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Red Bolivariana, 14 de Octubre de 2002
La Gran Marcha Bolivariana
Antonio Guillermo García Danglades
El carácter pacífico de la marcha opositora del pasado 10 de Octubre, aunado a la prudente, vigilante y respetuosa actuación del gobierno nacional, representó un extraordinario avance en el proceso democrático de Venezuela. No obstante, la euforia de la oposición fue efímera.
El éxito civil de una marcha ciertamente concurrida y apoyada por un impresionante despliegue mediático sucumbió ante el estrepitoso fracaso político de la Coordinadora Democrática y la agenda golpista de su ala radical. El puntofijismo cívico-militar no pudo emular la gesta golpista del 11 de abril; y el desfile de Soto, Medina Gómez, González González y Rosendo por las pantallas de televisión y titulares de prensa culminó con el insignificante pronunciamiento del vicealmirante Martín Fossa que no tuvo eco en el seno de la FAN, lo cual dejó por sentado la unidad y carácter democrático que reina en la institución.
En lugar de enviar un mensaje contundente al gobierno y aprovechar el momento para incidir en la conducción del país a través de la discusión política en el escenario legislativo y mesas de diálogo, la oposición, representada esta vez por Carlos Ortega, anunció un "ultimátum" ilegal, irresponsable y con una clara intención insurreccional. El absurdo llamado a huelga "si Chávez no sale" pretendía conculcar los derechos democráticos de una parte importante de la sociedad venezolana, que como lo hizo el pasado 13 de abril en la "toma de Venezuela" cuando de manera espontánea salió a las calles para exigir el retorno del presidente derrocado por un cruento golpe de Estado, tomó nuevamente las calles de Caracas en una jornada inédita en la historia de América Latina.
La Gran Marcha Bolivariana del pasado 13 de Octubre dio respuesta al "ultimátum" de la oposición. Un descomunal río de gente demostró nuevamente la existencia de un país revolucionario que respalda la gestión del presidente democráticamente electo de Venezuela, Hugo Chávez Frías. Desde el Poliedro, el Valle y Coche, las avenidas Universidad, Fuerzas Armadas, Nueva Granada y Presidente Medina, el Paseo Vargas, la Hoyada, Plaza O'Leary, Plaza Venezuela, Los Caobos y Plaza de los Museos, una impresionante multitud acudió hacia una Avenida Bolívar desbordada desde el inicio de la marcha, a pesar de haber sido convocada 48 horas antes, un día domingo y sin el despliegue mediático de las cadenas de radio y televisión que haciendo honor a su actuación de hace 6 meses volvió a censurar la manifestación del pueblo bolivariano. La magnitud de esta manifestación pone un coto definitivo a las pretensiones golpistas de la oposición radical y sella el fracaso del llamado a paro.
Si a la oposición le queda un vestigio de claridad y razón, tendrá que acompañar al gobierno en la firma de la declaración de principios propuesta por el secretario general de la OEA, César Gaviria, y someterse al orden democrático que exige el reconocimiento de la legitimidad del gobierno como conductor del Estado, la institucionalidad y el imperio de la ley.
En un escenario de diálogo y entendimiento, bajo un clima de relativa paz política, sin el saboteo sistemático de la oposición y con el contundente respaldo del pueblo bolivariano, el gobierno podrá acelerar el proceso de desarrollo nacional contemplado en el programa bolivariano, corregir las fallas estructurales del sistema económico, impulsar la participación del pueblo en la elaboración de políticas publicas, y mejorar sustancialmente los sistemas de salud, educación y seguridad social, en lo que sería un avance importante hacia la consolidación de la Revolución Bolivariana.
Internacionalista