Quinto Día, 11 de Octubre de 2002

"Los civiles iban a poner los muertos"

Ernesto Villegas Poljak

Declaración del vicealmirante Bernabé Carrero Cuberos ante la Fiscalía

El ex jefe del Estado Mayor de la FAN puso su cargo a la orden del Presidente el 11A, "porque no estaba de acuerdo con ciertas cosas" Lucas Rincón desenfundó una pistola cuando se enteró de que García Carneirohabía movilizado los tanques del Batallón Ayala sin su conocimiento. "Yofui a buscar a García Carneiro y él creyó que lo estaba poniendo preso" "Lucas me dijo: 'Yo creo que esto ya no tiene vuelta atrás, voy a hablar con el Presidente para que renuncie'" Ramírez Pérez dijo: "Hay dos condiciones que me impuso la sociedad civil: el Presidente tiene que ser un civil. La segunda es que Chávez tiene que irpreso". Alguien le pregunta por qué y él responde: "Porque ellos eran los que iban a poner los muertos". Entonces yo digo: '¡No puede ser!'. O sea, que estos sabían que iba a haber muertos.

Hoy flamante embajador en Alemania, para el 11A el vicealmirante Bernabé Carrero Cuberos era jefe del Estado Mayor de la FAN. El 25 de abril de 2002, rindió declaración ante la Fiscalía sobre lo ocurrido aquel día. Su narración de los hechos, resumida en esta entrega, ofrece detalles inéditos al respecto.

El muerto parejo

"Hubo una reunión en Miraflores, creo que el 10 de abril, donde hice una exposición ante el Presidente y el Consejo de Ministros de la planificación para el caso de que Pdvsa se declarara en huelga parcial, porque si era total era prácticamente imposible controlarla para la FAN. El plan establecía que se podía activar el Plan Ávila, que es el plan de seguridad en caso de disturbios que sobrepasen a la policía y la GN, y el Plan Soberanía, en caso de que esos disturbios se extendieran a otras partes del país. El día 11 comienza la marcha. El Alto Mando Militar es llamado por el general Lucas Rincón a su oficina. De repente en TV empiezan a decir que fueran a Miraflores. Ahí nos pusimos de acuerdo en que la marcha no llegara a Miraflores, donde había un gentío de círculos bolivarianos y pueblo que respalda al Presidente. Se iban a enfrentar esas dos turbas y allí iba a haber el muerto parejo. Había que parar la marcha antes, mucho antes de llegar a Miraflores. El Presidente tenía el control con un radio VHE, su indicativo de llamada era Tiburón I, y le preguntó al general Gutiérrez, jefe del comando regional 5 de la GN: '¿Cómo está el dispositivo para evitar que la turba llegue a Miraflores?'. Entonces el general le dijo: 'Estamos como a 1.500 metros de Miraflores'. El Presidente le preguntó: '¿No te parece poco?'. Respondió: 'No, todo está bien'. Yo recomendaba que la marcha se parara en la avenida Bolívar, pero lamentablemente se tomó la decisión muy cerca".

Los tanques de García Carneiro

"Miraflores seguía llenándose de gente defendiendo el Palacio y el general Lucas se entera de que están moviendo los tanques. El general Lucas saca una pistola y dice: 'Yo voy a ver lo que le pasa a García Carneiro', porque él no sabía que se había activado el Plan Ávila. Yo le digo: 'No, mi general, quédese aquí que yo voy a hablar con García Carneiro'. Me voy con mi ayudante y cuando llego allá efectivamente García Carneiro tiene todos los tanques del Batallón Ayala y está saliendo una columna de tanques. A mí me extrañó porque no tenía información de la activación del Plan Ávila. Entonces le digo: 'Mira, García Carneiro, vente conmigo, vamos a hablar con el general Lucas'. Él en principio creyó que yo lo estaba haciendo preso, pero qué va. Se montó en el carro tranquilo, llegamos al ministerio y él habló con el general Lucas. Eran como las 5 o 6 pm. Unos minutos después el general Lucas decide que vayamos a Miraflores para hablar con el Presidente.

