Red Bolivariana, 9 de Julio de 2002

Carta a Miguel Salazar de Quinto Día

Fernando Vegas

Ver tambien: "¿Qué lejos estamos de esa verdad?"

Caracas, 30 de junio del 2002

Estimado Miguel:

Reciba un cordial saludo de un consecuente lector de su columna. Siempre la he considerado una muestra seria y honesta de comunicar hechos de importancia en el acontecer político nacional. Naturalmente, -como en todo- no se puede tener un 100% de aciertos, pero un promedio de bateo por encima de los 300, es muy bueno y, ese es su caso. Por otra parte, en las expresiones que se vierten en la columna, hemos intuido el compromiso con los cambios que requiere nuestro país para salir adelante en el futuro, con un presente lleno de acciones que necesariamente tienen que relacionarse con la noble conducta del revolucionario.

Es por las razones que anteceden que me sorprendió la nota del viernes, 28 de junio, en la cual alude a usted a Guillermo García Ponce como el "general de división", remoquete que quisieron endilgarle Pablo Medina y Ernesto Alvarenga, ambos individuos con muy poco respaldo ético revolucionario en sus alforjas, y que han coincidido en la pretensión de descalificar a este líder histórico de las luchas populares venezolanas.

Hasta donde sabemos, Guillermo militó en el PCV por más de 35 años y de allí se marchó para fundar un partido que desde sus inicios respaldó al movimiento que lidera el presidente Chávez y una vez que este accedió al poder, esta agrupación se disolvió con el objeto de buscar fórmulas unitarias con el heterogéneo movimiento que respalda al presidente. Su desempeño político ha estado dirigido a la organización de ese vasto río humano que apoya este proceso, cuya base fundamental y célula primaria son los Círculos Bolivarianos, entidades que en un futuro deberán confluir en el partido único. De manera que no observamos vocación divisionista por ninguna parte, en contraste, saltan a la vista sus intenciones y acciones unitarias.

También, es bueno aclararle que GGP salió del Palacio de Miraflores el día 12ABRIL, pasadas las 4:30 a.m., después que el presidente se marchara a Fuerte Tiuna; una persona le dio una "colita" hasta la Plaza Venezuela, desde donde tomó un taxi hasta su casa.

Igualmente, conviene que le informe que en efecto, hay familiares por afinidad y muchos amigos, que colaboran con GGP en el sitio desde el cual despacha, por cierto, en su casi totalidad ad honorem. También es útil acotar que sus oficinas no dependen de la ayuda oficial ni de los financistas provenientes de las contrataciones con el estado. Somos sus allegados y amigos, -exmilitantes de partidos populares-, toodos profesionales que conquistamos holgura económica en las épocas de reflujo revolucionario, quienes ahora nos sentimos comprometidos moralmente con este caballero de la historia venezolana. Somos, pues, nosotros quienes damos apoyo económico al funcionamiento de las oficinas del CPR, cuya sede está en el piso 9 del edificio Disconti, de Muñoz a Padre Sierra, en Caracas.

Amigo Miguel, nos sentiríamos muy honrados en recibir una visita suya en la sede del CPR, para que perciba de primera mano el trabajo que se desarrolla desde allí. Particularmente, nos agradaría recibirlo en nuestro Círculo Bolivariano "Eduardo Machado", para que intercambiemos ideas. Normalmente nos reunimos todos los miércoles al final de la tarde en el Disconti; sería provechosa para nosotros una conversación con usted que constantemente pulsa el acontecer político nacional. Y no, no somos bolcheviques, somos venezolanos con una visión revolucionaria adaptada a los nuevos tiempos, eso si comprometidos con este proceso de cambios. Creemos que este puede ser un buen tema para el intercambio de ideas.

Por último, no comprendemos el uso del galimatías, según la cual "la encargada del mantenimiento es la esposa del cuñado de la esposa del general", ¿no hubiese sido preferible decir directamente que se trata de una cuñada?

Reiterándole nuestro aprecio, se despide,

atentamente,

Fernando Vegas

"¿Qué lejos estamos de esa verdad?"

Por Antonio Guillermo García Danglades

Sr. Miguel Salazar

Estupefacto. Así quede luego de leer en su columna del pasado 28 de Junio las infamias que profesa contra Guillermo García Ponce, precisamente después que hiciera gala de sus dotes literarias y experiencia profesional para denunciar valientemente la situación por la que atraviesa el gremio periodístico.

Resulta paradójico que luego de manifestar cuan mediocre es el periodista "cuando no enfrentamos a la realidad tal cual se nos presenta e insistimos en convertirnos en los muñecos de un enredado hilo de complicidades", y se niegue a usted mismo ser "embustero", sugiera que García Ponce, además de cobarde, practique de manera sistemática el tráfico de influencias emulando la tradición puntofijista.

Usted también afirma que "no podemos darnos el lujo de cometer más equivocaciones…" No obstante, si usted indagara un poco en la incorruptible vida publica de Guillermo García Ponce, sus aportes teóricos y literarios, y su eficiente labor en el extinto Congreso de la Republica en representación de la población históricamente excluida del proceso político, difícilmente habría realizado un comentario tan lejano de la realidad.

Resulta audaz de su parte, llamar cobarde a García Ponce cuando ha dado muestras inequívocas de coraje y dignidad en sus luchas abiertas o en la clandestinidad contra el régimen de Pérez Jiménez y durante la era Betancourt-Leoni, donde logro escapar del cuartel San Carlos en una muestra de valor incalculable cuando precisamente en esos regímenes se violaron los derechos humanos de manera sistemática como en ningún momento de la historia nacional.

Usted afirma que Guillermo García Ponce practica tráficos de influencias para beneficiar a familiares. No obstante, la familia García Ponce brilla con luz propia y de ello dan fe sus aportes en el área científica, política, social, deportiva y sobretodo cultural de Venezuela; y en este sentido, jamás necesitarían de una maniobra vil y corrupta que traicione principios y convicciones arraigados profundamente, para tener su puesto en la historia contemporánea del país.

La obra de Guillermo García Ponce esta al alcance de todos los Venezolanos. Su desprendimiento por el desarrollo del país lo lleva a realizar tareas ad-honoren y a renunciar a todas las comodidades que los altas jerarcas políticos del puntofijismo aun reciben y derrochan en todo momento.

Su columna es materia obligada para quienes deseamos equilibrio en la información. Por ello, me parece extraño que usted realice estos señalamientos.

"¿Qué lejos estamos de esa verdad?"

Espero que hayan sido sus fuentes mal informadas y no su opinión personal lo que le indujo a publicar tantas desconsideraciones para un luchador social de alta envergadura para Venezuela y toda América Latina.

Quedando a la espera de una rectificación, se despide atentamente,

Antonio Guillermo García Danglades
Internacionalista

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