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Red Bolivariana, 17 de Diciembre de 2002
El billete venezolano de Bs.50.000
Econ. Manuel C. Martínez M.
Tiempo atrás, el recorrido fiduciario de nuestra moneda iba
desde Bs. 0,05 hasta Bs. 1.000,00. Nuestra economía la deprimieron los
adecopeyanos, tanto, que la pérdida del poder adquisitivo se derrumbó para
cuando ya Chávez entra al Poder, y de un dólar de Bs. 4,30 se pasó otro de,
aprox., Bs. 500. Esto supuso pérdida adquisitiva de un 10.000% (100 veces,
aprox.), para cuando los gobernantes, como Lusinchi, CAP, y Caldera y, no
pudieron aprovechar los sobreingresos petroleros de marras.
Tomemos como referencia esos movimientos cambiarios: Todos los
billetes nacionales debían moverse en el mismo sentido y a la par con sus
denominaciones correspondientes. Así como la moneda de menor denominación
ahora es de 10Bs, = 200 veces la anterior, y la de máxima d. fue de 5Bs, y
ahora lo es de: 500, = 100 veces aquella, entonces, el billete máximo
linealmente imprimible es: 100x Bs. 500 = Bs. 50.000.
Digamos que el mínimo en metal era de Bs. 0,05, y el mínimo
en papel, de 5,00, entonces, para un mínimo metálico actual de Bs. 10,00 se
corresponde un mínimo de papel de 1.000, y como para un máximo de 5,0 de
metal, de otrora, se correspondía un máximo de papel de 1.000, entonces y
perfectamente, para un nuevo mínimo metálico de 500, con un dólar de Bs.
1.000, se corresponde un máximo viable de hasta Bs. 100.000, céteris páribus.
En consecuencia, todavía la emisión de un billete de Bs. 50.000 se muestra
holgada, frente a una dinámica cambiaria que impone, a la par con épocas
anteriores, hasta la emisión de billetes de Bs. 100.000.
Lo anterior se explicita de la siguiente manera: Se emitió
billetes de Bs.: 5; 10; 20; 50; 100; 500; 1.000; 2.000, 5.000 y 10.000 (año
1998). Si ahora nos hallamos con un dólar de Bs. 1.000, aprox., entonces, es
razonablemente viable la circulación de billetes de hasta 100.000, y este es el
punto: Para la llegada de Chávez ya el billete de 50.000 era exigido por la
dinámica circulatoria de nuestra Economía; a tal efecto las órdenes de su
emisión ya habían sido cursadas, aunque sólo para facilidades bancarias,
habida cuenta que billetes de alta denominación son de baja velocidad de
circulación en las manos de los asalariados y de los comerciantes menores. Son
billetes que facilitan las operaciones de los cajeros automáticos, que ahorran
tiempo a los operarios bancarios, bajan costes y aceleran los procesos
intercambiaros entre la banca y los usuarios, así como entre los consumidores
de alto giro.
Porque nuestra moneda no está devaluada. Lo que ha ocurrido es que la inflación importada de USA, con sus monopolios mercantiles, y como una respuesta a las <<mejoras>> en el precio de las materias primas y energéticas, ocurridas en países como el nuestro, ha provocado los correspondientes ajustes domésticos en las denominaciones fiduciarias, pero que no necesariamente han ido a la par con crisis económicas o con la creación de dinero inorgánico (aquél productible al margen de los procesos productivos), que caracterizó a las economías europeas de la segunda guerra mundial
Hoy por hoy, la Economía venezolana (salvedad hecha de la actual coyuntura) se mueve con precios petroleros al triplo de los del '99, pero que USA sabe desquitarse con la inflación y el encarecimiento que nos hace de sus productos. Fue así cómo se acuñó una moneda de 10Bs como mínimo fiduciario metálico, y un billete de 5 Bs. se suplió correspondientemente por uno de 1.000, y, repetimos, como la moneda de 5Bs se correspondía con un billete de 1.000, entonces, ahora perfectamente puede circular un billete de hasta 100.000, sin que ninguno de estos nuevos billetes de <<alta>> denominación tengan que prestarse a especulaciones que en nada contribuyen a la Economía nacional, al calcificarlos de expresiones devaluarias.
En Venezuela lo único que se devalúa es la vieja y rancia sociedad puntofijista. Ya el propio presidente Chávez lo repitió anteayer ante un periodista agorero: Él recordó a Antonio Gramsci, cuando éste afirmó que: No hay crisis sino cuando un modo de vida muere y otro empieza a nacer. Bienvenido, pues, ese flamante billete de 50 <<lucas>>.