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Panorama, 17 de Diciembre de 2002
Una victoria que obliga
Guillermo García Ponce
P or segunda vez, la unión pueblo-fuerza armada propinó una gran derrota a la ultraderecha golpista. Primero fue el 13 de abril al sofocar el golpe de Estado y ahora cuando es vencido el intento de paralizar a Venezuela. Esta vez tiene tanto o más mérito porque el golpismo se empleó a fondo, usó múltiples recursos, incluso hasta el terrorismo, y porque la victoria abre las posibilidades para profundizar el proceso revolucionario.
La batalla contra el paro golpista se libró en condiciones muy difíciles. A los patronos les bastaba cerrar sus empresas y a los medios de comunicación desatar su poder avasallante para crear una atmósfera de confusión, chantaje e intimidación. No fue suficiente. A las 24 horas ya el paro patronal era un fracaso. El país no cedió al terror mediático ni a la agresión económica. Con excepción del enclave de Altamira y sus alrededores, donde el paro fue impuesto mediante la coacción, Venezuela recuperó rápidamente su normalidad. Hasta los dueños de los periódicos, quienes creyeron en dar la estocada final el presidente Chávez, terminaron por romper la huelga. Ante el fracaso, los golpistas lanzaron al campo de batalla sus armas pesada. PDVSA era su carta en la manga. La empresa petrolera tenía décadas bajo absoluto dominio de docenas de gerentes, engolosinados en el saqueo de la industria petrolera y envenenados con la droga neocolonial.
Esa casta enriquecida poseía el control tecnológico para paralizar el corazón de la economía venezolana. Sin embargo, la alta gerencia neocolonial no contaba con la iniciativa del pueblo ni con la conciencia social de los trabajadores ni con la lealtad de la Fuerza Armada. En respuesta al llamamiento del presidente Chávez, las instalaciones fueron defendidas con decidida firmeza y elevado espíritu patriótico. Así fracasó el intento de cortarle la yugular a Venezuela y se vino abajo la estrategia dirigida a decapitar a la joven revolución bolivariana.
Áún la industria petrolera no se recupera de las profundas heridas causadas por los saboteadores. Los daños a las instalaciones han sido severos. Tardarán días y en algunos casos semanas para que PDVSA pueda reponerse de la acción criminal de quienes, dominados por el influjo irracional de los medios de comunicación convertidos en facciones políticas, rompieron piezas claves del establecimiento petrolero.
La hazaña cumplida por la unión pueblo-Fuerza Armada para enfrentar y derrotar la conspiración golpista-petrolera obliga al gobierno a corresponder con medidas enérgicas a fin de asegurar el resguardo de la Constitución y la defensa del orden público. Si el complot pudo rehacerse después del 13 de abril fue gracias a la impunidad. Por impunidad los conspiradores burlaron a las autoridades y pisotearon la ley. No hubo escarmiento y volvieron a apertrecharse para poner de nuevo en peligro a la joven revolución bolivariana ........son cubiertos por la impunidad gracias a la lenidad y complacencia, el proyecto bolivariano podrá perderse no por culpa del pueblo sino por la indolencia de quienes están obligados a que se respete el orden democrático y la paz de la república.
La joven revolución bolivariana padece la hostilidad de jueces enganchados en la aventura golpista; padece el odio de un poder judicial corrompido que juega al complot contra la Constitución; padece la sedición de una Fiscalía general prisionera de un puñado de conspiradores. Gracias a la complicidad de jueces y fiscales, los golpista han disfrutado de impunidad. Es hora de poner fin a esta "quinta columna" al servicio de la ultraderecha y tutelada por intereses extranjeros. La nueva victoria debe servir para poner cese a la impunidad de una vez para siempre.