Red Bolivariana, 23 de Octubre de 2002

Oposición contra oposición

Antonio Guillermo García Danglades

Los últimos acontecimientos políticos protagonizados por militares golpistas de ultraderecha confirman que el gran enemigo de la oposición es la propia oposición.

Después de la concurrida marcha del 10 de octubre y el "éxito" mediático del "paro cívico" del 21, la oposición parecía decidida a llevar a cabo su estrategia para la toma del poder político a través de las vías constitucionales y democráticas. La oposición y medios descartaron extender el paro y coincidieron en abocarse a la recolección de firmas para un referéndum consultivo. En este sentido, Elías Santana, cuya organización civil ya tenia preparada las maletas para abandonar la Coordinadora Democrática ante la arremetida radical de su componente puntofijista, llegó a celebrar con bombos y platillos que las últimas jornadas de protesta le habían abierto a la oposición "una tremenda oportunidad con la comunidad internacional."

Sin embargo, lo que parecía una humillante derrota para los grupos radicales de la oposición, se transformó en el impulso necesario para continuar la ejecución de la agenda golpista, y llamar a la rebelión militar para desconocer el gobierno democráticamente electo del presidente Hugo Chávez Frías.

¡Vaya vaina le han echado a Santana! ¿Con qué cara se le presenta ahora a Gaviria?, quien de manera contundente y sumamente claro en lo que respecta a los principios democráticos que deben regir el orden institucional, condenó el nuevo intento golpista afirmando que con el pronunciamiento militar se violaba la carta democrática de la OEA.

El gran error de la oposición se remonta al 13 de Abril, cuando asumieron la derrota militar como su propia derrota, aun habiendo logrado un verdadero triunfo con la marcha del 11 de abril que de alguna forma incidió en la rectificación de los errores que el primer mandatario pudo haber cometido durante su gestión.

En lugar de enfrentar al golpismo con la misma tenacidad con que enfrentan al gobierno nacional, la oposición ha ofrecido una solidaridad automática, que raya en complicidad, a los militares que traicionaron la confianza de la sociedad civil opositora al establecer una dictadura fascista que no duró 48 horas. Asimismo, durante el proceso judicial de los militares golpistas, la oposición en pleno manifestó su simpatía por la barbaridad jurídica del TSJ que no encontró meritos para su enjuiciamiento perpetuando la impunidad, principal generadora de violencia. La oposición democrática se acobardó, y antes de tomar el riesgo de ser llamados "blandengues", se negó a tomar posición en relación al golpe de Estado argumentando que la decisión de la corte debía ser acatada por venir del mas alto tribunal de justicia.

Ante el nuevo pronunciamiento golpista, la oposición, y especialmente los medios de comunicación, tienen nuevamente la oportunidad para desmontar el teatro del absurdo en que se ha convertido Venezuela, acabar con la histeria antichavista de dimensiones inimaginables para el sentido común, y someterse a las reglas del juego democrático con valentía y decisión. En este sentido, la posición de los militares golpistas debe ser rechazada de manera contundente por toda Venezuela, y no seguir incubando "huevo de la serpiente", como excelentemente se refirió el vicepresidente Rangel al estado de impunidad originado tras la sentencia absolutoria de la corte, y que engendró en la Plaza Altamira un manifiesto de odio y violencia.

Internacionalista

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