveló el testimonio de Otto Neustald, los muertos del 11 de abril no fueron casuales. El conflicto de Pdvsa se prolongó expresamente para engarzarlo al plan golpista. Torcer la manifestación de Chuao y conducirla a Miraflores formó parte de la trama. Los francotiradores, los muertos y las órdenes dadas a la Policía Metropolitana para provocar un choque sangriento correspondieron a una estrategia calculada.

Algunos ingenuos todavía creen que están enrolados en la causa de la libertad y los derechos humanos.

Nuevos y más testimonios vendrán a disipar mentiras y deformaciones.

La verdad es que, detrás de la demagogia democrática, está el rostro sangriento de la vieja política, ambiciosa sólo de poder para regresar a sus privilegios y exclusiones. No hay impaciencia.

Ya verán cómo las máscaras caerán, una a una. Están atrapados y no podrán escapar.

* Escritor y político

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