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Juventud Comunista, 3 de Noviembre de 2002
El que llena la barriga, se olvida del que no come
La Chiche Manaure
Todo comenzó cuando no les importó, más allá de las cuatro paredes de sus hogares, el derrumbe de un país. La muerte como crónica roja de los periódicos, como anécdota para llenar la cháchara del día. Así como saber que está ocurriendo de todo en tu presencia, pero que es más tranquilizador verse como el buen vecino, que no le habla a nadie, que no se mete con nadie, que no molesta para nada, que de vaina existe. Como quien se toma una pócima para hacerse invisible y se instala en ese mundo paralelo. No importaba que millones de hermanos venezolanos, en la más espantosa esclavitud, desaparecieran del mapa de la vida. Ese no era tu problema.
Había llegado, gran parte de la clase media, a la más alta expresión de desidia, de aquello que Alí Primera llamaba el hombre preso en su libertad individual, el hombre que no expande su solidaridad, su compromiso espiritual con la evolución de la especie humana. Por eso no es de extrañar, con qué facilidad y entusiasmo, entró la mayoría de la clase media en el carril diabólico del neoliberalismo.
Este sector venía de la intensa práctica mayamera del "tá barato, dame dos", con lo que parte de sus almas quedaron viviendo por aquellos lados. Y una se calaba las historias de los recorridos en los centros comerciales de Florida, y si por alguna rendija dejabas colar la situación que vivía el pueblo, te cambiaban con una velocidad asombrosa la conversación. Ese mundo feo no les pertenecía, no les era propio. Más vale te hacían el favor de concederte un espacio en la conversa, porque bueno, "ella siempre ha sido así", tan revolucionaria, tan inoportuna. Justo cuando estaban en el éxtasis del libreto consumista, se aparecía La Chiche para aguarles la fiesta, para andar de espejo desesperado reflejándoles la muerte de la Patria.
Y surgió, ellos creyeron que de la nada, el 27 y el 28 de Febrero del 89, una versión gigantesca de las masacres de Cantaura y de Yumare, pero no entendieron... Habían perdido la capacidad de leer la angustia en la mirada de los otros. Y he aquí que esos "otros", la "gente" en abstracto, como suelen decir para no comprometerse, era su pueblo. Verdad es que ocurrió de todo. Por eso precisamente, debíamos atender esas señales. Ya se les pasará la rabia - dijeron los ilustrados-. Además, la perfectibilidad de la democracia es tal, que la empresa perdona un momento de locura -sobre todo perdona a los que asesinaron al pueblo durante esos días infernales-.
Todo volverá a su cauce, se repitieron interiormente, para
dejar hacer, para que continuara el festín de las mafias. Al cauce de la
politiquería, del juego perverso de adecos y copeyanos, de las transnacionales,
de las estafas de los banqueros, de los empresarios de maletín, de la
perversión de los sindicaleros, en fin, del reparto ignominioso de Venezuela.
Pero un día, un 4 de febrero del 92, llegó el Comandante y mandó a parar.
Sostuvo la historia en un "por ahora" para los oprimidos, para los
conscientes de la angustiosa bomba sobre la que vivíamos, de la desesperanza
atroz que nos habían impuesto. Ese fue el "por ahora". Pero otra vez,
la clase medía en su media lectura, no entendió. Se remitió a dilucidar si el
personaje les resultaba simpático o antipático, sexy o ordinario, inteligente
o bruto (por aquello de militar), y etc., etc. Pero en el 98, en su secreto
anhelo de autoritarismo y de dictadura, de las armas imponiéndose sobre el
pensamiento, de fascismo, pues; hasta algunos de ellos votaron por Chávez. Y
que conste, no fueron engañados.
