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Red Bolivariana, 17 de Octubre de 2002
¿Por qué marché el domingo?
Hernán López-Garay
Introducción por el Prof. Roldan Tomasz Suárez L.
Universidad de Los Andes
Mérida, Venezuela
El artículo que envío a continuación requiere una aclaratoria para los que no se encuentran actualmente en Venezuela.
El pasado Jueves 10 de Octubre la oposición en Venezuela organizó una marcha en Caracas en contra del gobierno de Hugo Chávez. La marcha fue antecedida por una intensa campaña publicitaria en todos los medios de comunicación privados desde hacía semanas atrás. Finalmente logró reunir a unas 200.000 personas (según estimaciones de periodistas de la agencia EFE) que estuvieron concentradas por unas cuantas horas en la Av. Bolívar gritando consignas contra Chávez. Los canales de TV privados se encadenaron entre sí para trasnmitir durante más de 5 horas seguidas los pormenores de la marcha. Al día siguiente toda la prensa nacional elogió la marcha como una muestra de comportamiento cívico y democrático y como una lección para el gobierno. Los titulares de la prensa (como, por ejemplo "CARACAS HABLO") daban a entender que a través de esta marcha se había manifestado todo el pueblo de Venezuela. Los medios internacionales también hicieron su papel de amplificadores de la protesta contra el gobierno de Chávez.
Al domingo siguiente, el 13 de Octubre, el gobierno convocó, en ese mismo lugar, una marcha para celebrar los seis meses de la restauración de la democracia en el país, luego del golpe de Abril. Evidentemente se trataba de mostrar, además, que el gobierno seguía gozando de un muy amplio apoyo en la población. Para esta marcha no hubo ninguna campaña publicitaria en los medios. Fue convocada, además, con sólo unos pocos días de anticipación. Y según los datos aportados por algunos asistentes a la marcha, así como también por lo que visualmente se hacía evidente en las cámaras de la televisión del Estado, la concentración chavista al menos duplicó (si no triplicó) la asistencia de la marcha de la oposición. Sin embargo, los medios de comunicación privados no cubrieron sino en un grado mínimo (no más de 15 minutos) lo que ocurría en la marcha. Si no fuese porque el gobierno decidió transmitir en cadena nacional las dos horas de la concentración que correspondieron al discurso de Chávez, esta marcha hubiese pasado desapercibida para gran parte del público venezolano y latinoamericano. Y aún así, sospecho que en el resto de latinoamérica se supo mucho menos de la marcha chavista que de la anti-chavista.
¿Cómo reaccionaron los medios privados al día siguiente? ¿Acaso también elogiaron a esta marcha como lo habían hecho con la anterior? No. Por el contrario, El Nacional publicó el día 14 de Octubre uno de los editoriales que, en mi opinión, pasarán a la historia como el colmo de la mentira, el cinismo, la descalificación y el irrespeto a quienes no comparten una determinada posición política. Es a propósito de ese editorial (el cual se transcribe al final de este mensaje) que fue escrito el artículo que sigue a continuación.
¿Por qué marché el domingo?
Hernán López-Garay
Profesor Titular de la Universidad de Los Andes
Mérida, Venezuela
Yo, como miles y miles de venezolanos, de distintas profesiones y estratos sociales, no marchamos el pasado domingo 13 de octubre porque nos ofrecieran un bollo de pan y una carterita de ron. Ni porque pertenezcamos a ningún partido político que apoye al gobierno, ni porque tengamos ninguna conexión económica, o familiar o de ningún otro tipo con el gobierno de turno. Ni tampoco porque estemos esperando alguna prebenda futura.
El proyecto de hombre solidario y sociedad democrática participativa que el actual gobierno lidera es lo que nos impulsó a salir a marchar. Lo que nos mueve entonces es la fuerza de ideales nobles y trascendentes. Y los ideales, como el amor verdadero, ni se compran ni se venden, y mucho menos por un bollo de pan. Pero hace falta un espíritu noble y digno, como el que pude ver en nuestro pueblo el domingo, para poder entenderlo. Almas envenenadas y mezquinas que solo buscan su propio beneficio jamás podrán verlo ni entenderlo.
Ellas sólo pueden dar lo que los medios de comunicación venezolanos ejemplifican a diario: bajeza, irrespeto y burla a todos los que no comulguemos con sus aventuras golpistas y fascistas. El desprecio de estos medios por esa gran masa de venezolanos ha llegado a tales extremos que el editorial de El Nacional del lunes se refiere a los ciudadanos que marchamos el domingo como mero "lumpen", es decir como chusma andrajosa, harapienta. Aún suponiendo que este fuera el caso, no seria impropio recordarle al dueño de ese periódico que la chusma andrajosa y desposeída de este país somos una inmensa mayoría. Pues no se trata solamente del despojo, hecho por una minoría que nos ha gobernado, de los bienes y recursos que a todos nos pertenecen. Hay algo peor, nos han despojado hasta de nuestra conciencia de pueblo y de nuestra capacidad de criticar la realidad. Nos vistieron por muchos años con harapos de democracia haciéndonos creer que teníamos la mejor de América Latina. Nos manejaron cual trapo sucio y agradecíamos!!! Endeudaban el país hasta el limite a nuestro nombre, comprometiendo nuestro bolsillo y el de las futuras generaciones, y nos decían que habíamos logrado la mejor negociación del mundo. Y así convirtieron a Venezuela en un país de harapientos de cuerpo y de alma. Estos son los frutos de la famosa "democracia" que implantaron y la que el susodicho periódico parece defender y querer recrear.
