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Resumen Latinoamericano, 14 de Octubre de 2002
Chavez los tiene locos
Carlos Aznárez
Crónica apasionada de una marcha el bravo pueblo venezolano
A
las 8 de la mañana de este pasado domingo 13 de octubre, ya se percibía lo que
iba a ocurrir horas después. La zona del Poliedro de Caracas, ubicado a casi 10
kilómetros de la avenida Bolívar, en el centro de la Capital, hervía de
colores, calores y sentimientos. Lo primero porque esta guerra entablada entre
la oligarquía venezolana y el bravo pueblo que sigue al presidente Hugo
Chávez, no es sólo de clases sino también de tonalidades de piel. El jueves
10 marchó los escuálidos movilizaron una multitud mayoritariamente blanca,
vestida a la moda, unificada en un tono de voz que parece casi universal,
impregnada de un inocultable resentimiento y buena dosis de revanchismo.
Surcada, finalmente, por un supino desprecio hacia todo lo queno son
"ellos".
Este domingo, en cambio, ocurrió todo lo contrario. Allí estaba el subsuelo sublevado de la "Patria buena", tantas veces evocada por Alí Primera. O consignada magistralmente por el Subcomandante Marcos cuando, hablando de otra muchedumbre parecida, la de los zapatistas, había señalado que era hora que el México de arriba se enterara qué piensa y por qué sufre el México subterráneo.
Con Venezuela pasa lo mismo: los de arriba ni se asomaron a sus ventanas y balcones, desde los que habitualmente cacerolean, para ver lo que estaba sucediendo allí, en sus propios pies. No podrían soportar sentir la alegría que se derramaba calles abajo.
Había mucho para festejar. En primer lugar, se trataba de un nuevo encuentro con ese jefe carismático y peleón que nunca les falló a los humildes, a quienes lo elevaron a las alturas y por el que están dispuestos -lo demostraron el 11-A- a dar la vida. Pero además, la comunión pueblo-líder se daba, esta vez, en circunstancias muy especiales. La oposición taimada y unida por el espanto, había dado un ultimátum. Es cierto que ni entre ellos coinciden con la salida precisa para un proceso que se les hace cada vez más molesto ya que recorta sus intereses como jamás antes nadie lo hizo, pero a pesar de ello se animaron a exigir que "o renuncia o lo volteamos", refiriéndose a Chávez, a quien también amenazan con un "paro cívico". O un golpe, o un magnicidio, si todo lo demás fallara.
Frente a semejante desafío, el pueblo pobre de Bolívar y Zamora, no dudó en aceptar el envite y bajó. Vaya si bajó, desde las casas de cartón de los cerros, o llegando desde la sabana y el llano, desde las entrañas de la tierra campesina. Vestidos de rojo chavista, con sus rostros iluminados por sentirse ganadores estratégicos de una batalla desigual. Sabedores que el enemigo tiene poder, dinero, medios de comunicación y malicia, pero a ellos les sobra coraje, dignidad y algo fundamental: tienen mucho que ganar en esta contienda.
El rumor se hizo rugido. Ríos humanos inundaron las calles y las autopistas. Millones de hombres, mujeres, niños y ancianos caminaron salpicando de boinas y vinchas bolivarianas todo el entorno, levantando miles de pancartas y banderas venezolanas, luciendo consignas que iban desde reivindicaciones puramente locales hasta exigir mano dura contra los golpistas y sus aliados gringos de Washington, Miami o Madrid, o proclamar la pelea por el socialismo.
El pueblo hablaba en forma locuaz. Sin intérpretes ni burócratas que pudieran secuestrarle el verbo. Democracia directa y participativa frente a caricatura de la democracia, a la que tanto estamos acostumbrados en nuestros países.
