El Mundo, 21 de Junio de 2002

Los cabezas calientes

Vladimir Villegas

La oposición tiene hoy en Venezuela dos versiones; una, la que apuesta por un tránsito demo crático, dentro de los canales establecidos por la constitución de la República Bolivariana de Venezuela, y otra, la que a veces -con disimulo y otras con desparpajo- busca el atajo golpista de manera desesperada, muy similar en el estilo, aunque con una finalidad totalmente condenable a la actitud que asumen los equipos futbolísticos en los últimos minutos de juego, cuando el marcador los desfavorece abiertamente.

Esta última versión busca repetir el escenario previo al fatídico 11 de abril, y mostrando una vez más su desprecio por las instituciones, por la paz, por la democracia y por la vida, ha llamado a una movilización para el próximo 11 de julio, la cual tiene un evidente corte insurreccional y fuerte aliento golpista. Han llamado a marchar hasta Miraflores y a permanecer allí "hasta que Chávez se vaya".

También están promoviendo otro paro nacional con similares intenciones al que desembocó en el golpe carmonista.

Tal conducta provocadora revela el doble discurso de ese sector, particularmente de la dirigencia de Acción Democrática, hoy contagiada tardíamente con lo que Rómulo Betancourt bautizó como "el sarampión" que afectó al sector juvenil de su partido en los años sesenta, luego constituido como Movimiento de Izquierda Revolucionaria.

Pues bien, los "cabeza caliente" de AD hoy repiten estridencias y radicalismos que condenaron abiertamente en el pasado y que enfrentaron a sangre y fuego con sus tristemente célebres bandas armadas.

Eso, por una parte, puede atribuirse a su política de alianza con Bandera Roja, grupo nacido de una división del MIR, es decir nieto de AD. Entonces, en una inexplicable carambola histórica "abuelos" y "nietos" se suman y promueven la violencia bajo el argumento de que se han cerrado todos los demás caminos, y, sin querer queriendo, le hacen el juego a una nueva derecha que saboreó el poder por pocas horas con el señor Carmona Estanga.

¿Veremos a Marín, Ramos Allup y Fermín barbudos y vestidos de guerrilleros dirigiendo un mensaje al país junto a sus camaradas de Bandera Roja desde algún lugar de las montañas de Venezuela? Si Corea le ganó a Italia, todo es posible.

Pero, por otra parte, esa actitud de la dirigencia de Acción Democrática puede atribuirse a su eterna conducta hegemónica, expresada en la concentración de la avenida Bolívar, el pasado sábado, cuando pugnó hasta más no poder para colocarse a la cabeza de la concentración, con un inmenso logotipo partidista, postura que fue emulada por sus carnales de Copei. Pues bien, esta conducta disgustó a un sector llamado sociedad civil, que si bien no está con Chávez tampoco desea el retorno del bipartidismo y sus vicios, y mucho menos respalda el uso de la fuerza, de la violencia, del chantaje y del golpismo para dirimir los conflictos existentes en el país.

Tal y como lo hemos venido señalando, el tiempo se está encargando de mostrar quiénes en definitiva están jugando a cerrar los caminos institucionales, quiénes están sonsacando a la Fuerza Armada Nacional para que se desvíe de sus atribuciones constitucionales y quiénes están bombardeando todas las iniciativas que promuevan el diálogo, la paz y el entendimiento entre los venezolanos.

Afortunadamente, todavía hay tiempo de rectificar y de evitarle situaciones de violencia.

Estas líneas van precisamente en la dirección de contribuir en el sentido de que quienes aún sueñan con darle un palo a la lámpara, midan las consecuencias de sus terribles actos.

La absoluta mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país repudia la violencia, el odio y la muerte. Paren la locura.

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