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El Mundo, 11 de Julio de 2002
La lección del 11A
Vladimir Villegas
A tres meses de los sucesos del 11 de abril y días subsiguientes, su saldo de muerte, violencia y golpismo parece no haber hecho mella en algunos espíritus oscuros que siguen empeñados en transitar la senda del enfrentamiento y el atajo de la conspiración, razón por la cual ahogan cualquier iniciativa que favorezca el diálogo y la negociación política, o que al menos garantice que el enfrentamiento, por muy radical que sea, se concrete dentro de los parámetros establecidos en la Constitución de 1999.
Desconocimiento
El tiempo, como hemos dicho en otras oportunidades, se está encargando de poner en evidencia a quienes, enceguecidos por su visceralidad, justifican el uso de la violencia y estimulan una tal desobediencia civil tras la cual, igual que el pasado 11 de abril, se esconde la mano peluda del golpismo, ya derrotado por la fuerza de un pueblo que se movilizó espontáneamente en defensa de la constitucionalidad y por la decisión de la absoluta mayoría de la FAN contra el intento de establecer en Venezuela una dictadura.
Precisamente hoy, cuando se han cumplido ya tres meses del "carmonazo", es el momento para llamar a la reflexión.
La oposición democrática, que existe y es merecedora de respeto pese a muchas de sus torpezas, está dejándose apabullar y arrebatar la iniciativa por sectores radicalizados que afortunadamente cada día pierden más adeptos en una ciudadanía que no quiere sangre.
Los diversos toletes de la oposición están sometidos al chantaje según el cual quien se siente a dialogar con el Gobierno está legitimándolo y haciendo el papel de tonto útil, y estas posturas indudablemente irresponsables terminarán por conducirlos a una nueva derrota y a las divisiones que de ella se deriven.
Mediación
La vista del ex presidente estadounidense Jimmy Carter al país constituyó una valiosa ocasión para que la oposición diera a conocer, en una mesa de diálogo, sus verdaderas propuestas en cuanto a la actual coyuntura política y frente a la difícil situación económica que atravesamos. Pero que va. El antichavismo sigue siendo su ideología, y la salida del Jefe del Estado su programa de gobierno.
El Centro Carter pudo constatar esta realidad y sopesar con muchos elementos la dudosa seriedad de quienes insisten en que estamos frente a un gobierno dictatorial. Muchos de ellos, por cierto, el 11 de abril aparecieron en Miraflores dándole vítores al fugaz dictador y a sus insólitos decretos. La oposición, creo yo, botó la bola.
Globovisión
Una vez más hay que ser firmes en el repudio al terrorismo. No se puede convivir con él, ni tratar de aprovecharlo con fines politiqueros. El atentado contra Globovisión merece mi rechazo más categórico, como también toda esa campañita que pretende endilgarle al Gobierno este tipo de acciones. Sinceramente, les digo que si bien no tengo pruebas contra nadie ni soy investigador policial, hay muchas hipótesis frente a lo ocurrido. La que me merece mayor credibilidad es la que atribuye la colocación de este artefacto explosivo a grupos interesados en malponer al Gobierno ante la comunidad internacional precisamente en medio de la visita del ex presidente Carter. Acusar al Gobierno por este atentado es un insulto a la inteligencia de los venezolanos.
Busquemos a estos terroristas por los lados de quienes han fabricado videos de presuntos militares insubordinados, o de quienes pudieran estar ligados a los grupos paramilitares colombianos que pretenden "exportar" sus "autodefensas" hacia nuestro país. Segurito que por allá fumea.