Red Bolivariana, 22 de Octubre de 2002

El fracaso del "paro" neocorporativista

Antonio Guillermo García Danglades

Sobre paros y huelgas

El "paro" es una forma de movilización social caracterizada por la suspensión de una jornada laboral previamente establecida por los trabajadores en común acuerdo y que tiene por objeto presionar a los patronos, quienes tienen poder de decisión sobre los asuntos cuestionados, en vías de obtener reivindicaciones económicas y sociales cuando los canales regulares de diálogo entre las partes han sido agotados.

A diferencia de una huelga, el paro no significa la cesación del trabajo ni tiene como fin la imposición de condiciones que deben ser cumplidas o negociadas para garantizar la reanudación de labores.

El derecho a huelga esta garantizado en la Constitución Nacional (Articulo 97) de acuerdo a lo establecido en la Ley del Trabajo. Esta ley a su vez define la huelga como "la suspensión colectiva de las labores por los trabajadores interesados en un conflicto de trabajo (Articulo 494) ...cuando su paralización no cause perjuicios irremediables a la población o a las instituciones." (Articulo 496)

No obstante, en regímenes totalitarios las huelgas han servido como instrumento revolucionario para exigir reivindicaciones políticas; y en estas circunstancias, las movilizaciones de masas adquieren un carácter netamente insurreccional.

En un extraordinario discurso ante la Asamblea Nacional en la Sesión Especial con motivo del 44 aniversario del 23 de enero de 1958, el insigne periodista Eleazar Díaz Rangel da cuenta de como una huelga general activo la insurrección cívico-militar que derrocó al gobierno de Pérez Jiménez:

Es en esos días cuando se establecen los vínculos entre la Junta Patriótica y el Frente Universitario… empezó a pensarse en la necesidad de una huelga que propiciara la acción militar…Los acontecimientos subterráneos adquieren un ritmo violento, de inusitado dinamismo y multiplicados efectos. Se ha acordado convocar una huelga general el 21 de enero, que esa noche insurgirían las unidades militares comprometidas… Al mediodía comenzó la huelga general al menos en Caracas, y algunas acciones en Punto Fijo, Acarigua, Valencia, Maturín, Valle de la Pascua… En Caracas todo empezó al mediodía con un corneteo y toque de campanas en varias iglesias… Hubo choques violentos, empezaron a quemar autobuses y la insurgencia popular tomó tales características que el gobierno debió dictar el toque de queda desde las seis de la tarde hasta las cinco de la mañana… Si en el llamamiento a la huelga solo se exigía "amnistía total y nulidad del plebiscito", se pueden imaginar si sus líderes estaban en capacidad de ir más allá en sus exigencias. Días más tarde, cuando en el Partido Comunista se evaluaba ese hermoso y heroico proceso alguien sostuvo que pretender avanzar más allá podía significar que una victoria táctica se convirtiera en una derrota estratégica. Y así quedaron las cosas.

El "paro" neocorporativista

De acuerdo al filósofo y pensador italiano Antonio Gramsci, el corporativismo es "el agrupamiento de personas de una misma profesión, que se reúnen en torno a la defensa de intereses particulares, los de su oficio, para lo cual reconocen un sistema de normas que garantiza la reproducción de los estatutos o roles internos". (Strinati, 1995 in Stilo, 1999) Este sistema de agrupación política tiene su antecedente en el período medioevo europeo, en donde los gremios de trabajadores ejercían el monopolio de las producciones artesanales; y es a partir de 1920 cuando los fascistas italianos desarrollaron esta practica convirtiendo estas agrupaciones en órganos del estado.

Con el creciente incremento de la intervención del Estado en la economía y participación de sindicatos y asociaciones empresariales en el planeamiento de políticas económicas, surge el neocorporativismo como un modelo de representación de intereses en remplazo del pluralismo político, causando además la quiebra del sistema representativo.

El neocorporativismo se caracteriza por la coexistencia de un movimiento sindical monopolístico y sin arraigo ideológico, o la concentración del poder empresarial, la negociación colectiva centralizada, y la participación de organizaciones claves de trabajo y capital que inciden directamente en la formulación de políticas públicas. (Scharp, 1991) Asimismo, el neocorporativismo implica la existencia de estructuras especificas de organización de sindicatos, asociación de empresarios y relaciones industriales entre los actores sociales y los diseñadores de política.