Se propuso en la campaña electoral, un programa claro: CONVOCAR A UN PROCESO CONSTITUYENTE PARA REFUNDAR PACÍFICA Y DEMOCRÁTICAMENTE AL PAÍS, COMO UNA ALTERNATIVA PARA EVITAR EL TOTAL COLAPSO DE LA NACIÓN. Lo cumplimos, como país ninguno en la historia de la humanidad lo ha logrado. Aceptamos, como la vía menos traumática, realizar las elecciones que fuesen necesarias, frente a la posibilidad de un enfrentamiento peligroso e interminable. Pero es que, las medias lecturas de la clase media, ya tan vanalizada, tan alienada por los medios, tan distante de su raíz obrera, campesina -que parece avergonzarles- de sus tiempos de estudiantes sensibles, tan consumistas, tan temerosos de la libertad; no les permite tener, siquiera, noción histórica, menos noción de trascendencia en la vida. De los que vendrán, porque para la mayoría de este sector, la vida se consume en lo inmediato, como la moda.
Como no atendieron la siembra, cuando llegó la cosecha del hambre y de la miseria, de la ignorancia y del abandono, se asustaron. Se les desprogramó el paradigma paradisíaco individual, egoísta, negador de la existencia y hoy pretenden, hacer invisible el nosotros, el plural, el colectivo, los bolivarianos esos…
Y me pregunto: ¿Dónde estaba tanta gente culta e instruida, cuando nuestro pueblo imploraba ayuda, a gritos? ¿Dónde tanta inteligencia y sabiduría se represó, permitiendo que toda clase de atropellos e injusticias se cometieran en contra de la gente? ¿Dónde tantos demócratas callaban las torturas y los asesinatos de mujeres y hombres dignos del pueblo y enterraban sus cabezas en las arenas de la evasión? ¿Dónde tanto olvido los condenó a la irresponsabilidad con sus hermanos? ¿Dónde el espíritu de la vida fue acallado para hipnotizar sus conciencias?
Y puedo escribir millones de dónde, millones de reclamos. ¿Para qué sirve saber leer y escribir, usar computadores, analizar, conocer todo, si no tenemos la sensibilidad de ser útiles a nuestro país, al mundo, más allá de nuestros inmediatos intereses? ¿Para qué sirve el don de la palabra, de la vida, del pensamiento y los afectos, si estás preso en un discurso de odio que aborrece a los hijos de tu Patria?
Porque aunque no te guste ser venezolano(a) y prefieras
marcharte a New York, a Miami, o a España, entérate: allá no te quieren.
Allá cuesta el amor y la risa dicharachera, es un pecado. Allá serás el
SUDACA que viene a quitarles el empleo, o el eterno indocumentado que cree que
la tristeza puede mudarse geográficamente. Sin embargo en VENEZUELA, está el
lugar que en medio de todos los lugares de la Tierra, Dios pensó y sintió para
ti. DENTRO DE TU ALMA, LO SABES, PERO TEMES RECONOCERLO. TEMES RECONOCER QUE
PARTE DE TU AMOR SE ESTÁ MURIENDO EN LAS PANTALLAS DE LOS TELEVISORES. QUE HAS
PERMITIDO QUE TE MARCHITEN EL ABRAZO PARA CON TU PUEBLO Y EN SU LUGAR, TE
IMPUSIERON EL DOLOR DE LA DESCONFIANZA. ESE PUEBLO ES HERMOSO Y NO TIENE
PREJUICIOS. ¿SABES ALGO?, ESTÁ A LA VUELTA DE LA ESQUINA ESPERANDO TU SONRISA,
LA QUE TE ROBARON LOS LADRONES DE SUEÑOS, LOS ALIENADORES DE LA VIDA.
Pero si te vas… ¡ojalá que te vaya muy bien! y hagas mucho dinero, todo el
que ambicionas, aunque tu ambición sea insaciable y no exista la máquina de
dinero que colme tus apetencias para existir a través de las cosas. Pero de
corazón ¡que te vaya bien! Porque los que amamos queremos tu alegría y la paz
de tu vida.
NOSOTROS, MIENTRAS, AQUÍ, SEGUIREMOS LUCHANDO Y TRABAJANDO, PORQUE EL AMOR NO TIENE MARCHA ATRÁS… LOGRAREMOS QUE UNA DE LAS MÁS SENTIDAS TRISTEZAS DE ALÍ PRIMERA, TENGA LA HERMOSA POSIBILIDAD DE DESAPARECER DE LA FAZ DE LA TIERRA, AQUELLO DE…:
"EL QUE LLENA LA BARRIGA, SE OLVIDA DEL QUE NO COME".