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El Nacional, 30 de Agosto de 2002
Manda a ese juez pal carajo
Roberto Malaver
Se necesita ser imbécil para decir que lo que pasó el 11 de abril no fue un golpe de estado.
Jorge Olavaría
Durante mucho tiempo he venido acariciando la idea -es una de las pocas cosas que acaricio últimamente- de convertirme en el biógrafo de un gran líder político nacional y casi casi internacional: Alfaro Ucero.
En esta ardua y difícil tarea he ido recabando información en la prensa nacional, internacional y en las páginas de Internet. He conversado con amigos cercanos al caudillo de Maturín - entre ellos Paulina Gamus - y he ido conformando una hemeroteca con la vida, pensamiento, palabra y obra de este prócer venezolano.
Ahora, cuando la Tremenda Jefatura Judicial ha dictado esa sentencia que todos conocemos, yo no pensé en juristas, en especialistas internacionales, en órganos mundiales de justicia, ni en astrólogos, yo pensé en Alfaro Ucero.
Y va de cuento: Corrían tiempos de elecciones a gobernadores, y en el estado Sucre - ay, Cumana, quién te viera - Eduardo Gil estaba atrincherado en su gobernación. Las actas y los votos -son dos cosas distintas, y eso lo sabe muy bien- muerte a los golpistas- Morales Bello- daban ganador a Ramón Martínez.
Pero Eduardo Gil, el gobernador, no quería todavía entregar ese territorio adeco, y entonces llamó a Alfaro Ucero y le dijo: - Alfaro, voy a tener que entregar la gobernación Y el caudillo preguntó: -¿Por qué? Y el gobernador le contestó: - Porque tengo aquí un juez que me está pidiendo desalojo.
Y fue allí cuando Alfaro - El Sócrates de Venezuela, como lo llamó en Valencia un rector de una universidad de las nuestras- dijo aquella frase que lo catapultó en la historia patria: - Manda a ese juez pal carajo.
Así, este hombre se fue haciendo historia en el país. Dando órdenes y poniendo candidatos. Hasta que un buen día le hizo caso a Rafael Poleo - quien decía que gramo a gramo Alfaro Ucero es el mejor candidato a Presidente - y se aceptó como eso: candidato a la Presidencia.
Después, ya todos conocemos el cuento. Se pusieron de acuerdo para sacarlo de la candidatura y apoyar a Salas Romer. Y todavía recuerdo a Canache Mata diciendo ante las cámaras de televisión que "Acción Democrática apoya a Hugo Salas Romer". Sí, decía Hugo Salas Romer, y allí está el video -ahora tan de moda por todas partes- para demostrar la verdad verdadera.
Ahora dicen que Alfaro está apoyando a Guillermo Call para Presidente. Otros aseguran que está apoyando a Antonio Ledezma -su antiguo jefe de campaña-. Pero lo importante es que están hablando nuevamente de este hombre. Ya el hombre no quiere acordarse de su compañero y compadre el ex gobernador del estado Monagas: el Burro Martínez, quien está en Miami disfrutando del score.
Y mientras tanto, los once hombres de la Tremenda Jefatura, en vez de aplicar todo el peso de la ley sobre los llenadores de vacíos, el peso de la historia se les vino encima a ellos, como escribió el profesor Eleazar Díaz Rangel: Una sentencia contra la historia.
Y decía pues que, ante esa manera de asumir la justicia por parte de los once hombres y un destino, nuestro hombre en Maturín seguramente tendría un calificativo de esos filosóficos, a los que nos tenía acostumbrados en sus buenos tiempos. Y es una lástima que no esté ahora, porque entre mandarlos para el carajo, decir que pusieron la plasta, o llamarlos imbéciles, uno no sabe por cuál optaría nuestro Sócrates criollo.