Llegamos a Miraflores como a las 6:45 pm, estuvimos como una hora y tanto esperando que nos atendiera. Entró todo el Alto Mando sin el general Vásquez Velasco, que a todas estas nunca estuvo con nosotros. También entró el general Hurtado Soucre y el general Arévalo Méndez, el vicecanciller".

Maldito el soldado...

"El Presidente muchas veces ha dicho 'maldito el soldado que levante las armas contra el pueblo'. Eso lo tiene uno metido entre pecho y espalda, nuestros soldados y oficiales. Nadie quería emplear tropas contra la turba.
Entonces la activación del Plan Ávila tenía que ser lo último, ya cuando no se podía más, y no nos parecía que la situación fuese tan grave como para activarlo. Es más, nunca supimos que se había activado, pero indudablemente que si el Presidente lo ordena, pues se hace, porque para eso es comandante de la FAN. Lo que no entendíamos era por qué García Carneiro movía tanques, porque para eso había que haber activado el Plan Ávila. Rosendo tampoco estaba de acuerdo con los círculos bolivarianos que se estaban concentrando, por el peligro del enfrentamiento de las dos turbas. Cuando el Presidente por fin nos atiende, habla como unos 15 minutos, entonces nos enteramos de que Vásquez Velasco se había pronunciado por TV. El Presidente nos habla de que la situación está controlada, que no sé qué, no sé qué más. 'Bueno, yo los voy a dejar hablar a cada uno de ustedes', dice. Lucas no tiene nada que decir, el ministro dijo que hablaba de último, el comandante de la Aviación... Prácticamente nadie tenía nada que decir.
Entonces yo le dije al Presidente que le ponía el cargo a la orden, porque yo no estaba de acuerdo con ciertas cosas. Rosendo le dice lo mismo. Entonces Arévalo y Hurtado nos dicen que no renunciemos porque podría haber
un desencadenamiento en la FAN y tal vez la caída del Presidente. En eso el comandante de la Armada recibe una llamada y le dice al Presidente: 'La Infantería de Marina se alzó' y también el general Belisario recibe una donde le dicen que la GN se alzó. El Presidente, preocupado, dice: 'Bueno, y qué vamos a hacer'. El Presidente dijo: 'Yo no quiero enfrentamientos entre nosotros, alguien tiene que solucionarme este problema'. Nadie responde nada, entonces yo le digo al Presidente: 'Bueno, yo voy a la GN y a la Infantería de Marina y lo resuelvo'. El me dice: '¿Y cómo vas a resolver eso tú?'. 'Bueno, yo soy amigo íntimo de Alfonso, el que está alzado, y el comandante de Infantería de Marina me obedece a mí'. Rosendo dice: 'Yo no reconsidero ninguna opción, pongo mi cargo a la orden'. El Presidente nos manda a retirar. El general Lucas se me acerca y me dice: 'Mira, Carrero, soluciona ese problema, pero yo creo que esto ya no tiene vuelta atrás. Yo voy a hablar con el Presidente para que renuncie'".

