Red Bolivariana, 19 de Diciembre de 2002

Por la homogeneización de las clases sociales

Manuel C. Martínez M.

Si algo puede aliviar nuestras angustias temporales ocasionadas por este revocamiento social que está en marcha en Venezuela, es la información teórica que tenemos acerca del comportamiento general de toda sociedad burguesa: Sus dos principales clases son antagónicas per se. Las agresiones sufridas por la gente humilde con estos golpes fallidos, con paros y, acciones terroristas, con tranzas y demás acciones antipopulares no son sino variantes de la connatural agresión que caracteriza a la clase oligárquica contra los marginados venezolanos.

La reconciliación entre ellas es un bloof. Sólo una puede privar sobre la otra, pero no podrán ambas caminar juntas, salvo que el concepto de Estado clasista sea revisado y reconfigurado. Efectivamente, en Venezuela se ha ido, en cortísimo tiempo, conformando un Ejército y un Ejecutivo que ha pasado a convertirse en un instrumento de persuasión, en lugar de seguir siendo instrumento de represión.

Como sabemos, este segundo papel fue el jugado por el Estado durante y hasta la IV república de Venezuela. Tales datos teóricos tienen que reconfortarnos, sobre todo a aquellos ilustrados que todavía siguen atados a la ideología clasista. Estamos en un proceso incipiente de eliminación paulatina de las clases sociales. Esto se manifiesta con la actitud asumida por El gobierno y el Ejército Nacional, que, de otra manera, ya habrían dado fácil cuenta de esos revoltosos agitadores y sicarios de la vieja estructura. Es así cómo los militares golpistas, sindicaleros y empresarios burgueses de rancio abolengo se niegan a morir, es decir, a perder su vieja función de opresores sociales.

Ahorita seguimos confrontando los vestigios susperestructurales de ciertas instituciones políticas y jurídicas que ínsitamente responden al viejo casquete superestructural que, como sabemos, siempre ha servido para el <<cabal>> y legal ejercicio de la dominación burguesa sobre su clase oprimida.

De resultas: Podemos estar tranquilos, aunque <<mosca>>, en cuanto a que: Sin Ejército y sin un Ejecutivo conformado por sus representantes natos, la clase saliente ya no tiene vida, habida cuenta que su estilo de vida fue siempre el de la injusticia, la opresión, el mal reparto de la riqueza, los ventajismos, es decir, todo un sistema que forzosa e históricamente ha engendrado antagonismo social, rebeldía , protestas, etc. para cuyo abortamiento siempre se crearon esos organismos judiciales, las cárceles, etc., y la policía con sus diferentes ropajes: azules, verdes, municipales, estadales y nacionales.

En la Venezuela bolivariana se está perfilando el interesante sistema de vida donde todos sus estratos sociales podrían convivir con sus contradicciones y diferencias técnoidelógicas , religiosas y hasta políticas, pero sin caer en la injusticia social, en las discriminaciones ni en el control unilateral del Estado y de sus instituciones políticas y jurídicas, que son la causa determinante de los conflictos sociales del mundo, y de esos antagonismos contra los cuales el Ejército Nacional y nuestro Ejecutivo bolivarianos están abierta y positivamente enfrentados con amor, con persuasión, con diálogo y con paz, como acciones gubernamentales dirigidas hacia esa porción de compatriotas que sigue aún atrapada ideológicamente el las concepciones clasistas de la IV república.

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