Otro detalle significativo: a la vanguardia de la marea humana desfilaba su propia infantería motorizada. Un enjambre ruidoso de motos de todas las cilindradas y hasta algunas bicicletas. Cuando ellos llegan, con sus banderas al viento, el gentío que espera en las esquinas se agita como nunca. Se siente más fuerte, son su tropa de cabecera, que anuncia que atrás viene el resto: millones de manifestantes. Mucha gente para que alguien pudiera dudar que se puede perder la batalla.
Finalmente aparece el culpable de semejante convocatoria. La única persona, después de Perón en Argentina, que puede darse el lujo de despertar oleadas de pasión y una incondicional lealtad, siempre correspondida.
Avanzando a paso lento pero "de vencedores", el vehículo que transporta al presidente se acerca al palco principal, y es entonces que un coro millonario de voces entona lo que la picaresca popular ha logrado imponer como hit del año: "Chávez los tiene locos, Chávez los tiene locos". Se refieren así a una oposición que no sabe para que lado correr frente a un rival que les supera en inteligencia, intuición y calor de masas.
Después, habla Chávez y lo hace con un lenguaje llano, improvisando un diálogo permanente con sus interlocutores de a pie, con ese pobrerío que ya lleva casi 15 horas bajo un sol de justicia y una temperatura caribeña que achicharra hasta las piedras.
El presidente juega con quienes se han atrevido a amenazarle. "Me han dado tres días de vida", dice, evocando el plazo que va hasta el miércoles, impuesto por los escuálidos para que eleve su renuncia o convoque a elecciones. Cuenta entonces todo lo que va hacer en ese tiempo, hora por hora, en el que estará de gira por Francia e Italia, visitando mandatarios y empresarios que quieren invertir en Venezuela.
"Voy a renunciar", anuncia con un dejo de picardía, mientras la multitud se encabrita: "No, no, no..." "Sí, voy a renunciar y conmigo renunciará todo este pueblo que hoy sí, ha tomado Caracas".
El gentío, que parece no entender lo que les está proponiendo su líder, insiste haciendo gestos negativos, como esperando algo distinto.
"Voy a renunciar a...traicionar la dignidad de este
valiente pueblo. Voy a renunciar a dar un paso atrás frente a los embates de la
oligarquía y el fascismo golpista. Voy a renunciar a...".
La avenida Bolívar y sus múltiples adyacencias se estremece de gritos de
aprobación. Millones bailan, se agitan, se rien, cantan otra vez: "Chávez
los tiene locos...".
Y lo mejor de todo es que no se equivocan.
El 13 de octubre
Isrrael Sotillo (para "Resumen Latinoamericano")
Fue un jornada bella, alegre, sin odios, en contraste con las marchas golpistas de la oposición que generan gran nerviosismo en todo el país.
"Esta es la marcha del amor, del diálogo, aquella tenía aspectos oscuros" dijo el vice-presidente José Vicente Rangel, quien acompañó al pueblo alegre durante una gran parte de los 16 kilómetros de marcha. El presidente Chávez se unió a la marcha a la altura de la Plaza Venezuela. El rolo e' vivo presidente anduvo montado en un camión, pero lo hizo con el fin de conservar las energías para el gran discurso que debía dar.
Casi al final del discurso, y en medio de una multitud alegre y eufórica, Chávez dijo que "El poder debe ser cada día más del pueblo venezolano, ése es el verdadero sentido de ésta revolución". Agregando que "el pueblo cada día debe ser dueño de la economía, de la economía popular, de la economía social, de la economía productiva. Al pueblo hay que hacerlo propietario de la tierra, de las fábricas, del capital, para que con ello el pueblo pueda cumplir la tarea que tiene que cumplir: construir la República, con igualdad de oportunidades." Es por esto que las clases dueñas del poder económico, quieren a toda costa detener éste proceso democrático de transformación que apenas comienza, porque es ahora que el pueblo comienza a arrebatarles el poder que han tenido y con el que han mantenido subyugada y explotada a la mayoría. Es ahora que la verdadera democracia comienza, porque democracia significa gobierno de la mayoría, y la mayoría somos los trabajadores y el pueblo.