En Venezuela el neocorporativismo surge gracias al sistema puntofijista que promovía el clientelismo y la corrupción. Durante el segundo mandato de Caldera, el neocorporativismo logró su consolidación tras la creación de la llamada "tripartita", que reunió a una eelite de empresarios (Fedecamaras), sindicatos corruptos (CTV) y un gobierno desacreditado y comprometido con un modelo de regulación laboral neoliberal (Caldera-Alfaro Ucero), con el objeto de filtrar la transmisión de requerimientos desde la sociedad hacia el Estado. De esta forma, se crearon políticas que respondiendo unicamente a intereses particulares lograron estafar el ahorro de los trabajadores y poner al servicio de las potencias extranjeras nuestras empresas basicas.

La victoria de Chávez en 1998 decretó no solo el fin de la era puntofijista, sino también el derrocamiento del Estado neocorporativista; y a partir de la promulgación del conjunto de leyes contenida en la Ley Habilitante, la vieja política y la eelite conservadora reagruparon fuerzas para desacreditar el proceso democrático bolivariano en vias de tomar nuevamente el poder y reinstalar el sistema clientelar y corrupto que garantice pleno acceso y control sobre los recursos del Estado en detrimento del interés de la población.

Es así como el pasado 21 de octubre el sector neocorporativista convocó a un "paro cívico" para exigir "la renuncia del presidente y la convocatoria a elecciones adelantadas", objetivos claramente insurrecionales que escapan del marco legal vigente. En los sistemas democráticos como el que impera en Venezuela, las reivindicaciones políticas se logran a través de la participación ciudadana en los procesos políticos.

El fracaso

La clara polarización política de la sociedad Venezolana es el primer indicativo del fracaso del "paro" neocorporativista. De acuerdo a Erys Alvarado (Últimas Noticias, 22 de Octubre de 2002) "el Este se paralizó en 70%; en el Centro la proporción fue 50-50, mientras que en el Oeste, 30% acató el llamado a paralización." Asimismo, en el excelente reportaje "Los dos rostros de Caracas: trabajo en el oeste, soledad en el este" (Panorama, 22 de Cotubre de 2002) Lolimar Suárez y Willmer Ferrer confirman que mientras en Catia, Petare, El Valle y Caricuao "cientos de dueños de pequeñas tiendas, con no más de 10 empleados a su cargo, abrieron sus puertas al igual que todos los negocios de alimentos como panaderías, minimercados y abastos... las avenidas Francisco de Miranda, Francisco Fajardo y la autopista del Este dibujaron un día de paro exitoso."

En este contexto, un "paro" con objetivos insurreccionales que no logra el respaldo unanime de la población, esta condenado irremediablemente al mas rotundo fracaso.

Aun cuando la oposición insista en dar cifras abultadas para demostrar su relativo "éxito", jamás podrá determinar matemáticamente el compromiso político de la sociedad con la convocatoria neocorporativista, incluso cuando son los propios patrones quienes poseen pleno acceso y control sobre la estructura física y administrativa de sus respectivos centros de trabajo. El padre jesuiita Arturo Sosa comentó una vez a propósito del paro del 10 de diciembre de 2001, que resultaba muy fácil decretar el "éxito" de un paro cuando es el patrón quien lo convoca.

No obstante, algunos datos sobre el "paro" neocorporativista refleja un panorama nada alentador para la consecución de sus objetivos:

· en el interior de Venezuela donde reside mas del 75% de la población nacional, y distantes de la histeria antchavista que reina en la capital, la gran mayoría de personas acudió normalmente a sus puestos de trabajo;

· el 90% de la administración pública y empresas del Estado estuvo en funcionamiento, la asistencia en la industria petrolera alcanzó el 65%, la industria petroquímica y de gas estuvieron operativas, y las industrias básicas de Guayana trabajaron en un 100%,

· los mercados mayoristas estuvieron prestando servicio, las empresas textileras y de confección trabajaron en un 100%, las farmacias y el sector químico farmacéutico trabajó en un 95%, y la industria del plástico, agroindustria y pesca en un 80%,

· el 70% de las ensambladoras de vehículos y el 96% de las fábricas de autopartes trabajaron normalmente;

· el Metro de Caracas estuvo en pleno funcionamiento, los servicios de telecomunicaciones y telefonía no se interrumpieron en todo el día, en Los Andes y Guayana la prensa circuló normalmente y la edición del diario Panorama de más de 200 mil ejemplares se agotó desde termpranas horas de la mañana en Zulia, occidente, Caracas y otras regiones del país;

· aun cuando los medios impresos de Caracas acataron la decisión del Bloque de Prensa y dejaron de circular, los periodistas de prensa y medios audiovisuales cumplieron sus labores en un 100%;

· la economía informal, que de acuerdo a estadísticas que maneja la propia oposición comprende mas del 50% de la población económicamente activa, se presentó en sus "puestos de trabajo" absorviendo una clientela importante;

· brigadas fascistas apostadas en las calles de Caracas y en el interior del país impidieron que pequeños y micro empresarios que deseaban trabajar pudieran abrir las puertas de sus establecimientos;

· la agenda golpista quedo derrotada cuando el presidente de Conindustria y furibundo antichavista, López Mendoza, declaró que "no hay posibilidad de extender el paro", mientras otros voceros de la oposición y medios coincidieron en abocarse por la recolección de firmas para un referendum consultivo.

