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Correos de PDVSA, 14 de Noviembre de 2002
La verdad sobre la devaluación de la moneda en Venezuela
Alexis Arellano
Hace una semana me comprometí con mis lectores a escribir sobre algunos indicadores económicos que bien pudieran reflejar el estado de la "salud" de la economía venezolana. Inicié la serie con el tema de la inflación, y expuse, en ese primer artículo, que los problemas de nuestra economía son estructurales y no coyunturales. Esto significa que la solución de los mismos, sólo será posible con la puesta en práctica de una política coherente a lo largo de varios años.
Esto hay que tenerlo en claro para evitar ser víctima de la desesperación o de la manipulación. Exponer que los problemas económicos de Venezuela ya tenían que haber sido resueltos por esto gobierno es un acto de es un acto de ignorancia o manipulación.
Afirmar que la "cosa esta peor" sin mostrar cifras que lo avalen es una afirmación que carece de argumentación científica.
Debemos los venezolanos aprender a evaluar la situación económica del país a partir de la tendencia que muestren algunos indicadores; de lo contrario, seguiremos siendo víctimas de los sesudos análisis que "expertos" en la materia hacen en los medios de comunicación.
En este orden de ideas, pretendo mostrarles a ustedes como ha fluctuado históricamente nuestro signo monetario; pues, por todos es sabido que una economía que importa la gran mayoría de los bienes que consume, como la nuestra, es fuertemente impactada por la devaluación de su moneda.
Algunos "expertos", después de devanarse los sesos, han llegado a la conclusión, que en este gobierno el dólar ha alcanzado su nivel histórico más alto (1400 Bes por unidad).
¿ Ha escuchado usted, alguna vez, una afirmación más simplista?
¡Claro que es el más alto! ¿Acaso no fue el más alto, hasta ese momento, el nivel alcanzado cuando el gobierno de Caldera, de CAP, de Lusinchi, etc.?
Lo verdaderamente importante es saber si el ritmo de depreciación se ha acelerado o desacelerado, pues ello demuestra si la política aplicada está funcionando o no.
Al respecto permítame que le suministre la siguiente información:
Al igual que ocurrió con la inflación, el valor de nuestra moneda prácticamente no se movió en los primeros años de la democracia. Fue a partir del llamado "viernes negro" cuando los venezolanos sentimos en carne propia los efectos de una devaluación.
Durante la gestión del Dr. Luis Herrera, el bolívar se depreció 193 % al pasar de 4,3 a 12,6 bolívares por cada unidad.
Vino luego el Dr. Jaime Lusinchi, en cuyo periodo continuó la tendencia alcista de la depreciación. En ese quinquenio la moneda se devaluó 197 % al pasar de 12,6 a 37,4 bolívares por cada dólar.
Esa tendencia no se detuvo en el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez; gestión en la cual, la devaluación acumulada llegó a ser 200 % ( de 39,3 a 106 bolívares por dólar).
Así llegamos al segundo gobierno del Dr. Rafael Caldera. En él, la tendencia alcista de la devaluación dio un salto cuántico. Nuestro signo monetario se devaluó 413 % durante ese periodo y dejó la bandeja servida, para que en el gobierno que le precediera se produjera el caos.
En medio de ese escenario arribó el presidente Chávez.
En estos cuatro años y a pesar de la fuerte presión que sobre la moneda hicieron poderosos sectores, se ha presentado, por primera, vez en los últimos 23 años, un cambio de tendencia en la devaluación de la moneda.
Esto no significa que el bolívar haya ganado terreno frente al dólar. Esto es, por ahora, prácticamente imposible.
El significado de esta afirmación es que la devaluación se ha desacelarado. Lo cual es un logro importante en cualquier economía.
Hasta el día de hoy, y durante este gobierno, el bolívar se ha depreciado 139 % lo cual representa apenas un tercio de la devaluación alcanzada durante la gestión del Dr. Rafael Caldera.
Esto, sumado al hecho de que el estado, por primera vez en muchos años, no está subsidiando a quienes compran en dólares; arrojará, a muy corto plazo, resultados positivos para nuestra economía.
Usted con toda razón podrá argumentar que a pesar de lo aquí expuesto, su bolsillo se ha visto afectado por la depreciación. Nadie puede objetarle eso; pero, puede estar usted seguro de que si no se hubiese revertido la tendencia que la devaluación traía, nuestra economía y su bolsillo ya habrían colapsado.
Al Cesar lo que es del Cesar.