Red Bolivariana, 10 de Diciembre de 2002

¿Diálogo? Si, pero...

Mario Silva García

A partir de los muertos caídos en la Plaza Altamira, cuestión que apunta a ser parte de un plan previamente concebido o carta oculta que dispara una vez más a los conspiradores, los Medios de Comunicación no han cesado en su afán de enfermar a la población e impulsar una escalada de violencia con consecuencias imprevisibles. No se había secado la sangre aún, cuando los mismos personajes implicados en el golpe de estado del 11 de Abril y, con todo el respaldo mediático irresponsable, hacían llamados a la insurrección de aquellos que se sienten respaldados por la "Providencia" a enarbolar la cruz gamada en contra de quienes nunca debieron ser parte activa en sus reivindicaciones sociales. Una diversa gama de "estudiosos" económicos, sociales, militares y personajes políticamente fenecidos, han visto abierta nuevamente la posibilidad de vomitar su veneno en contra del proceso bolivariano y luchan entre si, para abrirse paso en una jauría de pronunciamientos y apreciaciones irresponsables; todo esto aupado por un abierto desconocimiento a las leyes más elementales de la ética y normas que condicionan las concesiones a los espacios televisivos y radiales del país.

Ayer domingo, se encadenaron nuevamente y utilizaron toda su maquinaria nazi propagandista, para comercializar el entierro de las víctimas caídas en la Plaza Altamira. En entrevista concedida por los familiares de uno de los muertos, la periodista Ana Vaccarela, quiso capitalizar el dolor de esta personas a favor de la campaña mediática. Pero, estos eventos en vivo tienen sus imprevistos y, la madre y la hermana de este venezolano, hicieron un llamado a la paz y la concordia de quienes defienden el proceso y, de igual manera, a aquellos que no están con el gobierno de Hugo Chávez Frías. La periodista Ana Vaccarela, en vista de no haber obtenido un pronunciamiento en contra del estado, quiso manipular a la señora que hacía este llamado a la reconciliación preguntándole que si hacía este llamado "a pesar del dolor que le habían causado...", a lo que, contundentemente, la señora respondió que reiteraba su llamado a la paz entre los venezolanos. Le salió el tiro por la culata a esta periodista.

Más tarde, la Sra. Marisabel de Chávez, no sabemos si por ingenuidad y haciendo uso de la imagen de sus hijos, le hizo un llamado al "presidente" para que tomara en cuenta a ese "pueblo que se encuentra en Altamira". Sin embargo, olvida nuestra primera dama, que no hubo un pronunciamiento de su parte ante los asesinatos recientes de nuestros compatriotas en la Plaza Bolívar a manos de la Policía Metropolitana a cargo del Alcalde Mayor, Alfredo Peña. Habla por los militares golpistas instalados en la Plaza Altamira. Por sus esposas e hijos. Pero, obvió en su momento a todos los campesinos asesinados recientemente por sicarios, al defender su derecho legítimo a la tierra. Esta transmisión, capitalizada por Globovisión y sus acólitos canales golpistas, con o sin intención retaliativa, satanizó a quien no solo fue su pareja íntima, si no a quien siempre ha sido bandera de la esperanza de este pueblo.

Llegaron los tiempos de dificultad, sin menospreciar todos los avatares de este proceso. Llegaron los tiempos en que las medias tintas solo pueden ser armas que aprovechará la reacción fascista. Llegaron los tiempos en donde la movilización popular es el factor más importante de lucha. Llegaron los tiempos que ponen a prueba la fe revolucionaria de los individuos y donde la palabra deja de ser etérea para convertirse en arado, en machete, pico y pala. En los terrenos de la dificultad, es donde un revolucionario se confirma como eslabón de lucha. Llegaron los tiempos de enfrentar a ese enemigo que nos lleva al diálogo con un cañón en la cabeza. Llegaron los tiempos en que el imperialismo nos muerde y hiere sin ocultar sus intenciones. ¿Diálogo? Si, pero sin aceptar el entierro de nuestra revolución. ¿Diálogo? Si, pero sin permitir que vendamos nuestros derechos. ¿Diálogo? Si, pero sin olvidar que somos la gran mayoría que lucha por la dignidad en contra de un poder económico que la desconoce. ¿Diálogo? Si, pero sin la cobardía de quienes dicen defender nuestros derechos y pretenden venderlo por su seguridad personal ¿Diálogo? Si, pero exigiendo el respeto a nuestros derechos y el cierre a las televisoras golpistas. ¿Diálogo? Si, pero en defensa del ataque mediático y sus implicaciones en la salud de nuestro pueblo. Al fin y al cabo, siempre los muertos termina en una fosa común mientras coronan y defienden a los fascistas. Esto no puede volver a suceder.

Tenemos todos la responsabilidad de movilizarnos y confundirnos con esa masa frente a los medios golpistas, frente a los sindicaleros golpistas, frente a los fascistas golpistas y frente a los pronunciamientos cobardes. Un frente de lucha masivo, pacífico y contundente. Un frente de lucha en búsqueda de la verdad. Un frente, dos frentes, mil frentes, un millón de frentes... Que no quepa duda de nuestra disposición a la defensa de nuestra Patria, su Constitución, sus leyes y el Proceso Bolivariano.

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