El Nacional, 20 de Julio de 2002

La hora del cochino

Ibsen Martínez

Nunca dejes que la verdad te arruine una buena campaña

De un apócrifo Manual del Amarillista

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El frustrado libretista de televisión que sigo siendo a menudo lamenta que en Venezuela sea imposible ambientar una de esas "comedias de situación" que, al modo hollywoodense, resuelven en un episodio de 44 minutos, con cortes comerciales en cada "pico" dramático, un peliagudo y entretenidísimo dilema moral que aguija a la joven, idealista y vehemente redactora contra el curtido, severo y escéptico jefe de información que, en el fondo, resulta ser no sólo un cómplice de la valerosa carajita, sino también una especie de tío solidario dispensador de valiosas "lecciones de vida".

En verdad, ¿a qué hacerse ilusiones con una serie como la que he imaginado en estos días, una serie gremialistamente titulada "La hora del cochino", sólo por no llamarla "Hora de cierre"? Tal como la imagino, en "La hora del cochino" tendría cabida ese subgénero conocido en la industria del entretenimiento como "docudrama", o documental dramatizado.

"Exempla dixit", sentenciaban los latinos, y cuando digo "latinos" no me refiero a Sandy Alomar o a Benito Santiago, sino a Horacio, a Suetonio; a Tácito y Virgilio. Lo que sigue es, pues, un boceto del guión del programa piloto "La hora del cochino".

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Secuencia #1: "Stablishing shots", créditos principales, música incidental.

Secuencia #2: Interior del canal. Día. De la pantalla en negro, por fade in, plano general de la sala de redacción. La cámara serpentea por el "newsroom" del febril canal de noticias. Sonido ambiental, figurantes, extras.

Secuencia #2, escena 1. Interior. Día. Cubículo de Marvila.

(Marvila es la redactora, reportera estrella, lectora de noticias, conductora de programas "de opinión", politóloga de cabina del canal y figura señera de la sociedad civil. Marvila está más buena que una casa de dos pisos).

"Two-shot" del gerente de Información y Marvila. En la escena flota el silencio de una discusión interrumpida.

Marvila: ¿Qué haremos con Boulton?

Gerente: ¿Cómo que qué haremos con Boulton?

Marvila: Mi vida, Boulton acaba de decir en el Tamanaco que quienes lo secuestraron no fueron las FARC sino los paramilitares.

Gerente: Boulton no puede haber dicho eso.

Marvila: Pues lo acaba decir en rueda de prensa, ante millones de televidentes.

Gerente: Mami, Boulton fue secuestrado por el Frente 39 ó 54 ó 77 de las FARC. Justamente el frente de las FARC que comanda Hugo Chávez desde Caracas a través de su paniaguado el "Mono" Jojoy. Su oficial de enlace en Bogotá era Roy Chaderton. Y Rodríguez Chacín su operador itinerante.

Marvila: Lo sé perfectamente, gordo. Pero no es eso lo que dice Dick.

Gerente: ¿Dick? ¿Quién demonios es Dick?

Marvila: Richard Boulton. Esto es una serie de televisión, recuerda. En las series de televisión a los Richards debemos llamarlos Dick. Dick insiste en que lo secuestraron unos paramilitares al llegar a la meta.

Gerente: Querrás decir "los paramilitares del Meta".

Marvila: Eso quise decir. Por cierto ¿qué rayos será el Meta?

Gerente: No lo sé muy bien; una cordillera o una península; qué más da: somos comunicadores, no geógrafos.

Marvila: Bueno, en todo caso, fueron ellos quienes lo secuestraron.

Gerente: Escucha, cariño, los paramilitares fueron quienes pusieron en libertad a Dick. Seguramente lo compraron a las FARC. O lo liberaron los comandos paramilitares en una valerosa acción humanitaria.

Marvila: Dick dice que siempre estuvo secuestrado por los paramilitares.

Gerente: ¿Qué entiendes tú por "siempre"?

Marvila: Pues eso mismo: Siempre. Desde el primer momento; desde el primero al último día: siempre fueron ellos. Todo el tiempo. Es decir, Dick siempre estuvo cautivo de una organización narcoterrorista conocida como Autodefensas Unidas de Colombia, vulgo "paramilitares", financiada por lo más dañadito de la ultraderecha colombiana y que, a semejanza de los ejércitos mercenarios de los señores de la guerra tailandeses, custodian plantaciones y laboratorios de cocaína. Las comanda un sicópata genocida llamado Carlos Castaño. Castaño es a "Tirofijo" lo que Lex Luthor a Supermán: su archienemigo. En consecuencia, también lo es de Hugo Chávez.

Gerente: Uhm... ya veo: estás tratando de decirme que Dick Boulton nunca estuvo en manos de las FARC.

Marvila: Exactamente. Nunca fueron las FARC. Lo siento mucho, mi rey. De verdad lo siento: yo sé cuánto te duele.

"Zoom-in" al rostro desencajado del gerente de información: alarma, preocupación, suspicacia. Marvila lo conforta, querendona. Acordes dramáticos. Corte a comerciales.

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Secuencia #3: Luego de comerciales, por fade in: Exterior. "Stablishing shot" del edificio del canal. Noche. La cámara se interesa por un ventanal iluminado Es el ventanal de la oficina del gerente. La toma cierra sobre el ventanal. Corte a: Secuencia #3, escena 1. Interior, oficina del gerente.

