El Mundo, 6 de Junio de 2002

Terror encapuchado

Vladimir Villegas

Los conspiradores no escarmientan y, por el contrario, ahora apelan al terror mediático para contribuir a enrarecer el ambiente político y cerrar las puertas a una salida no violenta al actual momento político.

La aparición de un video de supuestos "comacates" encapuchados revela que siguen en sus andanzas y que ya han dejado de lado el hipócrita discursito democrático para pasar de una vez por todas al terreno de las amenazas de muerte, "hasta el último integrante de los círculos bolivarianos que atente contra la vida y la propiedad de los ciudadanos".

Si son o no son miembros de la Fuerza Armada Nacional, si son o no militares activos, eso pasa a un segundo plano, sin dejar de ser un detalle importante.

Lo trascendente es que están hablando de muertes, con la frialdad de un paramilitar colombiano o con el cinismo de los grupos de exterminio que ya lamentablemente existen en el interior del país.

Y es entonces cuando cobra fuerza lo dicho por Jorge Olavarria en un programa transmitido por la televisora larense Promar, en el sentido de que el decreto del prófugo Carmona Estanga, sustentado en los hechos del 11 de abril, fue redactado el día 10 de ese mes, con lo cual queda fuera de toda duda quienes necesitaban de unas cuantas defunciones violentas para hacer realidad sus anhelos golpistas.

No entraré a debatir si es ético o no, si es inconstitucional o no hacerse eco de un material de video que violenta dos principios específicos de nuestra Carta Magna, la prohibición de la propaganda de guerra y el anonimato. Lo que me preocupa sobremanera es la ingenua complacencia con la cual determinados sectores opositores que se califican de democráticos reaccionan ante el grupo de presuntos militares que declaran la guerra amparados en una capucha. Lo que se cocina detrás de esos pasamontañas es combustible puro, y si quienes reclaman diálogo y se atribuyen la representación de la oposición y de una parte de la sociedad civil, y abanderan el referendo como vía no violenta, no reaccionan a tiempo terminarán pagando una cara factura.

La inmensa mayoría de los venezolanos repudia decididamente la violencia y no desea enfrentamientos que traigan más derramamiento de sangre. Pero a la vez reclama el cese de la impunidad con la cual actúan factores golpistas apoyados en ciertos y determinados medios de (des) información que para nada parecen dispuestos a dejar de tensar la cuerda.

La ola de rumores que día a día se propaga hace presumir que el laboratorio de guerra sucia está trabajando a marcha forzada con el fin de reeditar otro 11 de abril pero con un saldo aún más sangriento.

El llamado es entonces a reforzar el diálogo nacional, a explorar los diversos escenarios institucionales que sean viables y hasta consensuales, a que los factores opositores hagan uso de las vías constitucionales existentes para exponer sus puntos de vista y trabajar en función de ellos. Y a que hablen claro, y nos digan de una vez por todas si se sienten representados o no por las capuchas negras que quieren conducir al país a un sangriento y oscuro callejón.

Y, por supuesto, el llamado es también a las fuerzas que respaldan al Presidente Chávez a estar alertas, pero a la vez a no caer en provocaciones de quienes se desviven porque una mano ajena a nuestro país les brinde el respaldo material, económico y moral que no han encontrado, ni encontrarán, en la abrumadora mayoría de los venezolanos, que ya está cansada de que la desestabilización que promueven los golpistas y sus tontos útiles siga traduciéndose en parálisis económica, falta de inversión, depreciación de la moneda y otras calamidades.

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