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Sol de Margarita, 23 de Noviembre de 2002
La desesperación de los golpistas
Javier Antonio Vivas Santana
Nunca en la historia contemporánea de Venezuela o de cualquier otro país, alguien se hubiese atrevido a afirmar ante las cámaras de televisión y con el despliegue mediático que esta otorga, que es indispensable realizar un paro indefinido nacional, en contra del gobierno más dictatorial y atropellador de los derechos humanos. Un paro en donde confluyen poderosos empresarios, en su mayoría dueños de medios capitalinos de comunicación social, de transporte y grandes cadenas comerciales. También resulta bochornoso escuchar por parte del mismo individuo, palabras más, palabras menos, que los trabajadores tendrán que "sacrificar" sus salarios mientras dure el paro, porque de lo contrario el próximo año no tendrán empleos, ya que los empresarios están a punto de perder tales empresas.
Pero el cinismo más insensato expresado por Carlos Ortega, es aquel en donde señala con la mayor parafernalia posible que una vez activada la huelga, habrá llegado la hora de intervención de la Fuerza Armada, con la finalidad de ponerle fin a esta situación desastrosa para los venezolanos.
Ahora bien, ¿quién es este individuo que habla en nombre de millones de venezolanos que nunca hemos compartido, ni compartiremos sus ideales golpistas? Acaso olvida este señor, que fue precisamente él, junto con el prófugo de la justicia venezolana, Pedro Carmona Estanga, los principales responsables de haber desviado una concentración de personas desde Chuao hacia Miraflores, durante los lamentables sucesos de abril.
Esta actitud esquizofrénica por parte de alguien que se autodenomina "líder de los trabajadores", significa un llamado a la confrontación entre venezolanos, el cual debe ser evitado sobre todas las cosas. No es posible que las instituciones permanezcan inertes ante el irresponsable llamado a golpe de estado que pregona Carlos Ortega y, que a la vez es aupado por los sectores más reaccionarios de la mal llamada "coordinadora democrática". Algunos de los integrantes opositores de la mesa de negociación no pueden mantener el doble discurso del diálogo y el golpismo de manera simultánea.
Otro de los personajes con discurso desestabilizador es Medina Gómez, quien diariamente desde la plaza Altamira instiga a la población para que se integre a la desobediencia civil. Y es que la conducta bochornosa, autoritaria y subversiva de este alto oficial, sin tropa ni comando dentro de la Fuerza Armada no es nada nuevo, más aún cuando revisamos que este militar fue denunciado hace casi cuatro años por el actual embajador de Venezuela en Brasil, Vladimir Villegas, ya que según se desprende en la página web de la comisión andina de juristas y, de un periódico de circulación nacional con fecha 5-2-1999; Medina Gómez desde sus comienzos como Jefe del Teatro de Operaciones N° 1; abusaba constantemente de su poder, al punto de torturar e incomunicar a un grupo de campesinos y, dirigentes vecinales y de derechos humanos del estado Apure.
Los golpistas están en contra de las escuelas bolivarianas y la educación gratuita, en contra del equipamiento de hospitales y ambulatorios, en contra de la red ferroviaria nacional, en contra de la estabilidad del bolívar, en contra de la eliminación de los créditos indexados, en contra del programa de microcréditos, en contra de la construcción de viviendas dignas de bajo costo. En contrapartida estos "señores" desean que vuelva la criminal pesca de arrastre en playas y costas, promueven el latifundismo sin títulos de propiedad, desean a toda costa vender Pdvsa a las potencias extranjeras, acabar con la vigilancia en las aduanas para mantener el contrabando. En fin, este grupo sólo desea mantener sus asquerosos privilegios. ¿O es que alguna vez se habían interesado por nuestros problemas?
La desesperación de los golpistas ha llegado a su Apocalipsis. El pueblo de Venezuela conoce quienes intentan conculcarnos la democracia para lograr sus propósitos maquiavélicos. Son estos individuos, quienes junto con la cúpula golpista de Fedecámaras, buscan de cualquier modo detener la consolidación de un gobierno que solamente ha tenido y, tiene como norte el progreso social de la mayoría de los venezolanos, de esa mayoría que fue sumida en la más "espantosa" pobreza por culpa de la "corruptocracia" y la dictadura de partidos que hoy pretende volver; pero que irremediablemente ha centrado su camino en la autodestrucción. Pidamos a Dios por la paz, la democracia y el aislamiento definitivo de los golpistas.