Últimas Noticias, 11 de Agosto de 2002

Sentencia contra la historia

Eleazar Díaz Rangel

No siempre es fácil armonizar la realidad con lo jurídico. No sé si es por eso que uno oye hablar de la verdad procesal y la verdad verdadera. Es lo que podría inferirse de la forma como ha votado la mayoría de los magistrados del TSJ las dos veces que se les sometieron ponencias que concluían autorizando el enjuiciamiento de cuatro altos oficiales de la Fuerza Armada como cabecillas del golpe de abril. Sostienen que no hubo rebelión militar; uno llegó al extremo de defender la tesis de que no es delito tipificado en nuestra legislación, desconociendo incluso sus propias argumentaciones en contrario de épocas pasadas.

Como sostienen que el delito de rebelión militar no está probado, y en el fondo, que no hubo un golpe de Estado, deben responder estas preguntas: ¿No son hechos públicos y notorios que el Presidente constitucional fue depuesto de su cargo, que estuvo preso 48 horas, que su gobierno fue derrocado, que apareció un nuevo Presidente, que fue desconocida la Constitución, que ese TSJ que ahora vota que no hubo rebelión, fue disuelto junto a la Asamblea Nacional y otros poderes? ¿Cómo llamar esa secuencia de hechos? En América Latina tenemos suficiente experiencia porque, con apenas variantes, así han sido todos los golpes, incluidos los de octubre de 1945 y noviembre de 1948 en Venezuela, y los numerosos intentos que con el mismo propósito se promovieron y fracasaron. Si los magistrados examinaran ligeramente la historia de AL en el siglo XX la encontrarán preñada de hechos similares. Por esas razones, en el exterior, la OEA y casi todo el mundo calificó de golpe lo sucedido en Venezuela en abril. Golpe que fue la culminación de una rebelión militar, que, como lo recordé aquí el domingo 28, no tuvo necesidad de disparar un solo tiro, tal como sucedió el 24 de noviembre de 1948. La fuerza disuasiva militar fue suficiente para lograr sus objetivos.

Uno debe preguntarse si la posición primero, de los doce; luego, de los once y quizá, de los diez magistrados aferrados a esa tesis de que no hubo rebelión, ni un golpe de Estado, tiene otras explicaciones que no sean las meramente jurídicas, y tendremos que creer que ha sido por razones políticas que desconocen lo que, repito fue público y notorio y que sólo niegan quienes de alguna manera apostaron a su éxito o tuvieron alguna complicidad en tales hechos.

Aun si votaron por razones políticas, han estado votando contra la historia que así lo registrará.

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