La multitudinaria asistencia a esta Gran Marcha por la Paz y la Democracia, es una demostración más del masivo apoyo popular con que cuenta el proceso revolucionario de cambios encabezado por Chávez. Ningún presidente en la historia de Venezuela ha ganado las elecciones con un porcentaje de votos tan alto como Chávez. Ningún presidente ha gozado de tan amplio apoyo popular a tres años de gobierno, y en medio de tantas dificultades económicas, como las que vive el pueblo venezolano a causa de la crisis del sistema capitalista mundial y del saboteo político-económico de las clases dueñas del poder económico nacional e internacional.
Por más campañas mediáticas, por más saboteo económico, por más paros golpistas que hagan, los trabajadores y el pueblo no vamos a ceder, pues ahora más que nunca, estamos preparados para derrotar a las clases acomodadas vende-patria y a sus aliados. El pueblo eligió a Chávez dos veces democráticamente y lo ratificó el 13 de Abril, y ése mismo pueblo tiene la voluntad de defender sus libertades y continuar el proceso de transformación.
Millones De Venezolanos Escucharon A Hugo Chavez
"Una Democracia Sin Pueblo No Es Una Democracia"
Casi tres millones de venezolanos se movilizaron para escuchar a Hugo Chávez, quien desafió a los golpistas y al mismo tiempo llamó a la paz social y a defender la llamada "Revolución Bolivariana".
Un cartel de fondo con el lema "Respeto a la Constitución ¡No! Al chantaje golpista" enmarcó la tribuna desde donde habló el presidente Hugo Chávez reunida en el centro de Caracas que triplicó la manifestación de los antichavistas del día 11. El periodista Carlos Aznarez lo caracterizó correctamente: 'al 11 le pusieron un 13'. Venezuela es una sociedad divida donde la clase media baja, el pueblo y los campesinos, que son el 70% de la población, defienden la revolución bolivariana, mientras las clases altas, los ricos, empresarios, especialmente los petroleros, la burocracia sindical, el alto clero junto a la organización integrista Opus Dei, y los viejos políticos corruptos de Acción Democrática y COPEI, junto a las corporaciones de medios enfrentan a Chávez.
Los ejes chavistas
Los ejes chavistas son: No va a renunciar como le pide la oposición (la multitud coreaba ('no lo va a dejar' y agregaban 'no van a volver'). Dijo también que la democracia y la vida no se negocian porque la Constitución no se negocia y enfatizó: 'una democracia sin pueblo no es democracia'.
Asimismo dijo que en su viaje de la próxima semana a Francia, Italia y Gran Bretaña abrirá nuevas rutas comerciales para su gobierno, tomando distancia del ALCA norteamericano, sin nombrar a Bush y al gobierno de Washington dijo que 'Venezuela será libre'. En cuanto a los golpistas dijo 'perro que ladra no muerde'.
Chávez estaba vestido de rojo con su boina bolivariana del mismo color y se notaba que los miles y miles de manifestantes también llevaban las boinas coloradas, que se reproducían como hormigas de ese color. Había carteles con la figura del libertador Simón Bolívar y de Ernesto 'Che' Guevara, todo para que George W. Bush lo viera por TV.
Lo más curioso del periodismo 'libre y democrático' de la mayor parte de las agencias internacionales y de la radio y la televisión caraqueña, es que hablaron de 'miles de manifestantes' y aunque triplicaban a los antichavistas del día 11, en aquella oportunidad hablaron de 'millones de personas', lo mismo ocurrió el 11 de abril del presente año.
Chávez denunció a las corporaciones mediáticas y a los monopolios periodísticos financiados por los capitales petroleros extranjeros, norteamericanos y españoles. La historia continua.
Director de "Resumen Latinoamericano", desde Caracas
FUENTE: "Argenpress.info"
CARICATURA por Mario Silva García, Red Bolivariana.