Abre con primerísimo primer plano de un vaso corto lleno de cubos de hielo: el gerente se sirve un Buchanan's 18 años, doble, en las rocas. La toma abre y, con el gerente en referencia, vemos entrar a Marvila desde el "background".

Marvila: ¿Querías verme, mi sol?

Gerente: Sí, melcochita santa. ¿Sabes?, he estado pensando. Y creo que debemos concentrarnos en los vínculos que pueda haber entre Hugo Chávez y Carlos Castaño.

Marvila avanza y toma asiento. Cámara hace "tilt-down" y la toma cierra sobre la minifalda que trepa por sus muslos.

Marvila, "off-camera": Papi, eso va a estar difícil hasta imaginarlo. Y creo que ya no hay tiempo para eso. Odio ser quien te lo diga pero Dick nos ha puesto a todos en un aprieto.

Corte a rostro inquisitivo del gerente.

Gerente: ¿En un aprieto? ¿A nosotros? ¿A la televisión comercial venezolana cuyo historial de imparcialidad, veracidad, equilibrio y apoliticismo nadie puede cuestionar sin riesgo de una larga carta aclaratoria de parte de Beatrice Rangel? ¿En aprietos? ¿Nosotros?

Marvila: El mismo día que Boulton cumplió dos años secuestrado por Carlos Castaño nosotros cumplimos dos años afirmando que lo tenían las FARC. Con la complicidad, la anuencia, la aquiescencia, el consentimiento, la ayuda material y hasta la autoría intelectual de Hugo Chávez. ¿Qué vamos a decir ahora que el principal testigo de cargo...?

Gerente, atajándola, la toma por las muñecas y la hace ponerse de pie. Luce alterado.

Gerente: ¡Dick Boulton no es un testigo de cargo, ¿está claro?!: es sólo el sobreviviente de una terrible experiencia. Ese pobre muchacho debe estar todavía en estado de shock. Quizá no sepa del todo lo que dice.

Marvila, mira con intención sus propias muñecas: Gordo, me estás haciendo daño. Gerente, reacciona avergonzando. La suelta y se lleva las manos a la cabeza, consternadísimo.

Gerente: ¡Es que todo luce tan oscuro; hay cosas en todo esto que no se ven claras!

Marvila: Pero Boulton ha hablado muy claro: dijo "paramilitares". Eso exculpa a las FARC... y a Chávez.

Gerente: No tan rápido, negra. Boulton tal vez ni siquiera sea una víctima.

Marvila: ¿Qué estás diciendo?

Gerente: Estuve viendo el video de la rueda de prensa de Boulton... No sé... Hay algo en ese tipo que no acaba de convencerme. ¡Quiero todos los antecedentes del Richard Boulton! El gerente toma a Marvila por la cintura. La atrae hacia él. Sus rostros se acercan.

Gerente: ¿Te veré esta noche cuando los tengas? Big close-up del rostro desconcertado de Marvila. En la banda sonora se impone un saxo barítono que interpreta una balada estándar de jazz. Funde lentamente a:

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Secuencia #3, escena 2. Exterior. Restaurant de lujo. Noche. Marvilla llega en su biplaza europeo descapotable. Viste brevísimo traje de coctel, escotado. Lleva consigo un libro en cuarto mayor. Corte a: Secuencia #3, escena 3: Interior. Barra del restaurant. Noche.

Marvila va al encuentro del gerente. Posa el libro sobre la barra. El gerente lo mira sin entender.

Marvila: Es el Diccionario Polar de Historia de Venezuela: dedican las páginas 518 a la 520 del primer tomo a los Boulton. El primer Boulton del que hay noticia se llamaba John Boulton Townley, nació en Lancashire, Inglaterra, y llegó a Venezuela hacia 1820. Trabajaba al parecer para un tío suyo, llamado Giles, un caballero con negocios en Cartagena. Salvo algunos tratos ventajosos con Guzmán Blanco, no hay nada en la familia que los vincule actualmente con el Gobierno.

Gerente: ¿Estás segura de que Richard Boulton no es otro criptochavista como Jimmy Carter?

Marvila: Viste el video de la rueda de prensa en el Tamanaco. ¿Te parece que Richard Boulton guarda un aire de familia con Juan Barreto?

Gerente: Sin embargo, algo me dice que debe haber una conexión...

Marvila: ¿Una conexión...?

Gerente: ¡Entre Castaño y Chávez, por supuesto!

Marvila: Mi cielo, Castaño es un genocida ultraderechista, un coño de su madre convicto y confeso; Chávez es el epítome bocón e inepto de la izquierda peorra venezolana. ¡No puede haber nada en común entre ellos!

Gerente: Eso lo que José Vicente Rangel quisiera hacernos creer. Pero mis huesos me dicen que en alguna parte hay una conexión y que sólo una intrépida periodista como tú puede encontrarla. Marvila, el público tiene derecho a estar informado. La democracia venezolana confía en nosotros. Consigue la prueba de que Hugo Chávez secuestró a Dick Boulton y de que hay una conexión ente Carlos Castaño y Miraflores. ¡Fabrícala, Marvila! Quise decir: ¡encuéntrala! Lento "zoom-in" al rostro de Marvila, visiblemente conmovida. La música remonta un "crescendo" al tiempo que la imagen congela. ¿Continuará?

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