![]()
Red Bolivariana, 10 de Junio de 2002
Otro golpe para la oposición
Antonio Guillermo García Danglades
Otro duro golpe le acaba de atestar la OEA a la oposición radical. A pesar de la manipulación mediática, las amenazas terroristas y el grito agonizante de la vieja política y un reducto de la mal-llamada "sociedad civil" que a ultima hora rogaron la intervención norteamericana, la Asamblea General de la OEA aprobó por aclamación la declaración presentada por el gobierno de Venezuela, y echó por tierra la tesis de "vacío de poder" estableciendo "que el 11 de abril del 2002, hubo una grave alteración del orden constitucional y una ruptura de la democracia"; es decir, un golpe de estado.
Las gestiones diplomáticas del nuevo Canciller, Roy Chaderton, y del embajador Jorge Valero, lograron el consenso necesario para que los lideres latinoamericanos rechazaran la intervención extranjera y reafirmaran la soberanía de los Estados en el tratamiento de sus asuntos internos. En este sentido, la declaración también representa un nuevo revés al avance hegemónico de Estados Unidos sobre la región.
La declaración de la OEA es un zarpazo mortífero a las pretensiones golpistas de las ultraderecha venezolana. En primer lugar, rechaza el "uso de la violencia para sustituir a cualquier Gobierno democrático." Esto representa, irónicamente, un "ultimátum" para los llamados "comacates" y sus deseos de emular el siniestro ejército paramilitar colombiano, así sea en una "obra de teatro." Además, la declaración alienta "la promoción del diálogo nacional", lo cual obliga a la oposición, directores de medios, alcaldes y dirigentes sindicales y empresariales a regresar a sus respectivas mesas de trabajo sobre el equilibrio político en vías de "profundizar la reconciliación nacional."
Sin lugar a dudas, la política del diálogo nacional impulsada por el gobierno ha sido el mayor obstáculo para los planes golpistas de la oposición. Esto explica la campaña de descrédito que ha tenido esta iniciativa, que a pesar de su modesto avance, representa una salida pacifica y democrática a la crisis política que atraviesa actualmente el país.
No obstante, el verdadero trauma de la oposición debe producirse con el reconocimiento de la OEA a la conformación de la Comisión de la Verdad que investigará los sucesos del 11 al 14 de abril de 2002. Esta declaración compromete seriamente a los asesinos que participaron en las masacres del 11-A y en la violación sistemática de los derechos humanos durante el breve, pero perverso, régimen dictatorial de Carmona.
La oposición radical estará en serios aprietos si insiste en cambiar la Constitución Nacional por la "Doctrina Monroe" y derrocar al presidente "democráticamente elegido", Hugo Chávez Frías, ignorando la sentencia del pueblo en los diferentes comicios electorales y su manifestación contundente del 13 de abril.
La declaración de la OEA es un mandato para insistir y profundizar la política del diálogo nacional. La oposición reaccionaria y radical debe entender que "Venezuela es un país de una profunda y comprobada vocación democrática"; y en este sentido, que son minoría frente a una masa que independientemente de sus gustos y disgustos en la conducción del país, exige paz, seguridad y desarrollo.