Pues bien, a esas almas enceguecidas por el odio y la ambición de poder queremos decirles que marchamos el domingo para comulgar con los desposeídos y andrajosos de Venezuela, para hermanarnos con ellos en una causa común: NO queremos que esto vuelva a suceder. No queremos que un grupito de privilegiados sigan tomando decisiones arbitrariamente por nosotros. Queremos un país libre de estos malos gobernantes y castas parásitas, para que así puedan florecer la justicia, la paz y la prosperidad para todos. Marchamos entonces para decirles que no permitiremos que nos impongan su visión egoísta del mundo a la fuerza, irrespetando nuestro voto, sitiando al gobierno legítimo que tenemos y violando la constitución y el juego democrático que ella sustenta. Permitir esto es darle una estocada final a la democracia presente y futura en Venezuela (y no hace falta ser demasiado inteligente para verlo).
En fin, marché el domingo pasado con mi esposa para que nuestros hijos no nos reclamen el día de mañana: ¿padres, por qué permitieron pasivamente que le robaran el futuro a nuestra patria?
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EL NACIONAL - LUNES 14 DE OCTUBRE DE 2002
Opinión
Editorial
La respuesta del Gobierno
Luego de la marcha multitudinaria del jueves, organizada por los sectores independientes y la oposición en general, no sólo el Gobierno sino también otros sectores nacionales e internacionales debieron haber dado una respuesta y expresar, firmemente, su posición sobre lo que está pasando en Venezuela. No se trata de exigirle a estos últimos que intervengan en nuestros asuntos internos, lo cual sería un grave error, pero sí que abandonen esa actitud de ver los problemas que vivimos como simples enfrentamientos entre partidos, movimientos o grupos que luchan por el poder. Aquí lo que está en juego es el futuro de la democracia y el sistema de libertades que hemos disfrutado en los últimos 40 años (con sus errores y aciertos), pero que está siendo sustituido progresivamente no por un modelo que tienda a eliminar los vicios de los anteriores, como lo habíamos exigido a través del voto, sino por un régimen de corte totalitario, policial y mesiánico.
La respuesta que el Presidente y su entorno le han dado a las preocupaciones de la sociedad venezolana sobre la grave crisis que vivimos (en lo económico, político, militar e institucional) consistió en volver a traer del interior del país al mismo lumpen de siempre, convertidos en sempiternos pasajeros de autobuses, con un bollo de pan y una carterita de ron, para que vengan a dar vivas al gran embaucador de la comarca. Ya el show se le desinfla y por mucho que vuelva a repetirlo perderá audiencia porque el hambre, el desempleo, la caída del poder adquisitivo de los salarios, la inseguridad y los robos, atracos y asesinatos de fin de semana golpean a los más pobres.
En el discurso de ayer usted se negó a hablar de elecciones adelantadas, ni de someterse a ningún procedimiento que permita a los venezolanos buscar una salida pacífica y democrática. Para usted, el problema fundamental es que no lo dejan gobernar en paz. ¿Acaso, nos preguntamos, la crisis fiscal la inventamos nosotros? ¿La inflación, el desempleo, las quiebras de empresas, los allanamientos y persecuciones a lo generales y vicealmirantes de la Fuerza Armada, la masacre del 11 de abril en Puente Llaguno, la orden de inhabilitar y sabotear el trabajo de la Policía Metropolitana, la de sacar a la calle a los soldados y los tanques salió de una oficina de la Coordinadora Democrática?. ¿Fueron sus críticos quienes nombraron a los bandidos de Weffer y a López para que se robaran los dineros del Estado cobrando comisiones multimillonarias, a través de faraónicos proyectos de construcción y del Plan Bolívar 2000? ¿A usted no le da pena usar el nombre del Libertador para que sus compinches se llenen los bolsillos? El viernes reveló que estuvo a punto de sacar del aire la señal de las radios y las televisoras que no le son afectas. Le molesta la crítica democrática, la libertad de expresión y no poder imponer una pauta diaria de trabajo a los periodistas que salga redactada desde Miraflores. Ya usted compró unos periodistas (un grupito) y les dio unos cargos en radios, periódicos y televisoras. Deje que los demás sigan siendo independientes. Así ha sido siempre, menos cuando Pérez Jiménez. Pero usted predica pero no practica: ayer sometió al país a una cadena nacional sólo para que escucharan su mitin, con las mismas tonterías que ha dicho en los últimos tres años. La verdad, Presidente, es que la crisis es mucho más compleja de lo que muchos imaginan y su simplificación extrema contribuye muy poco en el proceso de búsqueda de una salida democrática y pacífica que todos queremos. Las propuestas de diálogo han sido tomadas a broma por usted y sus colaboradores y, desde luego, sólo dejan pasar apenas unos días para traicionar los acuerdos que se proponen en las mesas de diálogo.
Las ONGs que se ocupan de vigilar el comportamiento de los gobiernos no han cesado de advertir que los índices de corrupción crecen en Venezuela de manera vertiginosa. Nunca como antes en la OEA se habían acumulado tantas denuncias contra Venezuela. Decenas de periodistas han sido apaleados por estas bandas de facinerosos pagados desde el Gobierno y las sedes de los medios de comunicación han sido asaltadas. A los oficiales de la Fuerza Armada se les ha sometido a una presión intensa para que intervengan violentamente en contra de los ciudadanos. Esto suena horrible, pero las pruebas están allí, en las declaraciones de los propios oficiales. Es como retroceder la película de lo ocurrido en Chile, Argentina y Brasil. Con ritmo cubano.