El "paro" neocorporativista convocado por la vieja política y la elite empresarial obtuvo una gran derrota, la tercera en menos de un año. El pueblo bolivariano volvió a rechazar los atajos para la toma del poder político, a la vez que exigió el cese de paros y marchas, y respeto por el orden democrático. Aun cuando el escenario del diálogo comienza a ganar terreno sobre las aspiraciones golpistas, la oposición promete nuevas acciones de calle a costa del desgaste emocional y salud mental del Venezolano.

Referencias:

Alvarado, E. (2002) "Al final de la jornada" Últimas Noticias, 22 de Octubre de 2002

Díaz Rangel, E. (2002) "Discurso ante la Asamblea Nacional en la Sesión Especial
con motivo del 44 aniversario del 23 de enero de 1958." Asamblea Nacional de Venezuela.

Régulo (2002) "Al tercer paro va la derrota (Caricatura)". Ultimas Noticias, 22 de Octubre de 2002.

Scharp F. (1991) "Crisis and Choices in European Social Democracy" Cornell University Press.

Strinati, D. (1995) "An Introduction to Theories of Popular Culture" in Stillo M. (1999) "Antonio Gramsci" in Theory, Gender and Indentity Resources.

Suarez L. y Ferrer W. (2002) "Los dos rostros de Caracas: trabajo en el oeste, soledad en el este." Panorama, 22 de Octubre de 2002

Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela

Artículo 97. Todos los trabajadores y trabajadoras del sector público y privado tienen derecho a la huelga, dentro de las condiciones que establezca la ley.

Ley Orgánica del Trabajo

Sección Quinta: De la huelga

Artículo 494. Se entiende por huelga la suspensión colectiva de las labores por los trabajadores interesados en un conflicto de trabajo.

Artículo 495. No se considera violatoria del artículo anterior la presencia colectiva de trabajadores en las inmediaciones del lugar de trabajo, una vez declarada la huelga.

Artículo 496. El derecho de huelga podrá ejercerse en los servicios públicos sometidos a esta Ley, cuando su paralización no cause perjuicios irremediables a la población o a las instituciones.

Artículo 497. Para que los trabajadores inicien el procedimiento de huelga se requiere:

a) Que se fundamente en la exigencia que se haga al patrono para que tome, modifique o deje de tomar medidas relativas a las condiciones y modalidades en que se presta el trabajo; para que celebre una convención colectiva o para que dé cumplimiento a la que tiene pactada;

b) Que el sindicato, la federación o confederación que la plantee, represente a la mayoría de los trabajadores de la respectiva empresa, explotación o establecimiento, involucrados en el conflicto, considerado éste en relación a los patronos contra los cuales se instrumente, o en la profesión o rama de actividad, o al sindicato o federación, según sea el caso; y

c) Que se hayan agotado los procedimientos conciliatorios previstos legalmente y los pactados en las convenciones colectivas que se tengan suscritas.

Artículo 498. De los trabajadores en conflicto, aun declarada la huelga, están obligados a continuar trabajando aquellos cuyos servicios sean indispensables para la salud de la población o para la conservación y mantenimiento de maquinarias cuya paralización perjudique la reanudación ulterior de los trabajos o las exponga a graves deterioros y quienes tengan a su cargo la seguridad y conservación de los lugares de trabajo. A estos efectos, el patrono y sus representantes están obligados a permitir su entrada a la empresa y facilitarles el cumplimiento de su labor.

Los trabajadores obligados a continuar prestando servicio serán los estrictamente necesarios para preservar la higiene y seguridad y la fuente de trabajo, de conformidad con lo requerimientos técnicos propios de la actividad.

El sindicato y el patrono se pondrán de acuerdo sobre el número de trabajadores que continuarán prestando servicio.

El sindicato podrá hacer las observaciones que estime pertinentes cuando a su juicio se exija trabajo a personas, sin justificación suficiente.

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