Quién manda a quién

"Me fui a la GN y cuando entro está Alfonso con prácticamente todos los generales. Después que él habla a la prensa le digo: 'Mira, viejito, tú no puedes sacar gente a la calle, porque si el Ejército también la saca nos vamos a enfrentar y aquí va a haber sangre'. Entonces él me dice: 'No te preocupes, me voy a quedar aquí con toda mi gente'. Llamo a la Infantería de Marina y no me pudo comunicar con el almirante Castillo para decirle que no saque tropa a la calle. Entonces una periodista me pide que declare y le digo 'está bien'. Declaré que había renunciado o puesto mi cargo a la orden, no recuerdo, y le pedí a la FAN que no fuese a haber un enfrentamiento entre nosotros. Le hice un llamado al almirante Castillo para que no sacara gente a la calle. Y también le dije a Baduel, que estaba en Maracay, que por favor regresara las tropas al cuartel. Alfonso recibió una llamada de Vásquez Velasco, quien le pidió ir a hablar con él en el Ejército. Nos mandó una escolta y en lo que entramos a su despacho veo a Medina Gómez y a Romel Fuenmayor discutiendo cómo es que van a ir a buscar al Presidente. Medina Gómez se puso un chaleco antibalas. ¿Y no es que el Presidente renunció? Entonces yo me quedo sorprendido. Y le pregunto a Vásquez Velasco: 'Mira, mijito, ¿cómo es esto? ¿Quién manda aquí?'. Entonces él me dice: 'Bueno, vamos a esperar'. Al rato llega Ramírez Pérez, quien es subalterno mío y subalterno del comandante del Ejército, y dice: 'Yo soy el que da las disposiciones y vamos a poner un Presidente civil'. Yo le pregunto a Vásquez Velasco: 'Mira, compadre, ¿quién es el que manda aquí?, porque yo no entiendo esto. ¿Tú te le estás subordinando a este caballero? ¿Qué pasa aquí?'. Entonces me dice: 'Tranquilo, compadre'. Me dice que hay dos condiciones que tenemos que cumplir. Una es que el Presidente tiene que ir preso. Entonces yo le pregunto por qué. 'Tú no te metas en eso porque tú no estás en esto'. Yo le digo: 'Mira, viejito, yo no me voy a meter en esto. Aquí está esto muy raro. No entiendo cómo es que tú te le subordinas a un subalterno, pero mejor yo me voy de aquí'. Me estoy parando y me agarra por un brazo y me dice: 'No, Carrero, se va a quedar conmigo'. Les repetí: 'Yo no estoy de acuerdo con que el Presidente vaya preso'".

Las condiciones de los civiles

"Me senté por allá, viendo los toros desde la barrera. Ramírez Pérez dijo algo grave que no se me olvidará: 'Hay dos condiciones que me impuso la sociedad civil: el Presidente tiene que ser un civil y no va a haber Junta de Gobierno. La segunda es que el presidente Chávez tiene que ir preso'. Alguien le pregunta por qué un Presidente civil y esas condiciones. Y entonces él responde: 'Porque ellos eran los que iban a poner los muertos'. Entonces yo digo: '¡No puede ser!'. O sea, que éstos sabían que iba a haber muertos. No es que ellos pusieron los muertos, es que ellos iban a poner los muertos. O sea, que habría que ver en qué momento fue esa reunión. Los militares que mandaban eran Ramírez Pérez, Pereira, Comisso. Molina no había llegado. Pero había otro grupo comandado por Medina Gómez y Romel Fuenmayor. Ramírez Pérez mandaba, pero éstos hacían otras cosas. En eso Fuenmayor recibe una llamada telefónica y le dice a Medina Gómez: 'Mira, la traza del celular del ministro está bajando por la autopista Caracas-La Guaira, se nos va a escapar'. Medina le contesta: 'No te preocupes que el aeropuerto está bajo control y ése no se va a ir del país'. Ese es un indicio, para mí, de que ellos dos habían planificado algo, porque no puede ser posible que lo llamen para decirle que la traza del teléfono del ministro está bajando de la Caracas-La Guaira. Eso quiere decir que todos los teléfonos de nosotros estaban controlados, al menos los del Alto Mando Militar y los ministros".

