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Red Bolivariana, 7 de Diciembre del 2002
Los Sorditos
Mario Silva García
Cuando alguien sale a una pista de baile y el ritmo de la música va por una lado y los pies por otro lado, se le llama "sordito". Esto ocurre con personas que no son capaces de seguir el son musical y, lógicamente, terminan dando traspiés y pisotones a su pareja.
Lo mismo ocurre con ciertos personajes de la vida política. Van o muy adelantados, o muy atrasados con el ritmo de los acontecimientos. Vamos a pensar que estos "sorditos" lo hacen por que la naturaleza no les ha regalado el don del análisis y que no obedecen a intereses extraños. De lo contrario, me permito afirmar que, de igual manera, han perdido el don del oportunismo y sus facetas para expresar una opinión que los ubique en un punto de salvación.
Rafael Simón Jiménez, es uno de estos personajes "sorditos" de los que hablo. Un día es ferviente seguidor del proceso revolucionario, cuando no hay necesidad de defenderlo y otro día es un crítico ambiguo de las actuaciones del gobierno. ¡Claro! Habría que ahondar en sus motivaciones reales y no en sus declaraciones públicas que, generalmente, van acompañadas de intenciones extrañas y pronunciamientos independientes que lindan con la reacción. Un ejemplo de esto, lo constituye sus recientes declaraciones en las que arrastro a tres personajes más del recién fundado partido Podemos. En ellas plantea que "este juego trancado, podría solucionarse con una eventual reforma constitucional y un llamado a elecciones adelantadas". Es "extraño", y perdonen que le ponga comillas, que justo cuando tenemos al toro por los cuernos; justo cuando los medios de comunicación están siendo duramente cuestionados por su labor sesgada; justo cuando los golpistas de PDVSA están perdiendo espacio dentro de nuestra industria petrolera; justo cuando las movilizaciones populares están ejerciendo peso sobre la opinión pública nacional e internacional, el Sr. Rafael Simón Jiménez se pronuncié por una alternativa que coloca de rodillas a nuestra Constitución, favoreciendo a quienes ya se saben derrotados y que están buscando una salida honrosa. Tremendo pisotón para su pareja, nuestra señora Venezuela.
No solo Rafael Simón Jiménez ha mostrado este tipo de baile tortuoso. Didalco Bolívar, el gobernador de Aragua, también ha tratado de mantener un perfil ambiguo en lo que se refiere a pronunciamientos de esta especie. En un reciente programa con la venenosa Marta Colomina, no llegué a establecer con certeza cual era su posición real. Pasaba de una apreciación a otra con una facilidad enorme, cual Cantinflas expresivo. No estaba de acuerdo en esto, pero si estaba de acuerdo en eso, pero con una diferente connotación del caso que quería establecer la Marta Colomina. Esta llegó a desesperarse, cosa muy difícil en una persona tan manipuladora en sus interrogatorios más que entrevistas.
Una cosa es muy cierta. El pueblo no es tonto y huele las traiciones. Al pueblo le gusta bailar "pegaito" y le duelen los pisotones. No es la primera vez que estos personajes se pronuncian dejando la duda sembrada en el corazón de los que defienden este proceso. Cuando se está en una trinchera con las balas zumbando por encima, se espera la lealtad indiscutible de aquellos que nos acompañan. Pueden haber discusiones de cómo montar el fusil o como se debe lanzar la granada, pero nunca se espera que nuestro compañero nos conduzca a morir pendejamente o, en su defecto, que se le ocurra regalar el parque al enemigo. En todo caso, cuando la batalla esta a nuestro favor, las negociaciones no deben estar dirigidas a cederle espacio a quienes pretenden quitarnos la vida.