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Red Bolivariana, 21 de Noviembre de 2002
Chávez, el hombre que ha sido capaz de ponerle el cascabel al gato en Venezuela
Manuel C. Martínez M.
Desde hace tiempo, y durante la cuarentona república puntofijista, hasta los más reaccionarios y retrógrados políticos de este país, llegaron a la conclusión de que era necesario ponerle coto a tanto desbarajuste administrativo nacional. Ponerle freno a tanta corrupción, a tanta injusticia social, y a tanta inmoralidad de parte de los políticos cara dura, de los sindicaleros traidores de la clase obrera, y de los especuladores nacionales e internacionales. Esa necesidad, la de <<ponerle el cascabel al gato>>, por cierto, la planteó (si mal no recuerdo) el ex presidente Carlos Andrés Pérez.
Por supuesto que la reacción siempre fue el más gélido de los mutis. Lógicamente, las gentes intercorrompidas de este país, metidas hasta el cuello en esas <<pomadas y manguanguas>>, no podían asumir semejante cargo por lo pesado y largo de sus personalísimos <<rabos de paja>>. Hasta que llegó el Teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías, quien asumió su papel y decidió ponerle la campanilla al felino. La historia lo reconocerá y perpetuará como ejemplo de decisión, de valentía, de entereza emocional y de resistencia a todo tipo de ataques verbales, físicos, familiares, etc. Entre sus muchos otros valores, ese, el de <<ponerle el cascabel al gato>>, basta y llena por sí sólo todo un honroso currículum. En fin, un soldado que hoy se ha convertido en un extraordinario político, quien ha sabido transbordarse de las propias fronteras patrias hacia aquellos países donde todavía siguen esperando que alguien también decida ponerle el cascabel al gato de sus propios privilegios minoritarios, de sus abusos sociales, de la injusticia y de la infelicidad de las mayorías dependientes de tanta e imperante demagogia universal.