Chávez en Fuerte Tiuna

"Cuando trasladan al Presidente a Fuerte Tiuna, Vásquez Velasco le dice: 'Aquí le traemos la renuncia para que la firme'. El Presidente dice: 'Yo no renuncio si no me dan garantías como seguridad para mi familia, para mi entorno, para mí, y que me dejen ir con mi familia para Cuba y por eso fue que dije que quería que estuviera aquí monseñor Baltazar Porras, para garantizar que iban a cumplir eso'. Este le contesta: 'Usted no se puede ir, queda detenido aquí, va a ser juzgado aquí'. Sin embargo, se van a deliberar Carmona Estanga, quien ya había llegado, Vásquez Velasco, Alfonso Martínez y Ramírez Pérez en un salón. A los 10 minutos regresan y Vásquez le dice algo al Presidente: 'Hemos decidido dejarlo a usted bajo custodia de la FAN, ya que no quiere renunciar, porque no estamos dispuestos a dejarlo irse del país'. Si ellos hubieran aceptado que se fuera, él hubiera firmado, no hay duda. Entonces Vásquez Velasco le dice: 'Usted está bajo custodia de las FAN' y el Presidente responde: 'No, yo estoy preso por las FAN'. Y el Presidente comienza a hablar: '¿Y qué van a hacer ustedes con los gobernadores y con la AN? ¿No les parece que están violando la Constitución?'. Como el Presidente tiene labia, habló como tres minutos y todas las preguntas que hacía nadie las podía responder. Entonces el general González González dice: 'No nos interesa lo que usted está diciendo. Esto ya se terminó'. El Presidente se calla porque lo mandaron a callar. Sólo habla un ratico con Baltazar Porras, a quien, por cierto, todo el mundo felicitaba como un héroe. Comisso le dijo con mucha prepotencia: 'Teniente coronel, quítese ese uniforme'. Entonces González González le dice: 'No te preocupes que ya le tenemos una ropa de civil ahí para que no ande uniformado'. Fue humillante. A mí me dio dolor, porque no tiene sentido humillar a una persona. Yo me despedí de él y lo abracé, le deseé suerte. Cuando voy saliendo había otra rueda de prensa en un saloncito. Estaban presentando a Carmona. Me fui. Llegué a la oficina del general Lucas como a las 5:30 am. Allí estaba Orlando Urdaneta rascado, ebrio, al lado de la oficina, disfrutando de lo que había ocurrido. Me fui a mi casa, dormí hasta las 7:00, recogí mis cosas en un camión y me fui a Valencia. Me acosté a dormir como a las 5:00 y me levanté al otro día como a las 7:00. Lo primero que hago es prender el televisor y veo el decreto dictatorial ese y yo no lo creía".

Le dije traidor

"Decidí venirme a Caracas. Primero pasé por la Brigada Blindada de Valencia, hablé con el general Rangel y el general Presuto. Dijimos: aquí hay que hacer algo para volver a la institucionalidad. Llamamos al general Verde Graterol, comandante de la Brigada Blindada de Maracay, quien también estaba de acuerdo. Hablé con el almirante Camejo, quien estaba en Maracay. Desde una casa en Maracay llamamos al almirante Laguna, al almirante Torcat y a otros oficiales. Tomamos el control de la Armada. Mandamos a salir los barcos a navegar. Se mandaron cinco patru lleros a La Orchila, porque ya sabíamos que al Presidente lo tenían allí. El almirante Castillo Omaña nos hizo caso por fin. A las 8 o 9 pm me comuniqué con el almirante Chetro Romero, quien tenía al Presidente en La Orchila. Ya yo me había comunicado con uno de los capitanes del Grupo de Operaciones Especiales, que vigilaba al Presidente, y le había dicho que le avisara al Presidente que no firmara la renuncia, porque lo iban a dejar ir a Cuba. Chetro no quería obedecer mis órdenes, pero después de amenazarlo y de decirle hasta del mal del que se iba a morir (le dije que era un traidor, que su esposa era la sobrina del ministro de la Defensa, que cómo era posible, etc) por fin me dijo: 'Está bien, almirante, yo obedezco sus órdenes'. Yo le dije: 'Yo lo que quiero es que me devuelvan al Presidente'. Camejo llamó a Baduel y a Torres Finol para que mandaran dos helicópteros a La Orchila. El Presidente se montó en su helicóptero, llegó a Miraflores y hasta ahí el cuento".

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